Claves para fortalecer las defensas del cuerpo

Leche materna, alimentos y vacunas, ayudan a que los niños se fortalezcan.

Foto:

 -

Por: Abcdelbebe.com
octubre 08 de 2012 , 05:45 p.m.

Las defensas son un conjunto de células, anticuerpos y complementos que forman una especie de indumentaria para proteger al cuerpo de los microorganismos, las bacterias y los virus que abundan en el ambiente: recibe el nombre de sistema inmunológico.
Un padre puede identificar el buen funcionamiento del sistema inmunológico de su hijo cuando, pese a la inmadurez del sistema, acorde con su edad, ocasionalmente presenta un virus (se estima que un niño sano puede presentar uno al mes) y le hace frente fácilmente.
Si, por el contrario, todo el tiempo tiene gripe y esta se complica desarrollando otitis o neumonía, es importante consultar al pediatra. Otras causas asociadas: desnutrición, sarampión y cáncer.
Durante los 6 primeros meses de vida del bebé, la leche materna es el mejor escudo protector para preservar la salud. Una vez inicia la alimentación complementaria, es importante suministrar alimentos, según la edad, ricos en vitaminas A, C, D y E, y minerales como el selenio y el zinc, que ayudan al crecimiento y desarrollo normal del niño. También al fortalecimiento del sistema inmunológico.
Se deben dar diariamente y en porciones adecuadas; el pediatra o el nutricionista le dirán cómo hacerlo y le darán tips para facilitar la aceptación de algunos alimentos, como los vegetales. Según la Organización Mundial para la Salud, los niños entre los 2 y 5 años deben consumir diariamente cinco porciones de frutas y dos de verduras. Como cada niño es diferente, consulte previamente con los especialistas.
Las vacunas, en especial las del Neumococo y la de la Influenza, le entregan una capa de protección adicional al sistema inmune. También los buenos hábitos de higiene, como el baño diario, el cepillado de los dientes, el lavado de las manos y peinarse. Sin embargo, todos los excesos son malos. Algunas madres obsesionadas con la limpieza no van a fiestas ni al parque por miedo a que se enfermen sus hijos, y logran el efecto
contrario: crecen retraídos, con un vago conocimiento del mundo exterior y se enferman más.
“El límite exagerado que les ponen los padres a sus hijos para que se ensucien hace que no aprendan a comer ni a jugar correctamente, y que crezcan con temores y aprehensiones con respecto a la comida”, afirma el doctor Carlos Eduardo Olmos, alergólogo.
Mantenerlos completamente limpios no es bueno, porque necesitan exponerse a ciertas condiciones ambientales para que su sistema inmunológico se desarrolle. “Este madura a través del contacto con microorganismos, lo que no significa que deban enfermarse, sino que su sistema inmune debe aprender a reconocer las infecciones para que pueda defenderse de ellas”, reitera el doctor Olmos.