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La seguridad del parto inducido

La seguridad del parto inducido
Martes, 19 Septiembre 2006 - 12:39pm
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Para algunas parejas, inducir el parto permite saber con más exactitud el día en que va a nacer el bebé y evitar la incertidumbre del momento adecuado para ir al hospital. Aunque esto puede resultar muy cómodo para los padres, y un gran debate para los médicos, la prioridad será siempre el bienestar de la madre y del bebé. Antes de apresurarse a tomar una decisión, es bueno que la pareja conozca sus ventajas y desventajas.

El parto inducido es un procedimiento para iniciar el alumbramiento y mantener su desarrollo. Cuando una mamá comienza el trabajo de parto de manera natural, el útero se hace muy sensible a las hormonas presentes en la circulación. Lo que hace el médico con la inducción es obtener el mismo resultado, administrando hormonas hasta alcanzar una concentración en la sangre superior a la normal.

Para inducir un parto se aplica a la mamá oxitocina sintética (pictocin) o se insertan supositorios con prostaglandinas en la vagina. Ambos métodos suelen combinarse con la ruptura artificial de las membranas o saco amniótico.

La ruptura de las membranas es necesaria para el nacimiento del bebé y la realiza el médico para estimular el inicio de las contracciones. Una vez realizada, el bebé debe nacer en las próximas 24 horas.

El orden en que se utilizan estos métodos para inducir el parto no siempre es el mismo y depende de lo que el médico considere adecuado. En algunas ocasiones, el primer paso es la ruptura de las membranas y en caso de que las contracciones no sean favorables se aplica pictocin. Si es favorable, no es necesario aplicar sustancias químicas y el parto seguirá su curso normal.

¿Cuándo se recomienda la inducción?

Cuando la mamá tiene síntomas de preeclampsia, aumento súbito y exceso de peso (por la acumulación de líquidos), presión arterial alta o albúmina en la orina. También cuando la madre tiene diabetes o enfermedad inflamatoria pélvica.

En estos casos, el niño debe nacer sin retraso, ya sea porque no son adecuadas las condiciones del bebé en el vientre materno o porque la ruptura de las membranas puede ocasionar infección en el bebé.

Es posible que se deba utilizar la inducción si la mamá ha tenido previamente un parto con fórceps.

Otras razones para escogerlo

Cuando los niños están mejor fuera del vientre materno: la placenta es el medio con el cual el bebé recibe alimento y oxígeno. Pero la placenta también envejece y puede ser incapaz de cubrir las necesidades del bebé, impidiendo el desarrollo normal del bebé al final del embarazo. Cuando el bebé está hipermaduro: al llegar a la semana 42, el médico puede notar que el niño está hipermaduro y que la placenta no funciona bien.

Algunas complicaciones

Generalmente la inducción se hace antes de que el útero esté maduro y por esto no se garantiza que responda a las hormonas. Si esto sucede y ya se han roto las membranas, sólo queda el camino de la cesárea. Otra complicación que señala la doctora Sherla Kitzinger en Embarazo y parto, es que “puede ocasionar contracciones demasiado fuertes e interferir con el flujo sanguíneo a través del útero y causar sufrimiento fetal”.

Aunque con el parto inducido se puede esperar un parto rápido, no siempre ocurre así, y se requieren otros métodos que lo faciliten. El tiempo de espera para acudir a otras ayudas es una decisión del médico. Se estima que los médicos prefieren que no dure más de 10 horas, por lo que pueden utilizar fórceps o acudir a la cesárea.

El curso de un trabajo de parto siempre es diferente, y por esto no se debe esperar que el momento del nacimiento dependa de los deseos de la pareja y la seguridad que la inducción les pueda brindar. El vientre materno se prepara al final del embarazo para que el bebé nazca de forma natural.

El parto comienza con el ablandamiento y maduración gradual del cérvix y, por esto, lo más importante es que el útero esté maduro e inicie el proceso de dilatación. Esperar que la inducción se lleve a cabo sin complicaciones y evitar que se realice la cesárea, depende del grado de maduración del útero.

Si la mamá, en condiciones normales, prefiere un parto natural, es mejor que la paciencia sea su consejera y espere a que su cuerpo se adecue y permita la llegada del bebé en el tiempo que las condiciones lo dispongan, pese a la ansiedad de los futuros padres.

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