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La mola, un tumor con aspecto de embarazo

La mola, un tumor con aspecto de embarazo
Martes, 12 Septiembre 2006 - 6:39pm
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Los hallazgos permitieron establecer que la enfermedad es más frecuente en los estratos bajos. Encuentran sustancia que permitiría detectarla de forma temprana.

Ante la cantidad de abortos espontáneos sin diagnóstico preciso, la Universidad Nacional y el Instituto Nacional de Salud, con el apoyo del Instituto Materno Infantil, decidieron unir fuerzas para demostrar que una causa frecuente de estas pérdidas es el embarazo molar.

Después de hacer seguimiento a 105 pacientes que no llevaron la gestación a término, el estudio indicó que en el 70 por cierto de los casos se trataba de gestaciones molares, es decir, formación de tejido tumoral en la placenta.

La mola es una enfermedad invisible y más común de lo que parece. Suele pasar desapercibida en los casos de aborto espontáneo, pues se confunde con éste.

Se estima que existe un caso de mola por cada 300 embarazos. En muchas ocasiones, quien la sufre desconoce la enfermedad, ignora que la presenta y, por tanto, no le hacen seguimiento ni le advierten los riesgos hacia el futuro.

Para el estudio se recolectaron muestras en hospitales del distrito, del San Juan de Dios de Zipaquirá y se recogió información sobre casos en cinco clínicas privadas.

Se encontró que la mola era más frecuente en mujeres de estrato socioeconómico bajo y se corroboró que la desnutrición y el ser madre adolescente (más del 50 por ciento de los casos) son factores de riesgo.

"El gran grueso de la población afectada era de estratos 1, 2 y 3 y las instituciones privadas, si pusieron un caso, fue mucho”, afirma el ginecoobstetra Alejandro Rodríguez, uno de los investigadores.

“La mayoría de las pacientes con mola venía del campo, no se alimentaba bien y no tenía un hogar bien conformado”, añade el investigador Luis Eduardo Díaz, químico y doctor en ciencias.

Por otra parte, afirma Díaz, se comprobó que los niveles altos de la hormona Gonadotropina Coriónica no son el indicador más adecuado para predecir la enfermedad.

En este punto hubo un avance. Myriam Sánchez de Gómez, química y Máster en Bioquímica, investigadora principal de la Universidad Nacional, afirma que los niveles elevados del factor de crecimiento IGF-II –que estimularían por encima de lo normal el crecimiento celular provocando que el ‘embarazo’ crezca rápidamente– factor que podría ser un predictor de la enfermedad.

“Sin importar el estrato hay desconocimiento total sobre la enfermedad”, enfatiza Stella Carrasco de Rodríguez, doctora en ciencia química, otra de las investigadoras.

Es allí donde cobra importancia el resultado del estudio patológico posterior al aborto espontáneo y la medición continua de los niveles de la hormona gonadotropina para saber si el tumor se extrajo por completo Por eso, la idea de este estudio, según sus investigadores, es concientizar a las instituciones y al personal médico de la importancia de hacer un seguimiento riguroso a la patología y ofrecer asesoría genética a las pacientes afectadas. Además, las empresas aseguradoras no cubren los exámenes que miden los niveles de la gonadotropina.

El 20 por ciento de los casos de mola pueden terminar en coriocarcinoma, un cáncer agresivo. “Si después de un tiempo queda una célula residual del tumor, puede alojarse en otros órganos y hacer metástasis”, añade la doctora.

“En muchas instituciones no se hace análisis del aborto y las pacientes no se preocupan por el resultado. Es importante que lo pidan”, puntualiza Antonio Bermúdez, coordinador del grupo de genética del Instituto Nacional de Salud.

Qué es la molaEl genetista Antonio Bermúdez afirma que es una patología de origen genético: el óvulo se queda sin genoma y, al ser fecundado por un espermatozoide, se presenta un exceso de información genética paterna que impide la viabilidad del embrión y causa el desarrollo anormal de la placenta (ver imágenes de laboratorio del Instituto Nacional de Salud).

La paciente experimenta más náuseas de lo normal, crecimiento uterino mayor a la edad gestacional y sangrado.

Después del legrado, explica el ginecoobstetra Alejandro Rodríguez, es conveniente que se haga seguimiento a los niveles de la gonadotropina coriónica, más conocida como la hormona del embarazo, de forma semanal para saber si están decreciendo; luego, se debe controlar de forma mensual.

Quien sufre de mola tiene un riesgo cuatro veces mayor de volverla a presentar en comparación con mujeres que tienen gestación normal.

Andrea Linares GómezRedactora ABC del bebé

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