Síguenos en:

  • ANTES DEL EMBARAZO
  • EMBARAZO
  • BEBÉ
  • NIÑO

¿Ya estás registrado? Ingresa aquí

Patrocinado por:

Los 'hoyos' en la cabeza del recién nacido permanecerán abiertos, mientras crece el cerebro

Los 'hoyos' en la cabeza del recién nacido permanecerán abiertos, mientras crece el cerebro
Lunes, 28 Abril 2008 - 9:04pm
0

Comentarios

Comparte este artículo

Las uniones de los huesos del cráneo están separadas al nacer. Sin embargo, a lo largo de 18 meses se soldarán esos curiosos ‘huecos' en la cabeza de su bebé.

Que la cabeza del bebé ‘se despegue’ o que el niño se ahogue si se toca la parte blanda de la cabeza porque por allí respira, son algunos mitos  en torno a la anatomía del recién nacido.

Esa parte blanda se conoce como fontanela y es la unión o sutura natural de los huesos del cráneo. Permanecerá abierta durante varios meses para permitir el crecimiento del cerebro.

De hecho, su hijo no solo tendrá una abertura; tendrá seis. Una, en la parte más alta de la cabeza, que tiene forma romboide o de diamante y se llama fontanela anterior.

Otra, encima de la nuca, se llama lamboidea, porque tiene la forma de la letra lambda del alfabeto griego. También se conoce como fontanela posterior.

Y a cada lado del cráneo están la fontanela esfenoidal, llamada así por estar a cada lado del hueso esfenoides; y la mastoidea, detrás de las orejas.

Se sienten los latidos cardíacos De todas las fontanelas, la única fácilmente perceptible al tacto es la anterior, debido a su tamaño (cuatro centímetros de ancho; incluso puede alcanzar los cinco centímetros) y a las pulsaciones que, eventualmente, se sienten; muchas personas las confunden con la respiración del niño, por eso se cree, erróneamente, que él respira como un delfín.

“En la fontanela anterior hay vasos sanguíneos, cuyos latidos pueden ser notorios, o no, dependiendo del grosor del cuero cabelludo del menor y de la cantidad de pelo que tenga en la zona”, explica Gonzalo Franco, profesor de pediatría de la Clínica Juan N. Corpas.

Y la menos notoria es la fontanela posterior, ya que tiene menos de 12 milímetros de diámetro.  En todo caso, que se sienta blando y, además, que se mueva, no es problema.  No tendrá que someter a su hijo a una cirugía para cerrar las fontanelas; ellas se unirán progresivamente según el crecimiento cerebral. “La última en sellarse es la anterior (a los 18 meses), pues el cerebro crece hasta los dos años de edad y este espacio sirve para su desarrollo. Las demás se cierran a lo largo del primer año”, agrega Franco.

 

¿Qué sucede si las toco?

Uno de los grandes temores de los padres es palpar estos espacios en la cabeza de su hijo. Sin embargo, no hay nada qué temer: la membrana que cubre a las fontanelas es muy resistente.

No olvide que durante el parto estas ya vienen abiertas y en ningún momento su bebé se fracturó algún hueso de la cabeza.  Asimismo, el médico debe tocarlas cada mes para vigilar el tamaño. De este modo, previene y/o diagnostica posibles anormalidades en el desarrollo cerebral del bebé. “Lo único que no se debe hacer con las fontanelas es aplicar alguna sustancia sobre ellas”, indica Gonzalo Franco.

 

¡Ojo a las alteraciones! Las fontanelas también permiten identificar signos de deshidratación en el menor y hasta la presencia de infecciones cerebrales, como meningitis. “Si la anterior está  hundida y el niño presenta diarrea, puede estar deshidratado; luce deprimida porque disminuye el líquido cefalorraquídeo. Pero, si está abombada y hay fiebre y convulsión, posiblemente sea signo de meningitis”,  dice el pediatra Gonzalo Franco.

Si antes de los seis meses, la fontanela anterior mide menos de cuatro centímetros de ancho puede ser que el cerebro no está creciendo; Pero, si  está más grande, eventualmente el bebé tiene problemas del sistema nervioso o una enfermedad congénita. El diagnóstico se confirma a través de radiografías y un tac craneano.

 

Craneosinostosis Cuando las fontanelas y suturas del cráneo se cierran de manera temprana, se presenta una pataología conocida con el nombre de craneosinostosis, lo cual impide que el cráneo crezca a la misma velocidad con la que crece el cerebro del bebé.

Dependiendo del grado en que ocurra, puede llevar progresivamente a una presión dentro del cráneo, con cuadros que van desde el déficit de algunas funciones nerviosas y cognitivas, como la pérdida de movimiento, sensibilidad, visión y capacidades de aprendizaje.

Al cerrarse las suturas y las fontanelas, la cabeza se queda pequeña y produce microcefalia. Sin embargo, estos casos son muy poco frecuentes y van acompañados de síndromes genéticos que hacen que se presenten varios tipos de deformidades en otras partes del cuerpo.

 

Por Pilar Bolívar Carreño

Redactora ABC del bebé

 

Comparte este artículo

Suscripciones

¡Ahorra hasta un

25%

por un año!

alo

Herramientas

Te ayudará a llevar el registro de las vacunas que debes aplicarle a tu hijo en cada etapa de crecimiento. Esta herramienta está asociada a la información de los hijos registrados.

Publicidad