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La sobreprotección no es buena para los hijos

La sobreprotección no es buena para los hijos
Martes, 3 Octubre 2006 - 7:14pm
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Sobreproteger a los niños dificulta su crecimiento y desarrollo en entornos diferentes al de su casa. Por eso, es importante que los padres tengan claro que se les debe proteger mas no crear a su alrededor una ‘burbuja’ que los aleje del mundo.

Primero es importante saber qué es sobreprotección y cómo se presenta. Se define como el exceso de cuidado y/o protección de los hijos por parte de los padres.

Este exceso de cuidado, según algunos especialistas, obedece al temor del adulto respecto al hecho de que sus hijos crezcan y comiencen a ser independientes. Es una sensación frecuente en las madres por el vínculo que existe entre ellas y sus hijos; aunque no quiere decir que los padres no lo experimenten, pues ellos también pueden tener conductas de sobreprotección frente a sus pequeños.

Estas, según los pediatras, se registran con mayor frecuencia en los padres primerizos y obedecen a su ansiedad por crear un mundo ideal para su primogénito y dejar atrás los errores que, según ellos, cometieron sus padres.

¿Cómo actúa un padre sobreprotector?

De acuerdo con la pediatra Lina Osorio, los padres sobreprotectores tienden a limitar la exploración del mundo por parte de su hijo, pues temen que pueda golpearse o lastimarse si se mete debajo de una mesa, detrás de un sofá, entre unos arbustos o si intenta alcanzar un juguete o un objeto llamativo que está en la parte alta de un estante.

Normalmente, frente a estos ‘peligros’, los padres sobreprotectores expresan frases como: ‘No te metas ahí que te puedes raspar’, ‘No toques eso que está sucio’, ‘Con cuidado, por favor’, y otras similares.

Con frases y comportamientos como estos en los cuales se limita al niño en su exploración del entorno, se hace evidente la inseguridad de los padres frente al desarrollo de su hijo, a quien, además, le empiezan a transmitir esas inseguridades.

Se pierden, entonces, lo mejor de la infancia de sus hijos porque siempre están angustiados por lo que les pueda pasar.

Características:

En la consulta pediátrica, le indican al especialista que el menor ‘no introduce nada en su boca’ o ‘no agarra objetos que no se le permitan y que no se los pase yo’. El uso del mismo lenguaje del niño para comunicarse con él: no se le habla claro ni se le estimula el aprendizaje de nuevas palabras, porque para el padre basta con que el niño le señale un objeto o haga un gesto para obtener lo que quiere sin aprender a pedirlo verbalmente.

¿Cómo es un niño sobreprotegido?

Tímido. Le cuesta alejarse de sus padres (especialmente de mamá). Inseguro de lo que hace y de su relación con los demás. Busca la protección de quienes lo rodean. Llora intensamente. Especialmente durante los primeros días de preescolar y, en algunos casos, la mamá debe ingresar al jardín para acompañar al niño mientras se acostumbra a ese nuevo espacio y a las personas están cerca de él. Nervioso y algo solitario. Para él es complicado relacionarse con otros niños de su misma edad y tiende a aislarse un poco. Dificultad en el desarrollo del lenguaje y, por lo mismo, para escribir y comprender. Esto se supera en el colegio, pero el choque para el niño en ocasiones es fuerte porque puede sentirse presionado para rendir igual que los otros. Pocas veces asume la responsabilidad de sus actos porque está acostumbrados a que sus padres lo hagan por él.

¿Cómo evitar esta situación?

Evitar la sobreprotección es complicado, pues se puede llegar a ella en el momento menos pensado y sin que los padres lo noten.

La pediatra Osorio sugiere tener en cuenta tres principios fundamentales en la crianza de los niños: amor, disciplina y respeto.

Con estos se puede brindar al niño una crianza equilibrada en la cual hay afecto, ecuación y se le enseña el respeto por lo que hace y lo que hacen los demás.

Siempre se le debe permitir al niño que explore su entorno pero con supervisión. Lo ideal es que los padres lo acompañen en esa exploración para que pueda aprender con seguridad y se creen lazos más fuertes.

De esta manera, se le brinda más confianza y se le permite interactuar con el mundo.Lo ideal es proteger, no sobreproteger, y esto se logra confiando en su capacidad para relacionarse con otros.

Hay que estimular al niño para que investigue y, sobre todo, hablarle claro para que se relacione con los demás seguro de sí mismo y no se sienta relegado.

Catalina Suárez MeloEspecial para ABC del Bebé

 

 

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