Por tal motivo, los hospitales están remodelando sus unidades de cuidados intensivos neonatales para transformar las salas abiertas en espacios privados que, en esencia, restauren la relación íntima entre la madre y el niño, permitiendo que los frágiles infantes se desarrollen mejor.
La atención está evolucionando hacia el cuidado canguro, donde los padres acunan por horas al bebé prematuro directamente sobre el pecho, para ayudarle a dormir y respirar.
Según los estándares, un modelo ideal para una habitación de este tipo incluye un lugar para que los padres duerman; ruido controlado por debajo de 45 decibeles para que los bebés puedan reconocer las voces de sus papás, y una iluminación ambiental.
The New York Times





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