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Tecnología: cómo equilibrar su uso en casa

Tecnología: cómo equilibrar su uso en casa

‘Desconectarse’ cuando está con sus hijos da ejemplo.

Tecnología: cómo equilibrar su uso en casa
Por: Astrid López
17 de Septiembre de 2014
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Estudios hechos en Nueva York con 1.500 estudiantes y publicados en el The Journal of Happiness mostraron que aquellos niños con altos grados de gratitud, y con menor exposición a la tecnología, reportaban también mejor rendimiento escolar, menos depresión y, en general, eran más positivos.

Pero es un hecho, la tecnología llegó para quedarse y posiblemente para volverse cada día más eficiente y necesaria. Es una herramienta poderosa que nos ayuda a comunicarnos más rápido, a tener más información y a entretenernos con juegos interesantes.

Y aunque bien utilizada es una herramienta maravillosa, abusar de ella es un tema complejo, sobre todo en un mundo que parece estar hiperconectado y, por ende, presente en casi todos los escenarios de la vida.

Es evidente que cada día nos volvemos más dependientes de esos aparatos. Los últimos estudios neurocientíficos han mostrado claramente que, sin excepciones de edad o género, la hiperconexión nos vuelve más irritables, impulsivos, olvidadizos e igualmente nos aísla. ¿Qué hacer, entonces, con un mundo que se conecta a un aparato la mayoría del tiempo?

El ejemplo, la diferencia

Miremos posibles soluciones para que nuestros niños no sufran las consecuencias negativas de este abuso. Primero está la necesidad de que los adultos formadores tomen conciencia de sus malos hábitos, y empiecen a dar modelos a sus hijos sobre cómo usar bien estos aparatos.

Como primera medida, los adultos deben comenzar por desconectarse de celulares o computadores al llegar a casa; o, en principio, apagarlos, por lo menos, dos horas diarias. Si al llegar a casa estamos desconectados, entonces estaremos verdaderamente disponibles para nuestra familia.

Otra medida clave y clara es que no se use el celular ni se conteste o llame a la hora de las comidas; nadie llega a la mesa con un celular prendido y se comparte en familia a la hora de comer sin la presencia ni interferencia de algún aparato.

Demuéstrele a su hijo lo agradable que es leer un libro o un cuento antes de acostarse. El computador, los videojuegos o los aparatos tecnológicos, cuando se usan en la noche, no permiten conciliar el sueño. Leer, tomar un baño con agua tibia y un ritual fijo nocturno permiten un mejor dormir, lo cual contribuye a un desempeño superior, tanto intelectual como emocional, al día siguiente.

Interactúe

Papás, saquen tiempo para jugar con sus hijos pequeños, permitiéndoles así que desarrollen su creatividad inventando juegos de toda índole. Con los hijos mayores, siéntese un rato, cada día, a reflexionar sobre sus vidas y lo que piensan de ellas.

Enséñeles a sus hijos pequeños y grandes a agradecer las cosas buenas que les ocurren. Todo esto hay que convertirlo en modelo, y hacerlo de manera explícita. Hay que decir cosas como “piensen en tres cosas buenas que tienen en sus vidas y tres cosas positivas que les pasaron hoy”.

Todo esto implica conversar, dialogar, intercambiar ideas y, de paso, formar valores positivos. El niño que aprende a agradecer, con el tiempo, valora mucho más lo que tiene.

Sé que no es fácil cambiar hábitos y que habrá protestas al principio. Obviamente, es más cómodo conectar a un pequeño a un portátil que contarle un cuento o salir a un parque a jugar.

De todos modos, debemos ponerle límites al uso de los aparatos tecnológicos, donde también incluimos la televisión. Las reglas deben ser claras y deben ser cumplidas. Si no se cumple con el horario acordado con el uso de la tecnología, habrá consecuencias negativas para los niños.

Entre las consecuencias de no cumplir pueden estar el suprimir todos los videojuegos por una semana. Es cuestión de ser firmes y de tener el propósito claro de que la tecnología no domine su vida, ni la de sus hijos.

Movimiento Mindfulness, espacios libres del ‘boom tecno’

Cuando los niños están pequeños es cuando desarrollan los hábitos que los van a acompañar el resto de la vida. Atrévase a ir en contra de la corriente dándole a la tecnología un buen uso, el cual siempre debe ser moderado.

La exageración y el abuso de la tecnología están interrumpiendo los procesos de socialización, de sueño, de reflexión y de desarrollo de la creatividad. En esto, los estudios científicos son contundentes. Cuanta más tecnología utiliza un niño, más baja su creatividad y su capacidad de reflexión y de socialización. Hay que detenerse a pensar en todo lo que sucede en nuestras vidas llenas de tecnología y empezar a buscar espacios donde las cosas se hagan bien pensadas y de manera pausada.

Así nace el movimiento de Mindfulness (concientización), donde el niño aprende a desacelerarse, cerrando los ojos y concentrándose, ya sea en un objeto externo, como puede ser una fruta, o en algo interno, por ejemplo, la respiración, e interiorizándola en su cuerpo.

El Mindfulness, la gratitud, la reflexión, el tiempo en familia, el análisis de las lecturas, el juego interactivo y el juego al aire libre son excelentes antídotos para contrarrestar el posible abuso de la tecnología. Esta generación debe aprender a manejar el gran instrumento que es la tecnología, pero no dejarse seducir totalmente por ella. Está en las manos de los padres y de los otros adultos formadores no dejar que tomen malos hábitos desde la infancia.

 

 

 

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1 Comentarios

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Comentarios (1)

1
espanglis
Hace 2 años
Muy importante, la tecnologia es buena pero no en exceso, ahi que aprender también a no depender de algo que posiblemente en el futuro no lo podamos tener
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