Diarrea: enfermedad poco glamorosa

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 12:04 p.m.

Juan Felipe, de tres años, llegó con Elena, su mamá, un sábado a urgencias. Desde hacía tres días tenía vómito, fiebre, decaimiento y le dolía la barriguita; iba más de cinco veces por día al baño y sólo hacía pura agua. Lloraba sin lágrimas y tenía la boca muy seca.


Cuando inició con deposición blanda, la madre le ofreció gaseosa hervida para detenerla, pero esta empeoró. Le compró en la tienda bebidas hidratantes para deportistas, pues tenía mucha sed, y tampoco hubo resultado; lo llevó a la droguería y le dieron antibióticos que aumentaron la diarrea y el dolor. Al ver que esta situación se le salía de las manos, Elena acudió al médico.


La diarrea es una enfermedad muy común en la infancia. Se presenta, frecuentemente, en niños menores de tres años y se repite de tres a cinco veces por año. El caso de Juan Felipe muestra cómo se busca detenerla de todas las formas, olvidando lo más importante: hidratar y prevenir la desnutrición.


Ningún tratamiento específico la detiene. En condiciones normales, cesa a los tres o cuatro días, cuando el sistema digestivo y la flora intestinal se han recuperado. En pediatría prevenimos la deshidratación y manejamos la desnutrición que puede llegar con la enfermedad. Las gaseosas y los antibióticos NO funcionan; las primeras, por su alto contenido de azúcar, gas y colorantes, aumentan el dolor abdominal y la frecuencia de las deposiciones, doblando el riesgo de deshidratación. En cuanto a los antibióticos, estos pueden prolongar la diarrea (por sus estrictas medidas de administración, solo deben ser indicados por un médico).


Elena también recurrió a bebidas para deportistas. Si bien combaten la deshidratación, están diseñadas para hidratar en caso de ejercicio, donde los requerimientos son diferentes a las situaciones de diarrea; por ello, no son recomendables. Acuda al médico si el niño lleva con diarrea más de tres días, llora sin lágrimas, tiene la boca seca, se ve pálido y decaído. Para prevenirla, lávese siempre las manos al salir del baño o al preparar alimentos. Mantenga su casa bien aseada.

Olga Lucía Baquero C.
Médica pediatra
Miembro Sociedad Colombiana de Pediatría