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Los padres también se pueden equivocar

Los padres también se pueden equivocar

Los fracasos de los adultos sirven para fortalecer el proceso de educar

Los padres también se pueden equivocar
Por: Annie de Acevedo*
15 de Enero de 2015
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 Los papás nos preocupamos mucho por no cometer errores en la crianza. Queremos que todo salga perfectamente y, sobre todas las cosas, que los niños sean felices. Pero a veces nos es difícil ver y aceptar nuestros desaciertos. Finalmente, nos sentimos 'malos padres' cuando nuestros hijos hacen algo indebido o fracasan en algún proyecto. Nos hundimos en la miseria y nos preguntamos: ¿qué hice mal o qué hice para merecer esto?

Aquí es importante recordar que, aunque estos propósitos de tener hijos exitosos y felices son buenos, hay que tener cuidado. Ante todo, hay que recordar que no existen padres perfectos y, por lo tanto, no habrá hijos perfectos. También se debe enfatizar que la búsqueda de la perfección solo trae angustia, frustración e infelicidad. 

Los errores en la crianza son cotidianos e inevitables. También son una magnifica oportunidad para aprender y crecer, si así lo decidimos. Si un error se percibe como una oportunidad, existe entonces la posibilidad de aprender de él y construir nuevas y mejores estrategias del manejo de los problemas. Es más, hay estudios serios que muestran que las personas exitosas cometen más errores y fracasan más que las no exitosas. La diferencia radica en que los exitosos no se hunden ni se rinden ante el fracaso; por el contrario, este les sirve de impulso y lo convierten en un aprendizaje que les permite no solo corregir, sino construir. 

Los padres exitosos saben que se van a equivocar muchas veces, lo aceptan y continúan con entusiasmo renovado el proceso de educar bien a su hijo.

Saben, por ejemplo, que 'obsequiaron regalos por culpa' o hicieron cualquier otra cosa equivocada. Lo aceptan, buscan alternativas y se proponen ajustar cargas para que estos mal llamados 'fracasos' no vuelvan a suceder. Tampoco se dejan hundir por la culpa u otras emociones negativas. La desesperanza, que a veces acompaña a los errores, no tiene cabida a la hora de criar. Solo la aceptación del error; como oportunidad para crecer, permite que el proceso de la crianza se enriquezca. 

Lecciones de vida 

Nuestros hijos también deben estar expuestos a nuestros errores. Ellos se benefician de ver que nosotros somos capaces de manejar un fracaso de manera positiva. Así, reciben el mensaje: lo normal no es la perfección, sino la búsqueda permanente de un mejoramiento en nuestro proceso de vida. El fracaso también ayuda a fortalecer la personalidad, desarrolla carácter y resiliencia. 

Como ven, no podemos tomar los errores de manera negativa, pues son parte necesaria de la vida. Es más bien lo que hagamos con estos errores lo que va a determinar nuestro éxito no solo como padres, sino como personas. El éxito no es más que el resultado del buen manejo de los contratiempos que se van presentando a lo largo de la vida. La próxima vez que se equivoque, acuérdese de que se abre una oportunidad que puede ser no solo maravillosa, sino fructífera. No se mortifique ni se culpe en exceso. La culpa, por cierto, es pésima consejera. 

Una mirada positiva a los errores puede no solo ayudarle a criar bien, sino a tener una mejor calidad de vida. La sabiduría popular tiene un dicho: 'No hay mal que por bien no venga'. Piénselo; verá que es muy acertado en la cotidianidad.

 

 

* Especial para ABC del Bebé

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
callefalsa
Hace 1 año
Son lecciones de vida!
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