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Recomendaciones para un buen aseo del bebé

Recomendaciones para un buen aseo del bebé

Un cuidado inadecuado puede traerle infecciones y virus al niño.

Recomendaciones para un buen aseo del bebé
Por: Redacción ABC del bebé
Viernes, 24 Mayo 2013 - 11:32am

Un cuidado inadecuado puede traerle infecciones y virus al niño.

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Cuando el bebé nace no tiene la habilidad de asearse por sí solo; y así será hasta alrededor de los dos años y medio. De allí la importancia de que los padres les inculquen hábitos de higiene y, además, aprendan a leer algunas situaciones como la incomodidad por el pañal, la sensación de asco y las necesidad de limpiarse las manos, entre otros aspectos. Y, más adelante, fortalezcan las rutinas de aseo que vienen estableciendo.

Según Mireya Munarth, pediatra de la Universidad El Bosque, “los hábitos higiénicos son importantes para proteger al niño de infecciones virales y parasitarias que se transmiten al dar la mano o con un beso en la mejilla”.

A esto se le suman algunas consecuencias del desaseo como un simple rasguño, por no cortar las uñas, hasta la transmisión de enfermedades o la aparición de una pañalitis, por no bañar la cola o cambiar el pañal del bebé adecuadamente.

‘Tips’ para asear al bebé:

El baño

Antes de empezar…

Adecúe un espacio que le proporcione tranquilidad al niño; es ideal que sea un ambiente cerrado, como la habitación.

Seleccione un horario: puede hacerlo en las mañanas o las noches, eso depende de la disponibilidad de tiempo de los padres.

Es indispensable tener al alcance el jabón, el champú, las toallas, los limpiadores de algodón, para las orejas y para el ombligo, y la crema; la ropa también debe estar completamente lista. Puede tener una vasija para mojar al niño y un juguete acorde con su edad para distraerlo.

La temperatura del agua debe estar entre los 25 y 30 °C. Para verificarlo, ponga el codo en la tina.

Durante el baño

1. Cántele y dígale palabras cariñosas.

2. Sumergir los pies, la cola y la espalda del niño lentamente. Debe mantenerlo semisentado, para que se sienta seguro.

3. Humedecer la cabeza. Aplicar el jabón o el champú en el cuerpo hasta llegar a los pies.

4. Verter el agua de la vasija sobre el cuerpo del pequeño hasta que le quite todo el jabón o el champú.

5. Sacarlo de la tina y secar con una toalla, rápidamente, con toques suaves.

Para cambiar el pañal

1. Recostar al bebé sobre una base plástica.

2. Levantar cuidadosamente, con una mano, las piernas y la cola.

3. Retirar los residuos con la parte superior del pañal que está limpia.

4. Asear con un paño o algodón húmedo la zona de los genitales y las nalgas, de adelante hacia atrás.

5. Colocar el nuevo pañal.

6. Antes de pegar los adhesivos, verificar que haya un espacio prudente entre el pañal y la piel del estómago del niño para que no lo presionen.

Cuidados del ombligo

Según Luz Ángela Rozo, pediatra, neonatóloga y coordinadora de la Unidad de Recién Nacidos de la Clínica Reina Sofía, el área del muñón (coloración oscura que se ve en la superficie del ombligo) debe limpiarse con alcohol yodado, de dos a tres veces diarias.

La idea es usar un aplicador que higienice la parte visible del muñón y la recubierta por la piel. En cuanto a la solución yodada, es necesario retirarla con un aplicador después de su uso, debido a que el yodo que contiene puede resultar tóxico. No use alcohol ni agua oxigenada.

Al caerse el muñón (alrededor de las dos semanas de nacido), el cuidador debe continuar con el aseo, sobre todo si observa una mancha gris.

¿Y los genitales?

El baño, tanto del pene como de la vagina debe ser cuidadoso para no causar irritaciones.

En las niñas, por ejemplo, hay que usar abundante agua; el jabón debe aplicarse únicamente en la parte externa de la zona íntima. En los niños, debe enjabonarse la parte superficial del pene y los testículos, sin necesidad de limpiar bruscamente. No se debe retraer el prepucio.

Qué hacer con el pelo

El pelo debe lavarse con una cantidad muy reducida de champú y enjuagarse, con cuidado, evitando que caiga en los ojos del bebé.

Tras el baño, secar el cabello del niño con una toalla suave.

Péinelo con cepillos de cerdas suaves.

No debe presionar la fontanela del bebé.

Si el pequeño tiene la costra láctea o descamación en la cabeza, se pueden hacer masajes con aceite de almendras o vaselina, durante algunos minutos, y limpiar con una toalla de algodón. Y, luego, lavar la cabeza.

Tenga en cuenta

Usar un jabón neutro o un champú elaborado especialmente para niños, que no cause irritación en sus ojos. No se recomiendan aquellos con aromas fuertes ni los ácidos o elaborados con avena. 

El jabón debe aplicarse en forma de espuma, pues si se hace directamente se puede correr el riesgo de que se presente dermatitis alérgica.

Antes de bañar al niño, el pañal debe estar limpio o recién aseado para evitar contaminar el agua.

Durante el baño, absténgase de usar joyas y accesorios, ya que estos podrían lastimar al niño.

El baño debe ser corto. Luz Estela Barajas, enfermera de Pediatría del hospital El Tunal, indica que un buen baño se realiza en 5 minutos.

La crema solo se debe aplicar si es necesario, y nunca dentro de los genitales sino sobre ellos. Antes de untarla, se debe secar bien el área.

La fécula de maíz o los talcos no actúan como protector, sino como barrera. Estos crean una pasta y pueden afectar más la piel.

En caso de que su hijo sea bebé canguro, siga las instrucciones del especialista, quien seguramente le sugerirá limpiarlo con pañitos pero no bañarlo.

Al cortar las uñas

El momento más adecuado para hacerlo es después del baño o cuando el niño duerme. Esta actividad debe hacerse semanalmente, de la siguiente manera:

1. El cuidador debe lavarse las manos antes de comenzar con el procedimiento.

2. Abrir la mano del niño y sostenerla con firmeza.

3. Sujetar el dedo de la uña que se va a cortar.

4. Cortarla siguiendo la línea natural de esta y evitar hacerlo cerca de la punta del dedo. Se puede comenzar por el meñique.

5. Limar (con lima blanda) la parte blanca de la uña, con movimientos lentos y uniformes. Seguir la línea natural de corte para darle forma.

Para recordar

Las uñas de los pies pueden cortarse con menos frecuencia, solo hasta que se vean largas.

Utilice tijeras o cortaúñas diseñados especialmente para bebés.

Si se presenta algún accidente durante el proceso, presione el dedo lastimado con una gasa estéril durante uno o dos minutos para detener el sangrado. No use curas, ya que en caso de que estas se desprendan pueden provocar infecciones y atoramientos.

Con la nariz

Los niños presentan secreciones normales cuando son transparentes o blancas. Para sonar al bebé, puede usar peras diseñadas para este fin. Cuando son muy grandes, se aconseja aplicar suero fisiológico en la nariz y ayudarse con un copito, cuando sea necesario. Si el bebé presenta secreciones amarillas o verdes, debe consultar.

Para los más grandes...

Existen otro tipo de rutinas que deben inculcarse después de los dos años. Algunas de estas son:

Dientes sanos

A la hora de enseñarles a lavarse los dientes, la mejor opción es el ejemplo. En los bebés es aconsejable limpiar las encías con una gasa humedecida con agua. Cuando le salen los primeros dientes, se debe emplear un cepillo de cerdas suaves, que ahora se consiguen por edades.

Los niños deben cepillarse los dientes por sí solos cuando tengan la habilidad para hacerlo; esto se identifica, no con la edad, sino cuando puedan agarrar bien el cepillo y hacer los movimientos necesarios para limpiarlos.

No es aconsejable usar enjuagues orales ni bucales, a menos que el odontólogo pediatra se lo ordene.

Se aconseja utilizar cepillos con cabeza pequeña y mango grueso redondeado, para mejor agarre; esto facilita el lavado.

Lavado de manos

Los niños deben asearlas antes de comer y después de ir al baño, coger la mascota, sonarse, estornudar o toser y coger basura.

Enséñele al niño a usar agua potable y jabón, explíquele que debe enjabonarse y frotarse las manos durante 20 segundos hasta formar espuma, restregar en medio de los dedos, enjuagar y secar.

Empiece a hablarles de la importancia del lavado de manos a partir del primer año, y supervise que lo hagan, aproximadamente hasta los tres.

Control de esfínteres

Según el doctor Álvaro Jácome, el control de esfínteres “es un proceso de maduración sensitivo y motor que se va dando paulatinamente a los dos años, aproximadamente, pues hasta ese momento los niños orinan y defecan por reflejo. Luego empiezan a manejarlos y a tener conciencia de la ‘sensación’ y de evacuar”.

Para este proceso, debe tener en cuenta:

El control de esfínter vesical (orina) se da aproximadamente en dos semanas. Mientras que el de la vesícula anal (materia fecal) toma varios meses. Antes del año es probable que el niño tenga un primer acercamiento al hábito regular pero no una toma de ‘conciencia’ del mismo.

No existe una edad específica para iniciar el control de esfínteres. “Usualmente, el momento es entre los 18 y 24 meses. Sin embargo, cada niño tiene un ritmo de desarrollo diferente”, dice la pediatra María Isabel Uscher.

Cuando el niño empiece a ir al baño, el entrenamiento no debe comenzar cuando se encuentra en una fase negativa, y menos en contra de la voluntad del pequeño. Y se debe adecuar un sitio cómodo en donde se sienta seguro.

Al sentarlo, puede hacerlo después de comer en la mañana, distráigalo con libros y juegos durante 5 minutos. Cada vez que avise y controle, recompense al niño con caricias.

Vístalo con pantalones de entrenamiento, y acostúmbrelo a estar con otros niños que ya controlan.

El niño debe ir al baño alrededor de cinco veces al día, ocasionalmente cuéntelas para saber que está sano.

 

 

 

 

 

 

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