Por qué no comen los niños: mitos y realidades

Entre 10 y 25 por ciento de los niños en edad preescolar son llevados al médico porque los padres consideran que no comen adecuadamente.

Por qué no comen los niños: mitos y realidades
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Por: María Elena Vélez
mayo 05 de 2017 , 08:14 a.m.

Entre 10 y 25 por ciento de los niños en edad preescolar son llevados al médico porque los padres consideran que no comen adecuadamente. Esta situación puede llegar a ser abrumadora y  ocasionar una afectación real de la estabilidad familiar. En este punto juegan un papel muy importante las creencias y prejuicios de la familia, que en muchos casos intentan imponerse otorgándoseles  el grado de conocimientos tradicionales incuestionables y conducen a ofrecer una alimentación poco atractiva que en muchos casos llega a ser rechazada por el niño.
Veamos algunos:

Mitos y verdades
Con que el niño tome leche, es suficiente. Esta afirmación tranquiliza a algunas madres  cuyos hijos realmente se están alimentando mal. La realidad es que la leche materna representa el mejor alimento durante los seis primeros meses de vida, sin embargo, dejar de consumir una adecuada dieta complementaria después de esa edad, resulta en trastornos del desarrollo.

Algunas madres consideran que para que su niño “coma bastante” que hay que esperar a que el niño tenga mucha hambre para alimentarlo. La realidad es que el establecimiento de horarios fijos, una ración cada 4 a 6 horas, representa una estrategia con una mayor probabilidad de éxito para que el niño acepte de manera natural los horarios y los alimentos.

El niño que pide golosinas lo hace porque tiene parásitos. Esta afirmación no tiene sustento científico alguno. Casi todos los niños quieren comer dulces y golosinas por su efecto gratificante. Jamás se debe pasar de la cantidad de carbohidratos recomendada en la dieta. El consumo de golosinas a base de azucares crea en el niño una sensación de plenitud que el impide recibir otros alimentos, dando la sensación de que  come lo suficiente.

La leche materna alimenta poco. Esta creencia se encuentra muy difundida, pues su aspecto acuoso comparado con el de la vaca hace creer a las madres, sobre todo a las primerizas, que su leche es de baja calidad. La leche humana tiene unas características propias que la hacen insustituible. Es común que muchos padres recurran a leche de vaca para complementar la supuesta deficiencia de la leche materna.

El huevo es poco saludable. A muchos niños les agrada comer huevo en diversas preparaciones. Hoy en día sabemos que representa una de las mejores fuentes de grasas saludables, proteínas, vitaminas y minerales necesarios para un óptimo crecimiento, proporcionándolo después de los 8 meses, para evitar posibles efectos alergénicos.

El Niño gordo es saludable. Es común que muchas madres se preocupen por que su niño no está gordo. Nada más lejano de la verdad. Una cosa son las llantitas que vemos en los bebés de meses y otra el aspecto rollizo del niño que se le estimula para que consuma una gran cantidad de comida, en su mayoría carbohidratos, además de que no realiza ejercicio y razón por la cual aumenta de peso de manera desproporcionada.

Los alimentos congelados pierden sus propiedades nutritivas. Esta afirmación no es cierta. Los alimentos congelados de manera apropiada, una vez descongelados, conservan todas sus propiedades, algunos con una perdida casi insignificante de ciertas vitaminas. Lo que no debe hacerse por razones de contaminación para evitar la descomposición y la proliferación de gérmenes que pueden contaminarlo y generar infecciones, es congelar de nuevo un alimento que ha sido descongelado.

Existen alimentos buenos o malos. En general se considera que lo que hace aceptable y seguro un alimento, es su forma de presentación y preparación, así como la variedad, cantidad y calidad de los alimentos que conforma la dieta. Ningún alimento es bueno o malo en sí mismo, lo que hay que procurar es el equilibrio en el consumo.

El agua engorda. Esta creencia se encuentra muy difundida en algunas comunidades. La realidad es que el agua no aporta calorías a la dieta, pero tiene un gran valor al mantener hidratado al niño.

Hay alimentos que adelgazan. Ningún alimento incluido en la dieta deja de aportar calorías. Algunos de ellos aportan muy pocas y mucha fibra, pero eso es otra cosa.

Por fortuna, la ciencia aporta conocimiento a los médicos y a la sociedad, de manera que vamos entendiendo el verdadero sentido de la adquisición de hábito saludables como la dieta balanceada y el ejercicio regular, que se aplican tanto a adultos como a los niños. Es importante resaltar que solamente el consejo y la evaluación profesional darán a cada caso la dimensión y solución correspondiente.