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Humecte la piel del niño para evitar la resequedad

Humecte la piel del niño para evitar la resequedad
Martes, 19 Septiembre 2006 - 12:10pm
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La exposición del niño a los agentes químicos (detergentes, jabones o solventes), agentes físicos o ambientales (frío, extremos de calor, exceso o déficit de humedad), una dieta no balanceada y enfermedades, como la dermatitis atópica, causan resequedad en la piel.

“La dermatitis atópica es una enfermedad muy común que se puede presentar en el primer año de vida. Esta consiste en la resequedad de la piel que se caracteriza por la aparición de placas rojas en distintas partes del cuerpo y la cara que provocan rasquiña”, afirma Mariela Tavera Zafra, presidenta de la Asociación Colombiana de Dermatología Pediátrica.

Para prevenir la resequedad y cuidar la delicada piel del niño, es necesario humectarla. Si bien la humectación se produce de manera natural, gracias al contenido y equilibrio de agua, electrolitos, ácidos, proteínas y lípidos (grasas) que se encuentran en las capas superficiales de la piel, que se denomina barrera cutánea, si esta falla se presenta la resequedad.

La resequedad es conocida como xerosis y se origina debido a la pérdida o alteración en la composición y la organización de las sustancias que forman la barrera cutánea. Cuando esto ocurre, la piel pierde agua y disminuye su capacidad protectora.

“La resequedad de la piel genera rasquiña, lo que a su vez podría llevar a infecciones bacterianas y virales (pasa cuando la piel está seca y se altera la función de la barrera protectora contra agentes externos: bacterias, virus y hongos que crean las infecciones), y agravamiento de la enfermedad que tenga el niño como la dermatitis atópica, por ejemplo”, insiste Tavera.

Los signos de la resequedad son que la piel luce opaca, la aparición de brotes rojos y parches blancos, así como aspereza, fisuras y, si es muy grave, en su fase final aparecen placas secas rojas denominadas eczemas. (Los eczemas son una afección crónica de la piel. En el niño se localizan en la cara, el cuero cabelludo, las nalgas, los muslos y el torso).

La xerosis, o resequedad, se evita humectando la piel del niño mínimo dos veces al día, una de ellas puede ser después del baño, cuando la piel está todavía húmeda. Esto debe hacerse aplicando la cantidad apropiada, sin dejar la piel pegajosa y mojada, ya que es incómodo para los niños.

Así mismo, se recomienda utilizar un jabón muy suave o, preferiblemente, sustitutos del jabón en barra o líquidos, que no resecan la piel, y controlar la temperatura del agua –que debe ser tibia– al bañarlo.

De igual manera, se debe impedir la exposición del niño a detergentes. Además, cumplir la rutina de aplicar la crema humectante y bañarlo a diario durante aproximadamente diez minutos.

No obstante, si el niño sufre de resequedad, los padres tienen que ser constantes con el uso de un humectante, ya que el control de la xerosis depende, en parte, de la frecuencia de su aplicación.

Su utilización mínima es dos veces en el día, pero varía dependiendo del grado de resequedad. Los padres elegirán la crema humectante con la ayuda del dermatólogo infantil, o el pediatra, pues esta no debe contener sustancias perfumadas, colorantes, ni potencialmente irritantes para la piel del niño.

Si bien la humectación ayuda a disminuir los síntomas y complicaciones de la resequedad, según el estado del paciente y por orden médica, se prescribirán otros productos para controlarla mejor.

Si la resequedad se complica con brotes y manchas en la piel, se debe consultar al dermatólogo, quien sugerirá el tratamiento indicado en cada caso.

Cuidados para un piel sana

Evite la exposición a agentes irritantes como detergentes o jabones fuertes. Hidrate la piel del niño con una crema humectante. No permita que se exponga demasiado al sol. Utilice jabones y champús especiales para niños. Aplique cremas o lociones humectantes.  Limite el uso de productos perfumados. Es aconsejable usar protectores solares especiales para bebés y niños. No abusar del uso de la calefacción o ventilación, porque resecan la piel. Evite los cambios bruscos de temperatura. Bañe al niño durante diez minutos con agua tibia. Séquelo bien, sin frotar la piel y sin dejar partes sin secar. Si el niño tiende a sufrir de resequedad, aplíquele una humectante o hidratante. Si todavía usa pañal, se recomienda cambiarlo con cierta frecuencia para evitar el contacto prolongado con la orina y las heces. Además, lavar la zona con agua y limpiadores suaves y, después, secarlo sin frotar la piel. Elija, preferiblemente, prendas de algodón e hilo. Si el niño sufre de resequedad, córtele las uñas para evitar que se rasque o lastime cuando siente comezón o tiene una erupción cutánea.

Johana Fernanda SánchezPara ABC del bebé.

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Comentarios (1)

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ingridsitarojas
Hace 2 años
Mi Hija de 18 meses tiene en la frente la piel muy seca, y ya tiene un parche blanco. me gustaria saber si ese parche se desaparece o no

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