El acetaminofén es un medicamento de uso frecuente para tratar malestares comunes en los infantes como fiebre, efectos secundarios de vacunas, resfriados y dentición. Los padres lo utilizan con frecuencia pero, a veces, no toman la precaución de administrar la dosis correcta , especialmente porque el fármaco, que es de venta libre, viene en varias presentaciones y concentraciones, por lo cual se presta para confusión y abuso del mismo.
Es importante tener en cuenta que la dosis del acetaminofén depende del peso del infante y no de su edad. Un pequeño de 7 meses no debe recibir la misma cantidad que uno de 1 año. Igualmente, una cucharadita no es igual que una cucharada, ni 25 gotas a 35, así que mucho cuidado.
Si su bebé pesa más que el promedio de niños de su edad, pregúntele al doctor la cantidad adecuada y no dé por hecho que 500 gramos de más suponen cinco gotas adicionales.
Recuerde: nunca debe administrarse a un bebé menor de tres meses.
Esta es la dosis recomendada por los pediatras: cuatro gotas del fármaco por cada kilogramo de peso, es decir, si el niño pesa 8 kilogramos, déle 32 gotas cada 6 a 8 horas, en caso de fiebre. Por lo regular, la posología de los frascos advierte administrarlo cada 4 a 6. Lo mejor es que consulte con el pediatra del menor.
Si prefiere darle jarabe, se estima que por cada kg de peso son 0,8 c.c: si el niño pesa 14 kg, deberá ofrecerle 11 c.c.



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