Cómo criar a niños felices / Ser firme, pero no dominante

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 12:11 p.m.

Por María Elena López
Sicóloga de familia


En la difícil tarea de encontrar el equilibrio en la educación de los niños, muchas veces los padres adoptan actitudes extremas, que van desde consentirlos indiscriminadamente hasta mantener una actitud autoritaria. Pueden confundir las reglas de convivencia con el autoritarismo y la libertad con la permisividad. Un pequeño que es librado a sus propias fuerzas y que no recibe límites ni guía de sus padres se transforma en alguien caótico que choca consigo mismo, con su familia y con su entorno social. Siempre estará explorando hasta dónde puede llegar y, lo más probable, es que sin ayuda no se convierta en un adulto capaz y maduro.


Por otra parte, la imposición absoluta y rígida de las normas genera niños poco flexibles, a quienes les cuesta trabajo adaptarse en forma creativa a las situaciones que se les presentan en la vida y, generalmente, obedecen sólo por temor, y ante la ausencia de controles tendrían comportamientos inadecuados.


Hay que ser firme, pero no dominante; son los padres quienes deben estar a cargo de los hijos ejerciendo funciones de cuidado, guía y control, pero dentro de una relación de respeto por el niño.


Para lograr un balance:
- Hágale saber qué es lo que espera de él y la forma como puede cumplir con ello. Si cree que es importante que se encargue de tender su cama, enséñele cómo hacerlo más fácilmente.
- Sea constante y consecuente con las exigencias disciplinarias. Si le prohíbe salir a jugar antes de hacer tareas, no ceda en esto si ha llegado una visita o si no está de ánimo para supervisarlas.
- Establezca acuerdos previos con su pareja acerca de la educación de sus hijos para evitar desautorizarse en presencia de ellos.
- Acuda lo menos que pueda a los regaños, las amenazas o los castigos físicos. Aunque estos controlan los comportamientos negativos, pocas veces los corrigen realmente.
- Tenga en cuenta la edad del niño para establecer límites, reglas o restricciones.
- Ante la necesidad de un castigo, mantenga la calma para saber cuál es la mejor medida en ese caso. El propósito del castigo es educativo, no descargar la furia.
- Los discursos largos y los sermones no son efectivos. Mejor estimule las conversaciones francas y abiertas.
- Sea firme en la negativa a ceder ante las demandas sin razón de los niños o a complacerlos en cada uno de sus caprichos; es importante que aprendan que no siempre pueden hacer su voluntad o satisfacer sus deseos.
- Para ser un buen padre, acuda al sentido común. Esfuércese por conocer a cada uno de sus hijos y con seguridad encontrará la forma más acertada de educarlos.
- Sea un buen ejemplo y testimonio de aquellos valores que usted desea promover en sus hijos.