Despierte el apetito en su hijo

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Por: Abcdelbebe.com
junio 24 de 2015 , 03:23 p.m.

La etapa de los dos primeros años de vida se caracteriza porque es el período de la alimentación complementaria, ya que su crecimiento y madurez fisiológica favorecen el aumento del apetito.

Ya superada la transición entre la ingesta de alimentos líquidos (leche materna hasta los 6 meses) y la etapa de consumo de alimentos sólidos de consistencia blanda o en puré, el niño está preparado para consumir otros alimentos.

Sin embargo, existen otros factores que contribuyen a despertar el consumo de alimentos como:
• Variedad en la comida.
• Diferentes formas de preparación: se pasa de los purés y compotas a alimentos más elaborados.
• Mezclar los colores fuertes y variados en una misma comida llama la atención del niño, quien intentará explorar y consumir los productos.
• Ofrecer cantidades que sobrepasen la capacidad gástrica del niño hará que consuma solo aquello que le atraiga.
• Un ambiente familiar hace de la comida un momento tranquilo y placentero. Esto favorece el consumo de los alimentos.
• El niño requiere tiempo para comer, porque está en un proceso de aprendizaje y exploración de nuevos alimentos y preparaciones.

Es normal que a esta edad el niño aumente el consumo de alimentos como consecuencia del incremento de su capacidad gástrica y su desarrollo. Por ejemplo, la salida de algunos dientes favorece la masticación. Otros aspectos como la posibilidad de tomar el alimento con la mano y llevarlo a la boca le permite seleccionar y consumir lo que quiera. Adicional a esto, su curiosidad lo hace probar lo que le ofrezcan.

De igual manera, el desarrollo incipiente del lenguaje oral y corporal le brinda al niño la posibilidad de manifestar satisfacción, agrado o rechazo hacia determinados alimentos, así como expresar si tiene hambre o está satisfecho.

Las porciones correctas
Hay que aprender a respetar el apetito del niño, es decir, saber cuándo está satisfecho y cuándo puede comer un poco más. Los niños demuestran su placer o insatisfacción por lo que consumen. En la mayoría de los casos, utilizan el lenguaje corporal.

En ocasiones expresan con movimientos de cabeza o señales con la boca, como cerrarla o tapársela, que es suficiente o, en caso contrario, levantan la mano indicando que quieren más.

Tenga en cuenta que cada niño expresa sus deseos de manera distinta. De ahí la importancia de compartir el momento de la comida con su hijo y observarlo. Sólo así podrá reconocer sus necesidades. Por otro lado, es recomendable darle en el desayuno, en el almuerzo y en la cena un mayor número de alimentos, pero en pequeñas cantidades, en comparación con los refrigerios de la mañana y la tarde.

Para saber las porciones que requiere un niño, se aconseja pedir la asesoría de un nutricionista dietista, quien, de acuerdo con las características del menor, como peso y talla, las determinará.

Darles a los niños la misma cantidad de comida de los adultos tampoco es bueno, ya que esto aumenta el aporte de grasas, azúcares y sal, que no forman parte de lo que se considera una nutrición adecuada.

Todo exceso es malo. No estimule el consumo habitual de alimentos como hamburguesas, papas fritas, gaseosas, helados, mayonesas, cereales, galletas, y salsas, entre otros.


Johana Fernanda Sánchez
Para ABC del Bebé