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La mayoría de los padres velan por que sus hijos estén bien de salud: los llevan a controles médicos, les aplican las vacunas necesarias, mantienen un botiquín en casa y, en muchos casos, los llevan a urgencias solo con la presencia de un llanto inesperado.
Sin embargo, muchos olvidan que también es fundamental ‘inyectarles’ autoestima. Esa capacidad que tiene un ser humano para conocer sus habilidades y sus destrezas.
Fomentarla es esencial porque de esta dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las relaciones sociales y en la construcción de la confianza en sí mismo.
La mejor manera para proyectarla es que los padres les brinden a sus hijos seguridad en las actividades que enfrentan, teniendo en cuenta la edad del menor.
Juana Morales, sicóloga infantil especialista en desarrollo y crianza, explica que “a los 4 años un niño apenas está formando su autoestima, la cual le permitirá en un futuro tener confianza en sí mismo. Por ende, los adultos deben incentivarlo a que resuelvan problemas que ellos no se sientan capaces de lograr. Eso sí, sin llevarlos al peligro”.
Los mayores deben permitirles comer solos, jugar, compartir, enseñarles a prestar atención y a esperar. La sicóloga clínica especialista en niños y adolescentes Beatriz Parra también sugiere dedicar tiempo para dialogar y jugar con el menor.
Entre tanto, debe evitar decirle palabras como “tú no eres capaz, no hables”, porque esto genera en el niño el sentimiento de que no se desarrolla como persona, fomentando la baja autoestima. El efecto final trae como consecuencia depresión y timidez. Además, se sentirá inferior a otras personas, será rígido y tendrá conductas agresivas con la gente.
Los beneficios de tenerla
Para formentarla, tenga en cuenta
Por Mónica Toro
Redactora ABC del bebé.
