Alergias, cómo prevenirlas y manejarlas

Alergias, cómo prevenirlas y manejarlas

Alergias, cómo prevenirlas y manejarlas
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Por: María Elena Vélez
agosto 29 de 2016 , 04:04 p.m.

El impacto producido a nivel global por la incidencia de enfermedades alérgicas va en crecimiento. Se calcula que alrededor de 700 millones de personas en el mundo las padecen. En particular, la incidencia de asma ha aumentado en la población infantil debido a la deficiente calidad del aire y el aumento de las temperaturas de las ciudades generadas por el cambio climático.
Colombia no escapa al fenómeno, razón por la cual se hace urgente tomar medidas para atenuar su impacto en la calidad de vida de quienes las padecen y para minimizar el costo en el sistema de salud pública del país.
Según el doctor Rafael Ulloa, médico internista, “Una enfermedad alérgica está  determinada por la reacción del organismo ante diversas sustancias que en condiciones normales otro organismo no respondería”. Cita como ejemplo la alergia que producen los jabones en las manos, provocando cambios inflamatorios en la piel, eso a nivel de alergias dermatológicas. También destaca el caso de las alergias respiratorias, como el asma, que se generan cuando alguna sustancia penetra las vías respiratorias y desencadena una reacción alérgica que inflama y contrae los bronquios.

Las enfermedades alérgicas tienen una base genética muy  importante, lo que quiere decir que la herencia desempeña un papel clave. Si uno de los padres sufre de alergia, la posibilidad de que el hijo desarrolle alguna, es de un 35 por ciento, pero si ambos padres son alérgicos, la probabilidad sube a casi un 80 por ciento.
El segundo factor es una exposición ambiental a sustancias alergizantes del medio ambiente, como polen y ácaros, o pelos de animales. Aunque los síntomas pueden presentarse a cualquier edad, en la mayoría de los casos se dan antes de los cinco años.
Las alergias en la madre pueden generar problemas para el bebé, si durante el embarazo se agudizan,  bien sea a nivel respiratorio o cutáneo. En el primer caso, el problema más importante es el asma, ya que puede afectar la oxigenación adecuada del bebé y, por tanto su desarrollo; con frecuencia las madres tiene tendencia a recaer de su asma en las últimas semanas de gestación, cuando el tamaño del bebé limita más la respiración.

En los niños los factores desencadenantes del asma pueden ser: Animales (pelo o caspa), polvo, moho y polen, ácido acetilsalicílico y otros medicamentos. También son responsables los cambios del estado del tiempo (en la mayoría de los casos, tiempo frío), químicos en el aire o en los alimentos, humo del tabaco, ejercicio, emociones fuertes e Infecciones virales, como el resfriado común.

Los síntomas que produce el asma van desde: Dificultad respiratoria, hasta cansancio y silbido al respirar. Es muy importante acudir al especialista quien determinará el tipo de tratamiento por desarrollar, que van desde el alivio rápido con tratamiento de choque, o con medicamentos de control prolongado, a través de la utilización de nebulizadores o inhaladores. El único que puede determinar el tipo de tratamiento es el profesional médico.

Alimentación y alergias
En el proceso de alimentación del bebé, algunos alimentos pueden causar alergias, situación que no siempre es fácil de percibir. Según el alergólogo Eduardo de Zubiría, esto sucede cuando un anticuerpo llamado IgE (Immunoglobulina E), que se encuentra en las personas alérgicas, hace que el sistema inmunológico sobrerreaccione a un alimento inocuo. Se calcula que al menos del 7 al 10 por ciento de los pequeños pueden desarrollar reacciones de este tipo, especialmente en la fase de lactancia.

Los principales alérgenos son aquellos que tienen alto contenido de proteínas, como la leche de vaca, el huevo, el pescado, los mariscos, el maní, la soya y las nueces. Y algunas frutas de tipo cítrico y productos con preservantes o colorantes.

Las alergias producidas por los alimentos se manifiestan en la piel a través de picazón e hinchazón localizadas, o síntomas gastrointestinales como vómito o diarrea.

La manera de diagnosticar las alergias, y de esta manera prevenirlas, es a través de la practica de pruebas cutáneas o de sangre, las cuales, si se confirma la alergia, determinan la eliminación del alimento generador de la misma.

La gran recomendación para manejar las alergias está en la identificación de los desencadenantes, para proceder a eliminar o evitar. Este es un paso muy importante para mejorar la calidad de vida de las personitas que sufren las alergias. La gran noticia es que en la mayoría de los casos estas comienzan a desaparecer después de cumplidos los cinco años de edad.