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La ex presentadora Catalina Palomino confiesa las primiparadas de su embarazo

La ex presentadora Catalina Palomino confiesa las primiparadas de su embarazo

Detalles de la noticia, los síntomas y hasta cómo superó la lactancia.

La ex presentadora Catalina Palomino confiesa las primiparadas de su embarazo
Por: Margarita Barrero
04 de Julio de 2012
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A sus 34 años, Catalina Palomino no esperaba ser mamá: “Aunque mi teoría era que todas teníamos a una madre adentro, mi endocrinólogo me había dicho que ese no era precisamente mi caso porque yo tenía problemas de tiroides”, recuerda.
Al recibir esa noticia se dio por vencida. Inexplicablemente, 20 días después de que su médico le comunicó este problema, quedó en embarazo.

“Me bajé de un bus con mareo y mi mamá me dio un vaso de agua con una saltina. Pensé que era un remedio para el rebote convencional y resultó ser para mi estado. Mi mamá lo supo desde el primer momento en que le dije cómo me sentía”.
Al comienzo, Catalina le aseguró a su madre que no era lo que parecía e incluso le apostó dinero, pero perdió la apuesta con el resultado de la primera prueba: positivo. 

Obstinadamente probó tres más y todas arrojaban el mismo resultado; solo se convenció cuando su ginecólogo le dijo que estaba esperando un bebé.
“Mi papá me iba a acompañar a la primera ecografía y un día antes de que me la hicieran me enteré de que era intravaginal así que tuve que desinvitarlo. Fui en compañía de mi mamá, escuché sus latidos y me emocioné, lo único que veía era un camarón y, por eso, lo llamamos ‘Camarón Fernandez’, hasta el quinto mes”.  
Entre esa primera ecografía y la segunda, la mamá de Catalina murió. Ella pensaba que las madres mayores enseñaban a las primerizas a lograrlo y se dio cuenta de que en su caso no habría a una que le mostrara el camino, que se lo hiciera más fácil: “Aprendí por instinto y leí libros como Qué esperar cuando estás esperando. Sentí que todo el mundo me decía muchas cosas, pero nadie me contó que uno tiene miedo, que llega un momento en el que no puedes ni siquiera cortarte las uñas de los pies, que para darte la vuelta en la cama tienes que avisarle a todo el edificio, que las agrieras son terribles, que te antojas de cosas que no son muy ‘higiénicas’ como los salpicones de la calle”.
También le  hablaron de las várices y de la incontinencia; esas nunca las padeció. Sin embargo, se sintió afectada por las pesadillas de las que no había recibido advertencia: “Soñaba cosas bizarras como que tenía a mi bebé y se me olvidaba en la clínica o que era un niño tan horrible que me generaba culpa no quererlo por feo. Me levantaba muy contrariada hasta que investigué y me di cuenta de que era normal”.
El  parto fue lo que menos le preocupó, lo más grave fue ‘la humillación’, como Catalina dice: “Uno sabe que le van a dar contracciones, lo difícil es entender que pierdes tu dignidad: que la bata no te cubre nada, que todo el mundo  te hace tacto, que te lavan, que te miran, que te chuzan la espalda, que uno suda…”.
Cuando llegó la esperada hora nada fue como lo imaginó: “Me habían dicho que romper fuerte no era nada trágico, pero yo quedé como en las películas: parada en un charco de agua, que alguien tuvo que trapear. Luego fueron 10 horas de parto. Mi hija iba a nacer natural, pero se estresó y con cada contracción perdía pulso así que me tuvieron que hacer cesárea”.  
El dolor era tan fuerte que solo pensaba en cómo le podían sacar rápidamente a su pequeña  Camila, que pesó 3 kilos al nacer. Ahí no pararon las sorpresas; a los 10 días de haberla tenido se sintió deprimida, “creía que era un mito, algo que le daba a las flojas, pero me sentí realmente agobiada”.
Luego vino la época de la lactancia y con ella un profundo dolor en sus pezones rotos. Otra cosa que Catalina no esperaba. “Todo el mundo me recomendaba remedios para curarlos: que me pusiera el hinojo, que me dejara el seno al aire, que la vitamina E. Yo hice todo y cuando nada me funcionó llamé al médico, que en esa época se volvió mi mejor amigo. Lo llamaba más que a mi marido; por fortuna, valió la pena: Camila va a cumplir dos años y es una niña muy sana”.

 

 

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2 Comentarios

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Comentarios (2)

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danialkhatri
Hace 3 años
El experimento fue hecho con ratas bebés. Según información on line de la Universidad de Adelaida, estas fueron expuestas a morfina y se hizo seguimiento a su reacción frente a la misma.magnesium fire starter amazon
1
lwdwig
Hace 4 años
Durante miles de años las madres humanas parieron sin tanto rollo; lo que sucede es que ahora las gomelas hacen una tragedia hasta del hecho de "darse la vuelta en la cama". Qué fastidio!
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