Lo recomendable es que se consuma el biberón inmediatamente después de la preparación.
Las leches en polvo vienen con una cucharita dosificadora que debe volverse a poner en el tarro para evitar que se contamine por fuera.
Siempre verifique la fecha de vencimiento de la leche en polvo.
La leche siempre debe disolverse en agua tibia y cuando vaya de paseo o tenga que cargar con el bebé por varias horas, lleve el agua en un termo y la leche en polvo aparte, para que la preparación sea fresca.
Nunca guarde leche que sobra de una toma porque se contamina.
Antes de dar el biberón al bebé, pruebe la leche dejando regar una gota en su mano para confirmar que está tibia.
Después de la toma, ponga al bebé en posición semivertical para que eructe. Puede ayudarlo dándole golpecitos en la espalda.
No se alarme si el bebé devuelve un poco de leche cuando toma, simplemente es que está succionando muy rápido y no alcanza a pasar.
Por seguridad, al comprar el biberón cuide que sea de material plástico y transparente para chequear que no contenga basura.
Al momento de la alimentación, coloque al bebé en el regazo y póngale el biberón inclinado para que cubra toda la tetina y no se filtre el aire.
Mantenga a la mano un babero y tetinas de repuesto cuando esté alimentando al bebé.
Paso a paso
La preparación es muy simple. Primero, vierta agua tibia (hervida o mineral) dentro del biberón; luego, añada la leche y, finalmente, agite hasta que no queden grumos.
La limpieza de sus manos y de los objetos es muy importante. No solo debe estar pendiente de la esterilización, también del secado y de la conservación del biberón.
Lave el biberón y la tetina con ayuda de una escobilla o cepillo de limpieza especial, que evita que la leche quede adherida. Ponga mucha atención a las partes donde se encuentra la rosca y el cuello del biberón.
Enjuague todo con mucha agua y luego haga la esterilización. Puede ser en frío con unas pastillas especiales que se consiguen en las droguerías, o en caliente, con una esterilizadora eléctrica. Si no puede hacer ninguno de estos dos métodos, hierva el biberón y sus accesorios durante diez minutos en una olla muy limpia.
Para secar, nunca utilice el mismo trapo de la cocina porque éste recoge gran cantidad de gérmenes y bacterias.
Después de la limpieza puede guardar los biberones en la nevera o tenerlos en un recipiente muy bien tapado.
Yina Ramos
Para ABC del bebé



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