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¿Existe una edad propicia para ser papá?

¿Existe una edad propicia para ser papá?

Historia de un hombre que fue padre después de los 50

¿Existe una edad propicia para ser papá?
Por: Mónica Toro
28 de Junio de 2011
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La edad no es un impedimento para ser buen padre. Aunque algunos ya no lo tienen en sus planes, otros creen que es una razón más de vida.


Los tiempos han cambiado. Antes, los hombres se hacían padres, máximo, a los 30 años de edad. Ahora, muchos están concibiendo hijos después de los 50 años. El trabajo, la realización profesional, la estabilidad económica y la reconstrucción de un hogar son algunas de las razones por las cuales, hoy en día, especialistas reciben a hombres maduros que quieren hacerse papás por primera vez, o repetir su ‘saga’ con experiencia a bordo.


Es el caso de varios famosos, como el actor Michael Douglas (67 años), con hijos actuales de 11 y 9 años; el de Donald Trump, quien a los 60 años tuvo otro hijo, y el vicepresidente de Brasil, Marcelo Temer (70 años), tiene un hijo de 2 años.


Pero, ¿qué tan fácil es ser padres después de los 50 años?
Indudablemente, aparecen cuestionamientos como “que parece el abuelo y no el papá”, “que ya no está para cambiar pañales ni levantarse a sacar gases”.


Su energía, compromiso y salud se ponen en tela de juicio.


Sin embargo, el urólogo Alejandro Fernández afirma que “la fertilidad del hombre mayor de 50 años es obviamente menor que la de un hombre de 30, pero su capacidad de engendrar permanece, sin que implique mayor peligro para el futuro hijo“.


Sicológicamente también resulta polémico ser padre maduro. Aunque es benéfico por la estabilidad económica y el tiempo que podrían tener para dedicarles, está en desventaja el que no tengan la vitalidad para afrontar la crianza de sus hijos.


Familia que florece
En el cuarto de Sandra y Raúl reposan varios portarretratos que decoran el lugar. Entre todos, el que resalta es un collage de diminutas fotos a color. En este aparece Raúl, hace 5 años, bañando a su tercer hijo, Juan Sebastián. En otra está  abrazándolo, sacándole los gases, vistiéndolo y divirtiéndolo. Todas dan fe de los magníficos momentos de Raúl vividos como padre, un hombre de 55 años.


Un padre entregado
Pero ese es tan solo uno de los recuerdos que puede conservar este ingeniero y político bogotano de su paternidad. Es más, no vive de los recuerdos de sus hijos. Vive de presentes. A su edad, ya tiene entre sus brazos a otro pequeño, David, de 19 meses. Y anhela, ansiosamente, la llegada de su quinto hijo, Simón, quien nacerá en un mes aproximadamente.


Ellos tres son hijos de Sandra Rodríguez y Raúl Flórez Chávez. Los dos se conocieron hace 7 años, en medio de citas políticas laborales.  Raúl llevaba separado varios años y tenía dos hijos, Jimena e Iván. Por su parte, Sandra estaba consagrada a su trabajo como asesora de mercadeo político para la Presidencia de la República.


Su diferencia de edad, 21 años, no era impedimento para comenzar una relación. Dos meses después se dieron el “sí” soñado.  Hoy, son una pareja feliz, con tres hijos en común y dos más de él. Una familia enmarcada por las creencias católicas y marianas, la unidad y el amor.  


Los hijos se los envió Dios. De eso están seguros. No los planearon, pero los desearon y amaron mientras crecían en sus sueños y en las entrañas de Sandra, una mujer que luce feliz.


“Para mí nunca fue preocupante la edad para ser de nuevo papá. Durante  mi vida debo ayudarles a que sean hijos agradables a los ojos de Dios, educados pero, sobre todo, que sean felices”, dice Raúl, mientras acaricia el pelo de su esposa.


Y para eso se prepara diariamente. Hace ejercicio todos los días. No oculta su edad, pero comprende que debe estar fuerte para seguir ayudando en las labores como padre.


“Raúl es un ejemplo. Él se encarga de sacarles los gases a los niños, de bañarlos, de trasnochar a mi lado y de muchos más. Es una adoración con todos sus hijos”, asegura Sandra.


Pero él es quien se siete adorado. Sus cuatro hijos lo rodean de amor, abrazos y caricias, en especial el pequeño David. 


“Él es el más dulce, sonriente y tranquilo. Hay una conexión sentimental muy grande con él. Y con ‘Juanse’ hay una afinidad maravillosa. Todos los domingos tienen planes de ir a carts, escuchar The Beatles  y jugar fútbol”.


Con Iván y Jimena, sus hijos mayores, hay una amistad profunda. Ella admira a su padre, quien ha estado en todos los momentos importantes de su vida. Cocinan, pasean, se divierten viendo películas y conversan por largas horas.
“Aunque al principio me dio duro aceptar que sería padre a su edad, hoy agradezco no solo por mis hermanitos, sino porque puedo verlo en su labor de padre: maravilloso, entregado y decidido a dar lo mejor”, relata Jimena.


Y no hay duda. Para Raúl, ser nuevamente padre le ha dado más motivos de vida. Es tierno, pero también exigente: los corrige y les enseña los valores de la familia.


Dedica, indudablemente, todos los sábados para compartir con los suyos. Juegan, oran y comen ponqué, el mismo con el que hace siete años celebraron Sandra y Raúl su matrimonio.


Así, en medio de fe, alegrías y espontaneidades, la familia Flórez vive cada día. Para él apenas está empezando esta era y son sus pequeños quienes lo están formando y permitiendo ver su verdadero lado paternal. Un papá moderno que se prepara para ver crecer a sus hijos y que ansía la llegada de su Samuel, su quinto hijo, “porque ellos son el antídoto contra la  vejez”.


Antes de decidir
Los especialistas Luisa Torres y Francisco Leal Quevedo les sugieren a los hombres que quieren hacerse papás después de los 50 años:


• No pensar en si son padres tardíos o abuelos jóvenes. Tomarse el rol correspondiente.
• Ser conscientes de la novedad sociológica que ellos representan para la sociedad.
• Proceder con naturalidad y espontaneidad en la crianza. No se trata de ser escalador a los sesenta, pero tampoco de ser sedentarios.
• Revisar su estado de salud, situación afectiva y económica. Lo ideal siempre es tener una familia conformada por papá y mamá.
• Es necesario llevar un estilo de vida saludable (evitar adicciones, sobrepeso, tabaquismo).
• Entender que ser padre mayor está recompensado por enormes satisfacciones afectivas y que la edad aporta beneficios a la educación de los pequeños.
• Prepararse para entender el futuro comportamiento del adolescente.


Formar papás maduros
Francisco Leal Quevedo, pediatra especialista en crianza, afirma que el problema no es ser padre después de los 50 años, el inconveniente es no seguir el rol adecuado en la crianza. “En muchos casos vemos que no actúan como padres sino como abuelos, con un amor más complaciente y permisivo. Entonces, podemos decir que la falla es el comportamiento, no la edad”. Otra de las preocupaciones de los papás adultos es si en el futuro sus hijos se sentirán incómodos al tener un papá mayor.
“Si los padres actúan con amor, será más fácil  para ellos entender que la edad de su papá no influye y no es comparada con el bienestar que les brindan", comenta Quevedo. Por lo tanto, es importante contarles a los hijos por qué decidió hacerse papá mayor, para afianzar la decisión  que tomó la pareja.


 


 

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