Entre los dos y tres años, el niño empieza a experimentar un deseo de independencia incentivado por su nueva habilidad de caminar y de explorar. En esta época puede mostrarse terco y sus pataletas tienden a volverse recurrentes para conseguir lo que quiere.
Los padres tendrán que hacer uso de la paciencia y con una actitud cariñosa, pero firme, deberán orientar a su hijo con una serie de normas para indicarle lo que está bien o mal. Esto ayudará al niño a crear criterios de valor para el futuro.
Durante estos 12 meses, el niño también ampliará su mundo social y empezará a relacionarse con personas diferentes a sus padres y familiares. En la guardería o en el jardín encontrará nuevos amigos para jugar y aprenderá a compartir, aunque algunas veces se aferrará a sus posesiones y peleará por ellas.
Los juegos tienen un papel clave en esta época porque con ellos los niños aprenden a respetar las normas y comprenden que no pueden ejercer dominio sobre todo. Además, ponen a prueba su capacidad de tomar decisiones.
Esta es una edad en la que el niño se vuelve caprichoso y quiere imponer su voluntad. Por eso, los padres tienen la responsabilidad de no caer ante sus pies como si fuera un rey y cumplir todos sus deseos.



ABC del bebé no tiene ninguna relación directa con los comentarios expresados en esta página, por ser una herramienta creada para que los lectores opinen. Sin embargo, los comentarios no son textos escritos por expertos. Sirve para que los padres compartan sus experiencias