Considerado para muchos un acto indebido y por otros de entrega total, el sexo anal sí es posible realizarlo en el embarazo, pero con responsabilidad y cuidado.
La gestación es uno de los momentos más lúcidos para una mujer. En este estado, ella encuentra toda la expansión de sentimientos y sensibilidad. Su cuerpo, aunque sufre cambios, se torna más delicado y consentidor. La sexualidad también se incrementa debido a que en las primeras semanas de gestación se congestiona la pelvis y la lubricación vaginal aumenta la excitación.
Algunas mujeres se tornan más sensibles, excitables y creativas, razón por la cual, unas disfrutan más que otras las relaciones sexuales durante el periodo de gestación.
Los encuentros apasionados no están prohibidos en el embarazo. Se aceptan todos los roces y acercamientos, siempre y cuando vayan cargados con dosis de delicadeza y cuidado.
Dentro de lo permitido está practicar sexo anal durante el embarazo, polémico para unos y deseado para otros. Para realizarlo se requiere de varios cuidados, higiene y responsabilidad.
Carlos Pol, siquiatra sexólogo, afirma que la idea no es hacerlo por ensayar sino por disfrutarlo y sentir que el cuerpo de su pareja está más cerca, que hay más contacto interno y que la entrega de hombre y mujer ha sido total.
“El sexo anal debe ser un acto de entrar con amor en una mujer, sentir su intimidad y llegar hasta lo más profundo de su ser, pero siempre con respeto y valor”.
Práctica
Antes, el sexo anal se llamaba sodomía, palabra que viene de Sodoma, ciudad mítica que, junto a Gomorra, según la Biblia, fue destruida por Jehová, debido a sus desenfrenos sexuales. Este era considerado contra natura, porque la tradición religiosa consideraba normal únicamente solo aquello que tenía fines reproductivos.
Aunque el ano no pertenece al aparato reproductor, el coloproctólogo Javier Carrera Siachoque señala que el sexo anal es un accesorio de las prácticas sexuales, que si se hace con seguridad y cuidado hay menos riesgos.
También se debe tener en cuenta las recomendaciones de los especialistas: las relaciones sexuales durante las 12 primeras semanas de embarazo solo se realizan una vez por semana. Y, a partir de la semana 32 se debe evitar la penetración profunda, porque el cuello uterino se vuelve más central, se puede lastimar y predisponer a las contracciones.
Sin embargo, tenga en cuenta que en el sexo anal nunca debe hacer penetración profunda durante el embarazo, porque podría causar hemorroides, aumento de la presión del feto, del útero e incremento de la presión en las venas pélvicas. Además, hemorragia profunda.
La ginecoobstetra Ivonne Díaz Yamal señala que “aunque fisiológicamente el ano no está preparado para el acto, es una zona utilizada para cualquier manipulación sexual. No obstante, se debe practicar con condón, porque las bacterias que existen en la materia fecal como los gram negativos y cocos gram negativos, podrían causar infecciones”.
Prepárese para el encuentro
Lo primero que se debe hacer antes de practicar el sexo anal es preparar la mente, porque esta práctica sexual, como otras modalidades, requiere de la aceptación mutua.
“Cuando se decide erotizar la relación con el sexo anal, la pareja debe entender que esta es una fuente de placer, que no es exclusiva de los homosexuales, y que puede generar nuevas posibilidades gratificantes”, explica el siquiatra sexólogo Gabriel Jaime Montoya.
En principio, la mujer debe llevar el ritmo, porque es ella la que está dilatándose. Además, puede controlar la velocidad. “Entre más se sienta controlando la situación, estará más relajada y a gusto de hacerlo”, asegura Montoya. En el acto, el sexo anal requiere de un entrenamiento progresivo. Una penetración directa sin relajación del esfínter podría resultar traumática. Además, debe recordar que durante el embarazo no debe haber penetración profunda.
“Es necesario realizarlo con condón, porque de todas maneras el pene está expuesto a varias bacterias que generan peligrosas consecuencias. Además, utilizar un lubricante a base de agua, porque el ano, por no estar preparado para una penetración, no lubrica. Además, porque evita desgarramientos en el pene y propiamente en el ano de la mujer”, recomienda Montoya.
También se debe tener claro que la estructura anatómica del ano es igual en todas las mujeres, pero unas dilatan más que otras. Por ejemplo, las personas que practican deporte tienen más facilidad de hacerlo y de disfrutar una relación anal, porque, al tener sus músculos más vivos, son más dueñas de controlarlos y, al ser fuertes, después del coito vuelven a su estructura normal. Por el contrario, una persona sedentaria puede facilitar la penetración, pero, después y en muchos casos, causa un poco de incomodidad.



ABC del bebé no tiene ninguna relación directa con los comentarios expresados en esta página, por ser una herramienta creada para que los lectores opinen. Sin embargo, los comentarios no son textos escritos por expertos. Sirve para que los padres compartan sus experiencias