La fe y las creencias, un tema para hablar con los niños

Si en casa se profesan diferentes credos, es bueno que los menores tengan claridad sobre el tema.

Religiones en familia

Las diferencias de pensamiento deben verse como una oportunidad para que los niños, desde el respeto, aprendan a resolver sus conflictos.

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Por: ABCdelbebe.com
marzo 26 de 2018 , 11:43 a.m.

Esta semana, religiones como la católica, la cristiana y otras se preparan para conmemorar los rituales que recuerdan uno de los hechos que son pilar de sus creencias. Así, millones de familias en el mundo dedicarán parte de su tiempo, desde el jueves hasta el domingo próximo, para profesar su fe a través de diversos actos religiosos.

Sin embargo, es posible que en muchos hogares se cree un debate constructivo o ciertos cuestionamientos si alguno de los padres profesa una orientación espiritual diferente o no tiene un credo definido.

Al respecto, pueden surgir inquietudes sobre si es apropiado o no involucrar a los pequeños en la elección o libertad de credos o si lo indicado es conciliar en familia las diferencias.

Es importante decir que las incompatibilidades religiosas que puedan existir en un hogar no son un tema para tratar porque se conmemora la Semana Mayor, sino porque es un aspecto en el cual ambos padres han de estar alineados para establecer un modelo de crianza estable y coordinado para sus hijos.

Así las cosas, si uno de los padres es católico y el otro cristiano, budista, testigo de Jehová, judío, ateo, agnóstico..., decidir en cuál de las religiones o creencias educarán a sus hijos, o si les permitirán escoger una vez puedan hacerlo, adquiere gran relevancia.

Para María Stella Rodríguez, psicóloga y magíster en Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, el hecho de pertenecer a cosmovisiones diferentes pone en juego no solo las formas tradicionales de conformación familiar, sino los patrones de crianza, por constituirse en un factor de conflicto para los padres, sobre todo cuando los elementos de fe y espiritualidad difieren tanto.

Decidir en qué religión o creencia educar a los hijos, o si les permitirán escoger una vez crezcan es un aspecto fundamental de la crianza que los padres deben considerar

Respeto por el otro, parte del aprendizaje

Por eso, la experta considera que antes de decidir sobre el modelo de crianza de los hijos, los padres deben partir del respeto hacia las creencias del otro. “Es común tratar de absurdos o equivocados los dogmas de los demás y el querer convencerlos de aceptar que los propios son los correctos. Entonces, si cada uno se atrinchera en su manera de ver las cosas y no se abre al mundo espiritual del otro, jamás lograrán un verdadero respeto que fortalezca la relación y la familia”.

Por su parte, el equipo docente de la maestría en Psicología Clínica y de la Familia de la Universidad Santo Tomás afirma que es importante que los padres logren una relación en la cual sea posible la negociación acerca de sus creencias, con el fin de favorecer decisiones y acuerdos mínimos sobre la mejor manera de educar a sus hijos.

En tal sentido, “los conflictos no se deben resolver por la vía de la imposición o la descalificación, pues resulta costoso para el bienestar emocional del niño y de los mismos padres”.

Mejor educar en valores

“Lo primordial es que el niño comprenda que todas las religiones parten de la creencia en un ser supremo y le apuntan a vivir una espiritualidad centrada en un sistema de valores como la honestidad, la solidaridad, la caridad, el amor, la reconciliación y el perdón, entre otros, que, en últimas, buscan formar un mejor ser humano. Incluso los ateos comparten estos valores comunes”, explica María Ángela Payán, teóloga y docente.

educar valores niños

Lo importante al final es que los niños comprendan que todas las religiones parten de la creencia en un ser supremo y apuntan a vivir con valores humanos.

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Así, los expertos explican que se pueden dar varios escenarios: uno en el cual alguno de los padres se convierta a la religión del cónyuge, otro en el que ambos conservan su propia espiritualidad, pero acuerdan educar a los hijos en una de ellas.

Un tercero en el cual se permite que los niños compartan las vivencias de ambos cultos, sin ser matriculados en una u otra y que, poco a poco, exploren las visiones y costumbres de ambos padres y de sus familias extensas; y uno más en el que los papás los educan bajo reglas y normas socialmente aceptadas, con una autoridad que se basa en “criterios de familia” y no en las tradiciones religiosas o escépticas a las que cada uno pertenece, como pasa cuando uno de los padres es ateo o agnóstico. En estos últimos escenarios son los niños quienes, al ir creciendo, deciden sobre sus creencias o convicciones.

Cuando los padres pertenecen a religiones diferentes, una salida está en educar a los niños en valores y normas socialmente aceptadas en lugar de hacerlo con base a criterios religiosos

Sin embargo, es fundamental que en cualquier caso exista una verdadera coherencia y respeto en la práctica, ya que, como advierte el sociólogo Andrés Guerrero Albarracín, si cada uno de los padres jala hacia su lado, generará contradicciones, inseguridad, desorientación e indecisión en los niños, lo que afectará su desarrollo social y espiritual y su capacidad de autonomía y autodeterminación.

Por eso, los padres deben evitar confrontaciones y disputas por la religión en presencia de los niños y, de ninguna manera, involucrar su lealtad.

Esas diferencias de pensamiento deben verse como la oportunidad de que los niños aprendan a resolver conflictos desde la tolerancia, el respeto, la diversidad y la pluralidad.