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Tener hijos únicos: ¿Bueno, malo o exigente?

Tener hijos únicos: ¿Bueno, malo o exigente?

Cada vez más familias deciden quedarse con un solo descendiente. ¿Exige esto un tipo de educación diferente? ¿Es bueno o malo? Expertos responden. La aparic

Tener hijos únicos: ¿Bueno, malo o exigente?
Por: Andrea Forero Aguirre
26 de Agosto de 2013
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Cada vez más familias deciden quedarse con un solo descendiente. ¿Exige esto un tipo de educación diferente? ¿Es bueno o malo? Expertos responden.

La aparición de la píldora anticonceptiva y la entrada de la mujer al mundo laboral fueron dos hechos que marcaron el comienzo de una tendencia que cada vez toma más fuerza en el mundo: la reducción de la fecundidad, incluyendo las cada vez más frecuentes familias de hijo único.

Con el tiempo, la edad para casarse o unirse en pareja aumentó considerablemente, al igual que crecieron las exigencias laborales y educativas, así como aparecieron otros proyectos de vida no asociados únicamente a la familia. Los padres de hoy tienen que estudiar y trabajar más, lo que significa menos tiempo libre, y cuando llega la paternidad, cada vez más tarde, muchos quieren dar la mejor educación a sus descendientes y, para algunos, asegurarla depende del tamaño de la familia.

María José Álvarez, docente de Sociología de la Universidad del Rosario, cree que los padres de hoy evalúan más los costos de lo que significa tener un hijo. Además, agrega que la reducción de las familias no sucede al mismo ritmo en todas las clases sociales, pero la reducción de la fecundidad está asociada a la mayor educación de la mujer.La directora del programa de Psicología de la Universidad del Rosario, María Isabel González, cree que por encima de todas las razones individuales que pueda tener cada familia para quedarse con un solo hijo, están las de tipo práctico, relacionadas con las grandes exigencias del mundo actual. “La sociedad ya no es como antes. Dejó de ser suficiente tener medio bachillerato, un bachillerato, un pregrado. Hay que hacer especialización, maestría, doctorado e idiomas. Hay que estudiar mucho y no basta hacerlo en cualquier colegio o universidad. Mucha gente piensa que para poderles dar a los hijos todo lo que se requiere, se necesita mucho dinero. En los colegios piden bonos y en la educación pública no es fácil conseguir un cupo cerca a la casa”, dice la experta.Los padres actuales quieren, además, que sus niños tengan actividades de educación no formal, como hacer deporte o aprender música. Eso implica dinero y tiempo para llevarlos y recogerlos. A muchos la situación los agobia.

La decisión de quién cuida al niño mientras sus papás trabajan es un componente muy importante a la hora de quedarse con un solo hijo. Si es algún familiar, el asunto se puede complicar teniendo en cuenta que hay cosas que no son obligación sino más como un favor; si es una niñera, el problema es conseguir una que sea de total confianza para la familia.

El miedo es otro factor que, según González, intimida a los padres de hoy. “Antes la gente educaba a los hijos sin temor. Los papás hacían lo que creían que tenían que hacer. Con la llegada de los psicólogos, no digo yo ni bueno ni malo, pero muchas veces no tan bueno, nos dedicamos a decirle a todo el mundo qué tiene que hacer. Los niños son frágiles y se enferman con cualquier cosa. Entonces la gente tiene miedo de hacer y de no hacer. De no cumplir las expectativas de sus hijos, temor de hacerles daño”, añade. “Ser papás es una decisión muy personal, si la pareja tiene uno, dos o tres hijos es una decisión que no debe ser cuestionada por nadie más. No hay nadie afuera que pueda decir: está bien o mal. Yo le diría a la gente que tiene un solo niño que no se preocupe por eso, depende de lo que cada uno sienta, quiera y pueda. De poderle o no dar a uno, dos o tres, lo mejor que les pueda dar”, dice.

La psicóloga clínica especialista en niños y familia María Carolina Sánchez Thorin cree que cuando se tiene un solo hijo, muchas veces es porque no se puede tener otro –razones de fertilidad–, por elección o porque se cree que ese hijo, de alguna manera, va a suplir todo lo que implica ser padres. “He visto muchas parejas que no quieren tener un segundo hijo porque sienten que ha sido muy dura la crianza del primero. O que ese niño, cuanto más tiempo pasa, más acapara emocionalmente a los padres, entonces, casi ni pueden imaginar un segundo bebé, porque todo su espacio mental está copado”, dice la psicóloga.

Sánchez aconseja ver muy individualmente a cada pareja para definir qué ha sido difícil en la paternidad, porque existe un abanico de posibilidades. Si es porque la relación de pareja está mal –se entiende no querer otro bebé pues podrían estar próximos a un divorcio–, si el bebé lloraba mucho o hasta qué punto psicológicamente los padres estaban preparados para tener un hijo.

Las cifras

La más reciente Encuesta Nacional de Demografía y Salud en Colombia evidenció que la fecundidad ha tenido una drástica disminución desde mediados de los años sesenta, cuando una mujer tenía en promedio 7 hijos, entre 1985 y 1995 la tendencia al descenso se estabilizó alrededor de 3 por mujer, pero la disminución continúa, sobre todo en la zonas urbanas. La misma encuesta evidenció que en nuestro país, menos de la mitad, 48 por ciento de los nacimientos ocurridos en los últimos 5 años (la encuesta es de 2010) fueron deseados, la cifra subió dos puntos porcentuales con respecto a 2005. En Europa la tendencia es que las familias tienen 1,2 hijos. En ciudades como Nueva York, el 40 por ciento de los residentes en pareja solo tienen un hijo. En España, también el 40 por ciento de las parejas tienen uno. En Alemania y en Austria, el Instituto de Demografía Max Planck pronosticó que la próxima generación será la primera en la historia de Europa donde lo común será tener un hijo único.

En América Latina, la mayor tendencia al hijo único está en Argentina y Chile; en este último país, los hogares con un solo hijo aumentaron 54,5 por ciento entre los años 1990 y 2006, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile. La socióloga María José Álvarez cree que “mirar promedios para América Latina es engañoso. Debemos mirar también diferencias por clase social en cada país, pues los patrones cambian. De todas formas, los países de la región que han hecho más temprano la transición demográfica reduciendo su natalidad y su mortalidad han sido Argentina, Uruguay y Chile”, dice. Agrega que en Colombia sigue preocupando mucho el embarazo adolescente y el altísimo porcentaje de embarazos no deseados. Aquí, esa tendencia es aún más fuerte que la del hijo único.Álvarez cree que la tendencia al hijo único va a ser uno más de los cambios que ha tenido la organización familiar, que han sido muchos –la familia no es una institución estable–. El impacto más grande que prevé a largo plazo es el envejecimiento de la población. “Si en Colombia sigue bajando la natalidad es probable que tengamos el mismo problema que tienen los países que han reducido su fecundidad antes, es decir, menos personas jóvenes para trabajar y más adultos dependientes, lo que significa menos contribución al sistema de protección social y más gastos en términos de jubilación”, agrega. 

 

 

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5 Comentarios

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Comentarios (5)

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michael19
Hace 2 años
Perdi mi tiempo.. mucho rodeo y al final no dice nada
4
SOPHICO
Hace 3 años
PAreceiera que andrea; la redactora del artículo fuera Psicóloga, da vueltas y vueltas a nada, para decir nada. ¡qué tiutlazo! par un artículo tan simplón.
3
DESOXIRRIBONUCLEICO
Hace 3 años
Bueno, malo o exigente??? Puro balbuceo este artículo!!
2
luciaQF
Hace 3 años
Que articulo tan insulso. Titulo atrayente y nada de contenido.
1
david
Hace 3 años
Pero al final el articulo no me ayudo en nada!
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