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La lectura en los niños estimula sus habilidades comunicativas y creativas

La lectura en los niños estimula sus habilidades comunicativas y creativas

La historia de la autora María del Sol y las cuatro generaciones de su familia de escritores. Además, beneficios de la lectura en los niños.  

La lectura en los niños estimula sus habilidades comunicativas y creativas
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17 de Agosto de 2011
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La historia de la autora María del Sol y las cuatro generaciones de su familia de escritores. Además, beneficios de la lectura en los niños.

 

 

“Bienbenidos” (sic), dice un aviso en naranja  fluorescente pegado en la puerta, con el nombre de Emiliano en una tarjeta. Adentro, él trabaja en su próximo proyecto: una editorial que llevará su nombre. El primer libro está en proceso de creación, y en sus manos está la selección de textos y fotos en el iMac que está en la sala del apartamento. A pesar de que busca socios con un millón de pesos para invertir, Emiliano no trabaja como librero ni editor. Va al colegio y está por cumplir 8 años. Esa prematurez de pensamiento no es gratuita, viene tres generaciones atrás, cuando Silvya Moscovitz, su bisabuela, se sentaba en primera fila en el colegio, ponía prestos sus ojos y oídos a las clases, lo suficiente como para no gastar tiempo extracurricular en las lecciones. Tenía tantas ideas que no podía dedicarse a las tareas. Hoy, Silvya, una brasilera hija de rusos, está sentada en el sofá, junto al iMac que Emiliano maneja con destreza. Desde allí recuerda cómo hizo los primeros programas de televisión para niños en Colombia, en la década de los sesenta. En ese entonces era cantante de recitales, pero cuando le dieron la posibilidad de presentar el proyecto, la idea de cantar largas horas en televisión le parecía aburrida. “Como me gustaban los niños y no había espacios para ellos, hice la propuesta y me la aprobaron. El primero fue ‘Rondas y canciones’, en el que enseñaba melodías para niños, en compañía de una pianista”, dice. Luego de tres años al aire, creó ‘Caracolito Mágico’, con las  marionetas de David Manzur.

Segunda generación de lectores

La casa de Silvya era frecuentada por libretistas, músicos y escritores, entre los que estaba Irene Vasco, su hija, quien a los 10 años se sentía una más del equipo creativo. Ayudaba a escribir libretos, adaptaciones y cuentos. Hoy dice que nunca fue buena estudiante, se casó temprano y no pasó tampoco por la universidad. Pero habla, además de español, francés, portugués e inglés; es escritora de literatura infantil y, especialmente, trabaja en la formación de lectores desde los primeros años de vida. Tanta experiencia le valió el grado de licenciada en literatura de la Universidad del Valle. “Las editoriales le daban libros a mi mamá para regalar a los niños que iban a los programas. Los libros duraban un mes en casa y, mientras tanto, yo me los leía todos”, recuerda. Por eso, siempre ha sido una devoradora de letras. Y su trabajo cotidiano es impulsar esa misma pasión en los niños y sus padres, como tallerista.

Sale el Sol

María del Sol Peralta es la tercera generación de esta familia construida a partir del arte. Dice, a manera de broma, que su mamá la “explotaba” porque desde los 9 años la hacía trabajar. Era protagonista del programa de televisión de su abuela, y más adelante no había quién la sacara de la librería que Irene ayudó a fundar: Espantapájaros Taller. Desde niña empezó a tomar clases de canto con su abuela Sylvia, que fue incluso una de las primeras maestras de voz de Shakira. Pero desertó de la música como profesión, pues llegaba a los recitales ronca y con fiebre. Decidió entonces comenzar estudios en historia y literatura, pero le pareció una “perdedera de tiempo” y terminó en la pedagogía. Actualmente es autora de libros para niños como Sana que sana y Con…cierto animal, en los que hace una iniciación musical a través de la literatura.  Todas las generaciones de esta familia reconocen la palabra como “sanadora, explicativa, evocadora y capaz de poner todo en orden”, dice María del Sol, la niña que no solo vivió sumergida en el mundo de las letras y ahora vive de él, sino que gracias a la influencia de su abuela, asistía a los conciertos, obras de teatro y exposiciones, pues lo recomendado era ‘cultivarse’. “Mis padres no hacían música –recuerda Silvya-, pero me llevaban a todos los conciertos y solo con ese ambiente yo salí música”. Por eso, como maestra, madre, abuela y ahora, bisabuela, solo recomienda una cosa: sentir. “Puede que a uno no le guste un cuadro, pero debe sentir algo cuando lo ve, cuando escuche un violín o una melodía. No  se necesita que le digan que es una obra maestra, lo importante es sentirla”.

El poder de las letras

Leche, caricias y lenguaje es lo que necesitan los niños desde su primer día de vida para desarrollarse adecuadamente. Por eso no es descabellado afirmar que los bebés también leen: son expertos en interpretar emociones, gestos. A la final, otra forma de lectura. Cuando ven el rostro de quien les lee y sus expresiones de alegría, tristeza, enojo o temor, saben de qué les están hablando, pues perciben las actitudes  con facilidad asombrosa. Así lo afirma el sicolingüista Evelio Cabrero, en las ‘Memorias del Noveno Congreso Nacional de Lectura’, 2009. Sin embargo, los hábitos en Colombia no reflejan una sociedad apasionada por las letras. Las cifras del Dane en su Encuesta de Consumo Cultural del 2008 muestran que, en promedio, una persona lee dos libros por año.Bailar, cantar, leerLos padres deben permitir que el primer acercamiento a la literatura se dé, incluso, desde la gestación. Con el adulto leyendo junto al vientre se fortalece el vínculo familiar. Luego, en los primeros años de vida, el baile, la música y el juego son los comienzos de la lectura, porque “se trata de una forma de expresión y comunicación. Cuando el adulto es consciente de que leyendo el niño se expresa, a él también lo hemos transformado”, asegura Carmen Barvo, directora de Fundalectura. Por eso, Yolanda Reyes, escritora y directora de Espantapájaros Taller, explica que los primeros libros son aquellos que no tienen páginas: el contacto físico, los arrullos, las rondas, cantar cuando se le cambia el pañal y contar historias.  “La actividad cerebral y la generación de pensamiento es distinta en quien lee, dice Reyes. Lo que hace que la lectura sea tan importante es que hay un mundo del aquí y ahora, de la inmediatez. Cuando se lee o se escribe, los niños ingresan a un código de segundo orden en el que hay que planear, abstraer, operar con símbolos, y el mundo del conocimiento está basado en eso”, explica.

Leer con afecto

El objetivo es darles opciones a los niños. Los más pequeños se dejan conquistar por las ilustraciones, colores y texturas. “No hay por qué cohibirse. Todo va atravesado por el afecto”, dice Barvo, lo que Yolanda Reyes conceptualiza como  “triángulo amoroso”, que se traduce en el niño sentado en el regazo del adulto y el libro al frente. Evelio Cabrejo habla de una “espera gozosa” cuando un niño disfruta con sus padres de la lectura y ansía que el momento se repita. “Si promovemos la construcción de esta espera gozosa, contribuimos a la creación de una psiquis armoniosa en su interior”. A través de un libro y una historia, hay un acercamiento afectivo, pues para el niño es importante hacer una mirada conjunta sobre algo común con los adultos. “El libro es una excusa para el acercamiento. Ese niño va a querer volver sobre esa historia, porque tiene en su memoria un momento grato que disfrutó junto a la persona que quiere”, dice Barvo.“Si los padres les leen desde el vientre se generan vínculos de crianza y de afecto únicos, que es muy difícil romper. Este fortalecimiento del afecto aporta de manera directa a su desarrollo integral”, dice Ana María Rodríguez, del Ministerio de Cultura.  Pero, además de despertar el deseo por la lectura, es importante convertirla en hábito. Para ello, los padres deben acompañar a los niños y continuar con frecuencia la lectura en compañía, a pesar de que ellos ya puedan hacerlo solos, pues los pequeños tienen innata la necesidad de escuchar historias. Una estrategia importante es narrarles sucesos pasados de la familia, como cuando los padres eran niños. Los primeros libros pasarán como un objeto más por la boca y las manos para ser mordidos, chupados, sacudidos y rotos. Luego, es importante que descubra el significado y sentido de cada palabra; por eso, cuando empiece a preguntar sin descanso ¿qué dice aquí? al ver letras, “el adulto debe tener disponibilidad para que el  niño reviva el placer oral a través del texto escrito”, recomienda Cabrejo. Esta es la diferencia de que un pequeño se encante con los textos o que pase por el colegio sin ‘aprender’ a leer.

Beneficios de la lectura

• Alimenta el intelecto• Las lecturas compartidas los llevan de lo concreto a lo abstracto, lo que estimula la atención conjunta: pensar en la misma dirección, dialogar • Potencia las habilidades académicas, pues hay fracasos escolares cuando los niños no escuchan lo que se les habla y su pensamiento va en otra dirección • Aumenta el léxico mental: el bebé distingue la musicalidad de la lengua para entender luego su significado • La construcción de significados de las palabras se da por la lectura en voz alta • Despierta la curiosidad• Aumenta el vocabulario• Estimula la creatividad, que ayuda a resolver mejor los problemas en la adultez• Terminar un libro es obtener una satisfacción

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