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La medicina bioenergética es una opción para controlar las rabietas de los niños

La medicina bioenergética es una opción para controlar las rabietas de los niños
Lunes, 5 Abril 2010 - 12:13pm
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Cuando se aprenden a manejar las emociones de los niños desde la casa y con ayuda de la bioenergética, la ira puede convertirse en cosa del pasado.

Dentro de la amplia gama de posibilidades que ofrece la medicina para disipar la ira infantil, existe una rama cuyo objetivo es equilibrar las energías de los pequeños. Se trata de la medicina bioenergética, una intervención terapéutica que puede ser de gran utilidad si se usa adecuadamente y bajo la asesoría de un especialista.

“Los niños necesitan de sustancias naturales que los ayuden a calmarse cuando estén irritables, agresivos o pierdan el control. Son un complemento a la labor que se haga en casa, como ponerles música suave en las noches, hacerles un masaje en todo el cuerpo o propiciar un ambiente emocionalmente sano en el hogar”, explica Liliana Godoy Leal, sicóloga infantil del Centro Médico SOS Kids.

La principal característica de esta alternativa es que cada paciente es examinado de forma integral e individual. Esto se traduce en que durante la primera consulta, el médico bioenergético interroga al niño y a sus padres para conocer a fondo su contexto familiar y escolar, poder elaborar la historia clínica y posteriormente recomendar un tratamiento personalizado que trabaje en su esfera emocional, física y mental.

En esta etapa, es clave indagar en aspectos como la manifestación de la ira, que puede ser pasiva o activa; la expresión verbal, la existencia de alguna enfermedad, los amigos, la relación con padres y maestros, el rendimiento escolar, los miedos y los gustos. Cualquier información sobre el entorno del menor será de gran utilidad. “El 99,9 por ciento de los problemas físicos tienen un origen emocional que puede bloquear la energía de un lugar del cuerpo y desencadenar una molestia”, explica Mauricio Corrales, médico homeópata y sintergético.

Por eso, el diagnóstico constituye la fase crucial del tratamiento, en tanto permite llegar a la raíz del problema y solucionarlo antes de que se manifiesten nuevamente síntomas como la depresión, la agresividad, la irritabilidad y otras actitudes comunes de los niños iracundos.

 

La clave para que funcioneLa bioenergética es el estudio del manejo de la energía de los seres vivos entendida como la fuerza vital que mueve todas las cosas vivientes. Dentro de esta ciencia, existen varias disciplinas y cada una cumple con una función específica.

Estas son: la homeopatía, la magnetoterapia, la sintergética, la fitoterapia, la acupuntura y las esencias florales, entre otras. En común tienen que estabilizan la energía alterada que se manifiesta en el plano físico, emocional y mental, aunque cada una utiliza elementos diferenciados para diagnosticar y tratar las dolencias.

Algunos médicos, en el ejercicio de su trabajo, se inclinan hacia una de estas subcategorías, mientras otros combinan varias, según sea el caso del paciente. “Son distintos medios que llegan al mismo objetivo”, explica Clara Inés Sandoval Borras, médico pediatra y especialista en bioenergética.

La sintergética, por ejemplo, es una terapia que combina varias ramas de la bioenergética, como la homeopatía y la acupuntura. En ella, se examina la energía de cada uno de los siete chacras (centros energéticos del cuerpo humano) para identificar cuáles están bloqueados y proceder a equilibrarlos a través de distintos métodos.

“Cuando se presenta una emoción como la ira o la rabia, uno o más centros energéticos pueden comenzar a funcionar mal. En un niño esto puede ocurrir si sus padres están en un proceso de divorcio, la profesora lo grita o hay situaciones que modifican su estado de ánimo”, añade Mauricio Corrales.

Por eso, antes de iniciar cualquier tratamiento hay que tener claro que el trabajo de los adultos es el más importante, ya que no hay fórmulas mágicas. “La responsabilidad es de los padres, los profesores y todos aquellos que rodean al menor. El campo energético de esas personas influye de manera positiva o negativa en los pequeños”, afirma Clara Inés Sandoval.

Sandoval, quien utiliza las esencias florales, la homeopatía y la programación neurolingüística para ayudar a sus pacientes, afirma que la ira, en la mayoría de los casos, es el resultado de una experiencia familiar. “Como pediatra, indago en todos los aspectos porque, aunque las esencias florales actúan sobre el plano emocional, si no resuelvo primero los conflictos de la familia, no tendrán efecto”, explica.

Frente a las agresiones del entorno, cada niño responde de manera diferente. Algunos son agresivos, mientras otros se expresan llorando. Por eso, para que un tratamiento sea efectivo debe estar prescrito con base en la situación particular del paciente.

 

Homeopatía y flores para el espíritu

Las esencias florales, como su nombre lo indica, provienen de las flores y su principal objetivo es estabilizar el campo energético a nivel emocional y mental. Algunas trabajan  para contrarrestar la tristeza, la rabia, los nervios o la ansiedad. Pueden combinarse simultáneamente, diluirse en agua o en brandy y se ingieren por medio de un gotero.

“Cada emoción tiene una manifestación energética. La información o vibración de la esencia interviene en la información de la emoción y la estabiliza, no la cura, para evitar que se convierta en un síntoma”, comenta Clara Sandoval.

Estas deben tomarse como complemento de un tratamiento completo y bajo la colaboración de un médico profesional en bioenergética que cuente con experiencia. Si se combinan con una buena consulta sicológica, se siguen los parámetros del pediatra y hay un cambio de actitud en el núcleo del hogar, sus bondades no se hacen esperar. La homeopatía, por su parte, es una herramienta, en la cual el paciente es tratado con sustancias sumamente diluidas provenientes de los animales, los minerales o las plantas. “La homeopatía es curar con lo mismo. De esta manera, si alguien tiene fiebre se le proporciona un medicamento que también le dé fiebre pero de manera homeopática. Cuando la energía del compuesto entra en el organismo y produce el mismo síntoma, este reacciona eliminando el malestar”, explica la doctora Clara Sandoval. Su efectividad es garantizada siempre y cuando se contemple el aspecto mental y sicológico del niño. El proceso puede tardar entre dos y tres consultas o extenderse varios años.

 

Tenga en cuenta* El contexto mental y emocional empieza desde la gestación.

* Un buen tratamiento se deriva de una buena consulta en la que se valoren todos los ámbitos del ser humano.

* El colegio es el segundo hogar. Por eso, el ambiente de ese espacio es esencial para la salud emocional de los pequeños. Hay que conocer a los maestros.

* Se recomienda una alimentación sana.

* La medicina bioenergética al igual que la alopática (la convencional) constituyen un método de ayuda pero no son la solución.

* Si su hijo sufre de ira, sea comprensivo, déle amor, tenga paciencia y no responda siendo agresivo. Esto empeoraría la situación.

* Permita que su hijo se frustre para que desarrolle tolerancia a la frustración.

* Lo que ayuda al niño es ver la reacción de papá y mamá frente a la ira. Dé ejemplo siendo tranquilo, pues los infantes responden por imitación.

 

Por Diana Bello Aristizábal

Redactora ABC del bebé

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