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Juegos peligrosos

 Juegos peligrosos
Martes, 24 Octubre 2006 - 11:39am
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Dígale no a juegos que requieran de movimientos muy bruscos o que necesiten de objetos pesados para realizarlos.

El juego es un estímulo para su bebé, desarrolla habilidades y le ayuda a experimentar los sentimientos. Cuando no se toman ciertas precauciones su hijo puede correr riesgos innecesarios.

Juegos peligrosos significa, antes que cualquier otra cosa, que el lugar físico donde se realice sea inseguro, por ejemplo, que el piso esté resbaloso, que las paredes estén agrietadas, que las escaleras estén cerca y sin barandas de seguridad, ventanas sin rejas, muebles que se puedan mover muy fácil u objetos con puntas afiladas.

Los padres de un menor deben ser precavidos y fijarse en todo el contexto que rodea su hijo antes de iniciar una actividad en la que los dos se van a divertir y, por lo tanto, se van a olvidar de riesgos e inseguridades. En otras palabras, antes de empezar a jugar cerciórese de que tanto el lugar, los objetos y el ambiente en general sean seguros para luego sí dejarse llevar por el momento de relajación que permite el juego.

Un segundo paso, que tiene que ver directamente con los juegos, es evitar las actividades en las que el bebé se tenga que esforzar o que tenga que alcanzar algún objeto que se le pueda caer encima. Es el caso de las mamás que ponen muñecos colgados del techo con un caucho, que se puede estirar una y otra vez, y que en medio de ese juego, se puede caer y golpear al bebé.

Según la sicóloga Marcela Arango, una madre debe optar por los juegos de palabras, canciones o pequeños movimientos para estimular a su hijo; por ejemplo, hacerle bicicleta con los pies o mostrarle dibujos de animales e imitarle los sonidos.

Una recomendación en general para los juegos es que el padre o la madre encuentren un movimiento por el que su hijo sienta simpatía, es decir, que se ría cada vez que lo haga. Cualquier gesto que se repita puede convertir en un juego. Un abrir y cerrar de ojos o tomarle el debo y luego, de repente, soltarlo, son algunos de los juegos que, aparte de causar risas y agradables momentos, demuestran cariño y amor.

El juego también es un espacio para que padre e hijo se conozcan porque cada uno se refleja en el otro y de paso se complementa. “Es algo que se hace casi sin pensarlo, es como un valor agregado que surge durante y después del juego”, dice Arango.

Una recomendación del pediatra Leonardo Díaz es que no se deben estimular los juegos que aumentan el nivel de violencia. Es decir, olvidarse de juegos bruscos o agresivos.

Si se inventa un juego, mejor. Solo usted conoce a su hijo y sabe lo que lo hace reír. Recuerde que la idea es que usted también se divierta y gane en confianza y cariño cada vez que juega con su pequeño. Siempre tenga presente que hacer uso de su imaginación no significa dejar a un lado la seguridad.

Por otro lado, y en cuanto a objetos, debe preferir los que son grandes y de materiales suaves, por ejemplo, un balón de colores o uno de esos objetos con las formas geométricas que, además de enseñar, son fáciles de adaptar a cualquier tipo de juego.

Más opciones

Siempre dígale sí a hacer sonar los sonajeros o a realizar dibujos en papel. La primera actividad desarrolla el oído y lo va acostumbrando a los sonidos particulares de los objetos, pero tenga cuidado de que sea de un material fuerte y no se vaya a romper. La segunda actividad le ayuda a dar una visión de lo que es el mundo, la vida, los seres humanos o los animales, etc.

Precaución

Nunca juegue con materiales inflamables, con juguetes que requieran de esos líquidos o que estén fabricados con sustancias tóxicas.

Algunos juguetes pueden desprender sustancias que causan alergias o anemia al sistema nervioso del bebé. Fíjese en la etiqueta al momento de comprarlos, para conocer los materiales con que están hechos.

Generalmente, los fabricantes indican para qué edad está dirigido el juguete o si no pida ayuda al vendedor para que le enseñe cuáles de los que hay en el mercado son los más indicados para los primeros meses de vida del bebé. Si no encuentra a alguien que le ayude, siempre prefiera los juguetes grandes y de colores fuertes.

Nunca haga actividades con juguetes a los que se les puedan desprender cosas ya que el bebé durante los primeros meses quiere meterse todo a la boca. Nada de botones, cuerdas o muñecos con pelusa, tampoco objetos pesados. Todo objeto que quepa por el hueco del cartón del papel higiénico es peligroso para el menor.

Según la sicóloga Arango, se le conoce como etapa oral al primer año de vida en el que el bebé se interesa por chupar o morder todo lo que encuentra a su alrededor. En ese sentido, también el pediatra César Ernesto Prieto recomienda no ponerle manillas de ‘shakiras’ porque se las puede tragar y luego se van a la vía respiratoria.

Siempre prefiera calidad y fíjese en que los juguetes cumplan con condiciones mínimas de seguridad e higiene. Así mismo, asegúrese de la limpieza del lugar donde va a jugar con su bebé.

Yina RamosPara ABC del bebé

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