Síguenos en:

Calendario de Embarazo

Calendario de
embarazo

Lo que le pasa a tu cuerpo y al de tu bebé

Escoge la fecha de tu última menstruación

o arrastra la flecha y escoge la semana

  • 1
  • 10
  • 20
  • 30
  • 40

Estás en la semana

Así está tu bebé

Aún no estás embarazada

embarazo

Así estás tú

Tu endometrio (la capa interna del útero) empieza a prepararse para anidar el óvulo fecundado que llegará aproximadamente, en una semana (fecha de la ovulación). Si no se produce la fecundación en esa semana, tu periodo menstrual estará de vuelta, de nuevo, en tres semanas. Pero si la fecundación se produjo, estarás esperando un bebé y tu vida se llenará de nuevas emociones y experiencias.

  • Aún no estás embarazada
  • Tu endometrio (la capa interna del útero) empieza a prepararse para anidar el óvulo fecundado que llegará aproximadamente, en una semana (fecha de la ovulación). Si no se produce la fecundación en esa semana, tu periodo menstrual estará de vuelta, de nuevo, en tres semanas. Pero si la fecundación se produjo, estarás esperando un bebé y tu vida se llenará de nuevas emociones y experiencias.
  • Aún no estás embarazada
  • Se dará la ovulación y la fecundación. El óvulo llega a la trompa de Falopio y este puede ser fertilizado por un espermatozoide. Allí se recrea la combinación genética y comienza el desarrollo asombroso. Desde esa fecundación y en las siguientes 24 horas, se presenta la unión de las dos células progenitoras, generando una sola célula denominada cigoto. Este inicia un proceso de segmentación, dando paso a una estructura llamada blastocito, que en los primeros cuatro días puede tener más de 100 células. A los siete días, el óvulo desciende por las trompas de Falopio y se
  • Hasta hoy el bebé tiene una semana de vida y es tan diminuto que solo podrá verse con un microscopio. El blastocisto desarrolla el saco vitelino que le va a proveer la fuente de alimento hasta que inicie la función placentaria en la semana 12. Igualmente se empiezan a formar las vellosidades coriales que van a dar origen, más tarde, a la placenta, la cual nutrirá al bebé.
  • Aunque es poco frecuente que una madre se percate de cambios hormonales en este tiempo, algunas podrán sentir más sueño de lo normal; además náuseas, punzadas en el abdomen y retorcijones parecidos a los cólicos. Esto se genera porque la placenta produce la hormona del embarazo, la Gonadotropina Corioónica Humana (GCH) y esta a su vez aumenta los estrógenos y la progesterona, avisándole al útero del embarazo
  • El embrión es muy sensible a cualquier elemento que pueda afectar su desarrollo. En ocasiones, puede llevar a la pérdida del mismo (primeras 4 a 5 semanas), a malformaciones congénitas o disfunciones orgánicas (posterior a esto). En este momento, el disco embrionario se pliega sobre sí mismo y forma un ‘tubo’, a partir del cual se forman los órganos huecos del tórax y el abdomen.Ya es un embrión y la importancia de este periodo radica en el hecho de que las células pluripotenciales o madre se están definiendo para producir cada uno de los tejidos especializados del feto.
  • Quizás aún no sepa que está encinta, pero pronto lo sabrá, ya que usted estará esperando la menstruación, que no llegará. Los síntomas relacionados para muchas mujeres en esta etapa son sueño, fatiga y ganas de orinar. Además, vómito, náuseas, mareos, distensión abdominal, dolor en los senos y desarrollo del olfato.
  • El embrión es muy sensible a cualquier elemento que pueda afectar su desarrollo. En ocasiones, puede llevar a la pérdida del mismo (primeras 4 a 5 semanas), a malformaciones congénitas o disfunciones orgánicas (posterior a esto). En este momento, el disco embrionario se pliega sobre sí mismo y forma un ‘tubo’, a partir del cual se forman los órganos huecos del tórax y el abdomen.Ya es un embrión y la importancia de este periodo radica en el hecho de que las células pluripotenciales o madre se están definiendo para producir cada uno de los tejidos especializados del feto.
  • Quizás aún no sepa que está encinta, pero pronto lo sabrá, ya que usted estará esperando la menstruación, que no llegará. Los síntomas relacionados para muchas mujeres en esta etapa son sueño, fatiga y ganas de orinar. Además, vómito, náuseas, mareos, distensión abdominal, dolor en los senos y desarrollo del olfato.
  • Al bebé, en este periodo de tiempo, se lo denomina embrión; tiene una pequeña cabeza, cola y tronco y tiene forma curva. Es tan pequeño como una lenteja o un grano de arroz. La placenta se desarrolla rápidamente y, a través de ella, tú le brindas los nutrientes al embrión.
  • En este momento, tu embarazo no se nota en cambios físicos. En las primeras semanas la preocupación se centrará en controlar algunas molestias que se presentarán, dependiendo de cada mujer, y no en las transformaciones de tu cuerpo. Estas molestias parecerán imperceptibles, pero a medida que pase el tiempo, te demandarán algunas energías.
  • El bebé tiene la forma de caballito de mar. El saco amniótico le proporciona los nutrientes al feto. De sus partes laterales empiezan a insinuarse cuatro yemas que van a dar origen a las extremidades. El corazón empieza a latir, pero ya no tiene cuatro cámaras, sino dos. Comienza el desarrollo del hígado y el tubo neural ya se ha cerrado
  • Puede haber crecido un poco tu cuerpo, aunque algunas mujeres bajan de peso, por las náuseas y el vómito. El abdomen aún no ha cambiado mucho, sobre todo en las madres primerizas. Otra de las molestias que puedes estar sintiendo es la
  • Es del tamaño de un fríjol. Ya comienzan a formarse los huesos y adquiere forma los músculos. El corazón sobresale del cuerpo, late más frecuente y ya tiene cuatro cámaras. El cerebro se desarrolla y van creciendo los hemisferios; y los intestinos se forman. Increíblemente ya tiene apéndice y empieza a aparecer el páncreas. También comienza el desarrollo de los pulmones y las extremidades ahora son más reconocibles.
  • Hasta el momento puedes haber engordado solo unas pocas libras en esta temprana etapa. Sin embargo, en este momento el cuerpo está en continua actividad por el movimiento de las hormonas. Además, debes tener en cuenta que la cantidad de sangre aumenta constantemente en tu cuerpo. Lo más importante es continuar con el tratamiento para superar las molestias. También puedes empezar a tener antojos.
  • Sus transformaciones siguen presentándose rápida y continuamente. Está protegido por el líquido amniótico y su tamaño es como el de una aceituna. Se completa el desarrollo de los miembros y la cabeza es más redonda; esta representa la mitad del cuerpo. Las manos y pies tienen dedos pero no uñas. El hígado inicia la producción de sangre fetal y posteriormente el bazo. La piel es traslúcida o transparente y los huesos toman fuerza.
  • Aunque sea casi imperceptible, los senos y el útero están creciendo. Este último tenía el tamaño de tu puño; en este momento puede haber crecido y probablemente te cause dolor abdominal, similar al cólico; si no lo percibes, no hay problema. Pero si presenta estas contracciones con sangrado, debes llamar al médico.
  • Su tamaño es casi como el de una fresa y en este momento, aunque es muy pequeño, su figura es más humana, debido al acelerado crecimiento en las últimas semanas. Los brazos y piernas crecen rápidamente y son más largos; los dedos se separan y se puede hacer visible la muñeca. Se reconocen las orejas, el cuello está más desarrollado y los párpados ya están unidos y cerrados.
  • El volumen de sangre empieza a acrecentarse; este fenómeno empieza durante el primer trimestre, es más creciente durante el segundo y se manifiesta lentamente en el tercero. Este volumen puede aumentar hasta en un 50 por ciento más de lo que se tenías antes de quedar en embarazo, justificando así las transformaciones del bebé y de la madre.
  • En este momento, ya dejó se ser un embrión y se ha convertido en un feto. Durante el periodo embrionario, el bebé es susceptible de sufrir malformaciones, así que en estas semanas, la etapa crítica del embrión está llegando a su final. El cordón umbilical está formado totalmente. Igualmente el estómago y los intestinos funcionan y se contraen.
  • Aunque el peso no es tan notorio, la ropa ya puede quedarte ajustada. Sin embargo, esto no está relacionado con el crecimiento del niño, sino que tu sistema está albergando varios procesos que te generan ciertas molestias. Ya puedes empezar a ser víctima de la congestión nasal; esta molestia puede estar acompañada de dolor de cabeza. Por otra parte, es normal que sientas más apetito.
  • El pequeño ya tiene el tamaño de un pequeño durazno. Sin embargo, durante las próximas tres semanas, esta dimensión se pude duplicar. El bebé ya no es tan vulnerable a riesgos externos; por ende, disminuye el peligro de abortar. Empieza a producir orina, el principal componente del líquido amniótico. El corazón bombea sangre a todo el cuerpo y circula a través del cordón umbilical; además, ya genera sus propios glóbulos rojos.
  • A medida que se desarrolla su bebé, tu cuerpo crece; por ejemplo, tu útero extiende su tamaño, junto con el feto. El aumento de volumen de sangre es significativo y el abdomen está más grande. Puedes experimentar sialorrea, es decir aumento de la salivación y se agudizará el olfato; estas molestias son completamente normales.
  • La placenta está completamente formada. La piel sigue siendo transparente, permitiendo ver los vasos sanguíneos y la circulación funciona completamente. El sistema digestivo está formado totalmente y es funcional. Los riñones también trabajan, al igual que el sistema digestivo (estómago, hígado, páncreas e intestinos).
  • Puedes haber aumentado hasta dos kilos de peso. En algunas mujeres disminuye el cansancio y las náuseas en gran medida. Sin embargo, el apetito sigue aumentando y puedes continuar con estreñimiento. La parte superior del útero está sobre el hueso púbico y este se podrá sentir en la pared abdominal. Cuándo el bebé nace, este ha aumentado de peso en casi 1.1 kg, comparado a 70g que pesaba antes del embarazo.
  • Comenzará a aumentar de peso de una manera significativa y continuará creciendo sustancialmente. Probablemente su peso se duplicará en las próximas dos semanas. Puede mover más fácilmente la cabeza, debido a que su cuello se ha formado y la boca tiene unos movimientos "graciosos". Ya se puede determinar el sexo del pequeño, pues sus genitales externos están desarrollados.
  • Te encuentras en la última semana del primer trimestre del embarazo. A partir de esta etapa, sí verás un aumento de peso significativo, pero recuerda que engordar también significa conseguir un peso saludable para la gestación.
  • Tiene el tamaño de una manzana. En este momento, el bebé ya puede hacer "muecas", pues en su rostro se presentan algunos movimientos. Los ojos y las orejas se ubican en cada lado de la cabeza, definiendo su espacio; estas últimas seguirán creciendo, mientras que los ojos continúan sellados. Además, aparecen unas cejas casi transparentes.
  • Te sentirás menos cansada y fatigada. En este momento, la piel y los músculos se estiran para acomodar el útero, la placenta y el bebé, siendo más visible tú embrazo.
  • Un fino cabello llamado lanugo cubre el cuerpo del bebé; este desaparecerá solo hasta antes de que el pequeño nazca. Sobre su cabeza ya crece pelo fino; las pestañas también comienzan a parecer. Los folículos capilares, específicamente sus células, producirán un pigmento oscuro, si su cabello será de este tono. Sus cejas todavía son muy claras. Los huesos se vuelven más fuertes y se están osificando; ya retienen calcio.
  • Tu parte inferior del abdomen ya ha cambiado. Incluso puedes sentir el útero a casi diez centímetros debajo de tu ombligo. En estos meses, puedes aumentar casi una libra por semana. Algunas mujeres presentan o pueden haber presentado dolor de cabeza. El calor, el estrés, la falta de sueño y la ansiedad son algunos factores que pueden precipitar la aparición de migraña.
  • Su cara tiene una apariencia mucho más reconocible, pues se pueden identificar algunos rasgos. Su corazón late a 160 pulsaciones por minuto. Un fino cabello llamado lanugo ya cubre la cabeza del bebé. En las pestañas y las cejas ya tiene pelo con alguna pigmentación. También escucha algunos sonidos. El pequeño se mueve bastante dentro del útero y continua creciendo.
  • Te sientes más tranquila y con menos molestias. Los movimientos del bebé puede ser percibidos desde esta semana, pero eso depende del tamaño del bebé y del proceso de cada madre. Tu útero ha crecido en casi 100 gramos de peso. Los senos están mucho más grandes, pues continúan preparándose para producir la leche materna.
  • Empieza a producirse la grasa parda o tejido adiposo; esta es importante en el metabolismo y el calor que tendrá el bebé, después de que nazca. Ahora la placenta es más grande y mide casi igual que el pequeño. Los órganos siguen desarrollándose y fortaleciéndose. Como aún no tiene gran cantidad de grasa, pues esta aumentará en las siguientes semanas, continúa con una piel muy delgada.
  • El útero se encuentra entre 4 y 5 cm debajo del ombligo. Puedes notar que tu cuerpo está más ancho, pues se ve la diferencia en la parte baja del abdomen. Puedes haber aumentado, hasta esta semana, entre 3 y 5 kilos. Es normal si continúas con los cambios emocionales. Sin embargo, consulta con tu médico tu grado de depresión.
  • El crecimiento del bebé ahora es más lento, teniendo en cuenta que aún sigue desarrollándose. Ahora su apariencia humana es totalmente clara. Toma líquido amniótico, pero se equilibra, al orinar. Sus huesos se fortalecen y sus músculos se mueven constantemente, ayudando a fortalecer su organismo. Su piel adquiere un aspecto rojizo y la cabeza ahora es más proporcionada con el resto del cuerpo. Sigue con sus gestos en el rostro, bosteza y curiosamente puede tener hipo.
  • El útero se encuentra a casi 2 cm del ombligo y puedes haber aumentado entre 5 y 6 kilos. Sin embargo, esto puede variar. Ten en cuenta que aún falta mucho camino por recorrer y kilitos por aumentar; recuerda que este aumento significará tener un bebé con buen peso y menos probabilidades de tener un niño prematuro.
  • Tu bebé responde al sonido, a los movimientos, al tacto y a la luz, y está mucho más consciente del mundo exterior. Si escucha un ruido fuerte, puede reaccionar y moverse vigorosamente, aunque aún no lo puedas sentir. El bebé es aun muy pequeño y es relativo que aún sientas los movimientos, sobre todo si es tu primer hijo. Tiene aspecto de "viejito", pues su piel está arrugada y está protegida ante las infecciones por una sustancia llamada vérnix.
  • Puedes sentir tu útero a casi 1 centímetro del ombligo, pesa casi 320g y puedes haber aumentado entre 4 y 8 kilos. Increíblemente de estos, solo 200 g son de tu bebé. El resto de peso se debe al aumento de sangre, 180 g aproximados de aumento de los senos y a otros cambios ocasionados por el proceso de gestación.
  • La piel continúa con un color rojizo y su crecimiento es más lento. Y aumentará 50 gramos cada semana aproximadamente. En una ecografía se hace visible su sistema nervioso (columna y cerebro) y sus extremidades. Ya tiene pelo en la cabeza, cejas y pestañas, y sigue acumulando grasa. Ahora, los dientes se desarrollan. Los pulmones todavía siguen formándose y los huesos, osificándose.
  • Probablemente sientas los primeros movimientos del pequeño. En este momento, tu útero está muy cerca al ombligo. Después de esta semana, el crecimiento de este órgano será más regular. Tus senos están produciendo calostro, un componente de la leche materna que necesitará el bebé en sus primeros días.
  • Aún tiene su piel roja y el pelo de la cabeza le ha crecido. Siguen madurando sus pulmones, y respira y toma líquido amniótico como signo de preparación para los movimientos pulmonares que hará fuera del útero. Esto debido al desarrollo de su aparato digestivo, que le permite tomarlo y ser absorbido por el intestino grueso.
  • El útero está un centímetro sobre el ombligo. Ahora te sentirás mucho más popular, pues es notorio tu embarazo, por el peso y por el tamaño de tu vientre. Puedes presentar edema gestacional, más conocido como hinchazón de pies y manos. Las hemorragias nasales son más frecuentes, a causa de congestión nasal y sanguínea.
  • El bebé tiene el tamaño de un pepino. Continúa la maduración de la grasa y su piel aún está roja. Juega con sus extremidades y está explorando su cuerpo. Los párpados las cejas y las uñas se hacen más notorias; estas últimas ya cubren las puntas de los dedos.
  • Este es el momento más cómodo de la gestación. Aunque el abdomen ya ha crecido, no es muy grande en comparación con el que verás en los próximos meses. Además, las náuseas han diminuido y aún podrás sentirte cómoda al sentarte y al agacharte. Ya podrás sentir más claramente al bebé, aunque él no se manifiesta continuamente.
  • La piel aún tiene un tono rojizo y es más larga que el cuerpo del bebé; es decir, pareciera que no fuera ‘de su talla’. El lanugo tiene una pigmentación más oscura y sus facciones de la cara son casi perfectas. El niño duerme placenteramente y, cuando despierta, se mueve como si se estuviera desperezando. Los pulmones continúan su desarrollo y los órganos siguen creciendo. Aparece el color de los ojos, pero estos permanecen cerrados.
  • Puedes haber ganado de 6 a 7 kg. El útero está más pesado y grande. Cuando este aumenta de tamaño, va ejerciendo cierta presión y aumenta la ansiedad e ir la baño. El deseo sexual se puede presentar a raíz de las transformaciones de las hormonas; sin embargo, se puede presentar un rechazo a esto, por los temores de lesionar el bebé.
  • Los pulmones son los órganos que aun continúan con su desarrollo, mientras los otros siguen creciendo. Aquellos sacos de aire que permiten el intercambio entre la sangre y el aire que se ha respirado (alvéolos), se siguen formando. Además, el bebé sigue simulando los movimientos respiratorios, ya que continúa respirando y botando líquido amniótico en pequeñas cantidades.
  • Hay acumulación de grasa en las caderas y glúteos y se aumenta la curvatura de la columna dorsal. Esto también produce cambios de postura y algunos efectos como el ‘caminado de pato’. Los especialistas aseguran que este se debe a que el peso del abdomen se aleja del eje de la columna afectando el centro de gravedad.
  • La grasa continúa desarrollándose, pero aún es muy poca. Su piel y sus extremidades aún son muy delgadas. Los pulmones ya tienen alvéolos, pero aún no tienen aire en su interior. Sin embargo, el continúa simulando los movimientos respiratorios.
  • El útero continúa creciendo. Tu rostro puede estar hinchado o puedes tener una piel seca o grasosa, dependiendo de cada mujer. En algunos casos se produce el acné. El peso extra en tus piernas y en tu cuerpo es la causa de retención de líquidos; esto no será permanente, sino es un cambio físico a causa del embarazo.
  • El cerebro crece y la mielina -sustancia que transmite los impulsos nerviosos en el organismo- recubre las fibras nerviosas. Ya habrás escuchado el latido del corazón del bebé, algo que te alienta continuamente; cuando este sea irregular, es porque sufre de arritmia; son latidos ‘perdidos’ o pequeños ‘saltos’. Cuando el corazón madura un poco más, esto normalmente desaparece.
  • Casi la mitad de las mujeres gestantes desarrollan las molestas estrías que pueden comenzar a aparecer en estas semanas, después de que se gana peso y, por ende, se estira la piel. Además, el peso del útero puede presionar el nervio ciático, produciendo dolor de espalda, caderas y nalgas.
  • Si el pequeño naciera en este momento, podría sobrevivir, pero con cuidados especiales, pues aún no está lo suficientemente listo para enfrentar el mundo exterior. Los párpados ya están abiertos y podrá parpadear. El bebé seguirá durmiendo en el día y se moverá bastante en la noche, mientras te dispones a descansar.
  • Podrás sentir constantes calambres en las piernas y algunas veces temblor en estas extremidades. Estos parecen estar relacionados por la carga extra que deben soportar los miembros inferiores producto del aumento de peso, así como por alteraciones del calcio y el potasio que pueden presentarse durante este periodo.
  • Los alvéolos continúan el desarrollo, pero el bebé sigue simulando los movimientos respiratorios. En cuanto al corazón, late casi el doble que el de un adulto (aproximadamente 155 veces por minuto). En esta semana, puede reconocer sabores amargos y dulces, pues se forman las papilas gustativas.
  • Puedes haber aumentado de peso de 9 a 10 kg y este se acumula en el estómago, los glúteos y los muslos. Aún puedes tener problemas de acidez y presentar molestos calambres. También puedes tener dolor en las costillas, ya que el bebé puede ubicar allí sus pies.
  • La cabeza ahora es más proporcionada con el cuerpo. En este momento, sigue acumulando grasa y ya no se pueden ver sus vasos sanguíneos como hace algunas semanas. Aunque ya no tiene tanto espacio como antes, el bebé sigue moviéndose enérgicamente.
  • Algunas madres ya se preparan para el parto, pues es posible que el bebé sea prematuro, es decir que nazca antes de la semana 37. Esto es causado porque el parto debe inducirse debido a algunas complicaciones de la madre o del bebé; también porque el trabajo de parto aparece tempranamente.
  • Los pulmones y el sistema de defensa siguen su desarrollo. Todavía puede moverse y toca fuertemente las paredes del útero. Parece ‘acurrucado’ y se encuentra boca abajo. El pequeño continúa acumulando grasa, logrando que su piel luzca más suave. El pelo también crece, como sus uñas, sus cejas y sus pestañas. Los órganos están más fuertes y más grandes.
  • El útero se encuentra aproximadamente a 10 cm de tu ombligo. Se expande varias partes de tu cuerpo como la pelvis y la cadera, a causa del crecimiento del bebé.
  • Puede costarle un poco moverse dentro del vientre, pero aún lo sigue haciendo enérgicamente. La piel ha tenido un desarrollo notorio, cada vez mejora más su textura de manera que se torna mucho más suave y su color, más natural. Antes su aspecto era rojizo, mientras que ahora es mucho más claro. Sigue respondiendo a estímulos y reflejos.
  • Tu respiración se puede ver obstruida a causa de la presión que hay en el diafragma y el útero, ejercida por el bebé.
  • Las articulaciones, huesos y músculos continúan fortaleciéndose; sin embargo, algunos de estos no están bien preparados para asimilar la vida fuera del vientre. La mayoría de los bebés deben estar boca abajo, en estos momentos. Sin embargo, algunos continúan moviéndose dentro de tu barriguita, buscando acomodarse constantemente.
  • El útero se encuentra a aproximadamente 11 centímetros de tu ombligo, el cual se verá plano. Los senos pueden verse mucho más grandes y pueden producir cierta cantidad de calostro; estas son señales de la preparación de tu cuerpo para la lactancia materna.
  • El crecimiento del pequeño continúa. Su cerebro progresa y se desarrolla rápidamente, mientras los pulmones siguen en proceso de formación. Sigue tomando y orinando líquido amniótico. La piel es cada vez más gruesa y desaparece su color rojizo, ya que acumula más grasa. Además, seguirá engordando en las siguientes semanas.
  • El dolor de espalda puede pronunciarse en estas últimas semanas. Tu postura ha cambiado, gracias al crecimiento del bebé y ejerce cierta presión sobre la curvatura lumbar. También se pueden presentar contracciones en el útero y continuas ganas de orinar, debido a la presión que existe sobre la vejiga.
  • Continúa el aumento de peso del pequeño, pues sigue acumulando grasa cada vez más. Los pulmones están casi totalmente desarrollados; son los únicos órganos que aún siguen madurando. Sin embargo, ya no son muy débiles para enfrentarse a la vida fuera del útero, si se tienen los respectivos cuidados para bebé prematuros.Notarás que algunas partes del niño que se pronuncian en tu vientre y puede incomodarte sus movimientos, si aún no se ha acomodado correctamente.
  • Continúa el aumento de volumen de la sangre. Recuerda que tu cuerpo lo necesita, tanto para los cambios durante el periodo de gestación, como para la preparación del parto. El dolor de cadera y la hinchazón en las piernas son probables molestias. Pero consulta con el especialista si sientes persistentes hormigueos en tus extremidades.
  • La acumulación de grasa es una constante en el cuerpo el pequeño. Esto ha producido que cambie su color de piel y su aspecto. Aunque el lanugo ha desaparecido en su mayoría, puede estar presente en algunas zonas. Pero el pelo que hay en su cabeza es similar al que verás en unas pocas semanas, cuando lo tengas en tus brazos. Todos los órganos están en perfecto estado para enfrentar el mundo exterior. Sin embargo, los pulmones continúan su desarrollo.
  • Sentirás que no puedes ‘cargar’ más tu vientre, pero para eso se recomienda utilizar un fajón que te ayude con el peso. Es muy útil, pues hasta ahora podrías haber aumentado hasta 35 libras.
  • Los pulmones son los únicos órganos que todavía se desarrollan, pero cada vez son más fuertes. Su cara está muy bien formada y se ve muy ‘cachetón’; además, uñas (que ya habrán crecido hasta los dedos), cabello y cejas se han desarrollado a cabalidad. Continúa simulando los movimientos respiratorios y reacciona ante la luz y ante los sonidos; escucha a un 50 por ciento del volumen del que tú oyes normalmente.
  • Tu útero pesa casi 1 kilo. Ten en cuenta que el tamaño de tu cuerpo aumenta por varios factores; entre ellos, el crecimiento del bebé, de la placenta y el aumento de líquido amniótico. Todos estos factores también influyen en el peso gestacional, dificultando su cálculo. Además, este aumento de peso y el crecimiento están provocando el constante cambio de postura.
  • En este momento, el pequeño ya se ha desarrollado a cabalidad y está preparado para vivir fuera del útero. Si es niño, los testículos ya habrán descendido. Su cabeza se encuentra dentro de tu pelvis, lo que ocasionará que tu vientre esté más abajo. Quizás esto te pase después del nacimiento del bebé, si eres primeriza. Si naciera en este momento, ya no sería considerado prematuro.
  • Tu instinto maternal cada vez es más notorio. Quizás te excedas a la hora de limpiar, arreglar y moverte en casa. Hazlo todo con mesura porque puedes agitarte y no tendrás energía a la hora del parto.
  • Ya no se mueve tanto como hace algunas semanas, pero aún continúa haciéndolo, mínimo diez veces diarias. La única diferencia que tiene en este momento de cuando nacerá es su tamaño; pero no es de gran relevancia. Su cabeza está cubierta de un fino cabello, y probablemente su espalda de algunos rastros de lanugo.
  • El flujo vaginal aumenta y es normal que sientas las contracciones de Braxton Hicks. Si estas aumentan en frecuencia o intensidad (cuatro o más en una hora), debes ir de inmediato al servicio médico. Es un periodo sensible a presentar la preeclampsia; por eso es necesario que el exceso de hinchazón o la presión de la sangre elevada sean evaluados por el médico.
  • Una sustancia que cubre su piel está preparando al pequeño para que pueda deslizarse fácilmente cuando nazca. Después de tomar y orinar líquido amniótico, su sistema digestivo produce una especie de materia fecal, preparando a los intestinos para las evacuaciones futuras. Aunque el cerebro y los pulmones se han desarrollado, esta maduración continuará fuera del útero, mientras crece.
  • Tú útero casi toca el esternón. Esto provoca presión sobre el hueso púbico, pero alivia un poco la fatiga. El cansancio constante es una molestia normal; no te angusties si te sientes caminando ‘a paso lento’ y no te excedas al cambiar este ritmo.
  • Ya tiene el tamaño en el que nacerá. La posición que tenían dentro del útero, con las rodillas recogidas y algún pie torcido. Su temperatura ya estará regulada por la grasa que acumuló durante este tiempo. Aún duerme durante determinadas horas y puede continuar así, cuando nazca. Aún se mueve, aunque no tenga mucho espacio.
  • Habrás aumentado un poco más de 10 kilos de peso. La mucosidad vaginal puede tornarse más oscura; señal de que el cuello uterino se encuentra preparado para el parto. Probablemente tendrás contracciones continúas y sentirás muchas presión en el vientre. También puedes romper fuente; sentirán la sensación de que estás orinando, pero realmente es que ya es hora de llamar al médico para que te oriente. Otras mujeres ya podrán estar disfrutando de su bebé en casa.