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¿Qué hacer para que sus hijos no imiten algunos de sus comportamientos?

¿Qué hacer para que sus hijos no imiten algunos de sus comportamientos?

La clave está en tomar conciencia e intentar cambiar los defectos.

¿Qué hacer para que sus hijos no imiten algunos de sus comportamientos?
Por: Redacción ABC del bebé
24 de Mayo de 2013
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Los niños aprenden por medio del modelamiento, es decir, el padre comunica ciertos patrones y conductas positivas y/o negativas que los niños van incorporando en su vida. Sin embargo, cada sujeto como ser único aprende también según sus intereses y temperamento.

Si se tiene una falla, se debe trabajar en esta sin sacrificar a los pequeños. Ellos no deben ser producto de las inseguridades e inadecuados hábitos de sus padres. Al hacer los ajustes a esos aspectos que se consideran negativos, se puede trabajar en familia y en sintonía. Para algunos, la estricta limpieza es un defecto, y para otros una cualidad. Es cuestión de ponerse de acuerdo en las decisiones.

Pero si, por ejemplo, una madre quiere que sus hijos sean puntuales, y no impuntuales como ella lo ha sido, es importante que sea consciente de su situación y procure cambiar. O, por lo menos, que les diga a sus hijos algo como: “Yo no llego a tiempo, pero eso está mal, así que voy a intentar cumplir con mis citas”.

Muchas veces los padres tienen miedos que transmiten a sus hijos sin darse cuenta. Cuando el adulto logra identificar que él es quien siente la angustia y no su hijo, seguramente cambiará la relación. Por ejemplo, un padre puede tener miedo de que se burlen de su hijo, pero resulta que el niño lo sabe manejar, él no le tiene miedo a esto. Si su padre reconoce que la angustia es suya, no se la transmitirá a su hijo.

Si no quiere que su hijo haga ciertas cosas, procure no hacerlas usted tampoco. Existen parámetros de conducta que se pueden romper o evitar.

Lo más probable es que se cometan errores en la crianza, pero más allá de concentrarse en estos es clave reflexionar y no reproducirlos.

César Sierra, neuropsiquiatra y docente del Politécnico Grancolombiano, afirma que es grave que una persona, a pesar de tener conciencia de sus defectos, miedos, temores e inseguridades, cuando son muy graves, se los reproduzca a sus hijos, ya que puede afectar la salud emocional de los pequeños. En estos casos, es importante que el adulto pida ayuda de un psicólogo o experto en la materia.

Un ejemplo puede ser un padre de familia que tiene una conducta repetitiva de maltrato con sus hijos, es su manera de relacionarse con ellos. Los golpea física y psicológicamente, se siente culpable y les pide perdón con frecuencia; es consciente de su error, pero no puede replantear sus conductas de crianza y recae, especialmente en momentos de frustración. Cuando este acto afecta las conductas psicológicas de sí mismo y de su familia, además siente que es imposible cambiar, requiere tratamiento médico con un psicólogo clínico que pueda analizar el origen de sus reacciones, y de un psicólogo infantil para hacer acompañamiento a los niños.

El primer paso para que estos no aprendan esos miedos es que los padres logren manejar sus propios temores. Nadie es perfecto, los niños deben saber que su papá y su mamá

son seres humanos con miedos, debilidades e inseguridades con los que pueden vivir.

Si por algún motivo los padres no logran cambiar su estilo de vida, que consideran les hace daño a los hijos, es importante consultar a un psicólogo. Los niños agradecerán si papá y mamá se comprometen con el cambio y son constantes.

 

 

 

 

 

 

 

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