Terapias que ayudan a mejorar la calidad de vida de niños autistas

Algunas son: consulta psicológica, fisioterapia y control nutricional.

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Por: Karen Johana Sánchez
julio 25 de 2012 , 11:16 a.m.

Los niños con autismo que no reciben tratamiento oportuno y adecuado agudizan sus síntomas y tienen problemas graves en su desarrollo y comportamiento. De ahí la importancia de que se les practique una terapia integral; es decir, que combine diferentes métodos especializados en su condición.
Según la ASA (Sociedad Americana de Autismo), un niño autista debe ser tratado, como mínimo, ocho horas diarias y de manera individualizada.
Ángela Lucía Sánchez Becerra, neuropsicóloga especialista en autismo y trastornos generalizados del desarrollo y directora de la clínica Neurorehabilitar, aclara que “ningún autista es igual a otro; cada niño requiere ser intervenido de manera personalizada con un protocolo creado para él”.
En este sentido, la experta aconseja a los padres pedir ayuda desde el momento en que se conoce el diagnóstico.
Generalmente, la atención más temprana se da desde los tres años, aunque los niños pueden ser tratados desde los 18 meses. Antes es imposible tener un diagnóstico certero, dice la especialista.
“Si el menor de edad llega de 2 a 5 años para ser intervenido, se le puede ayudar en muchas cosas. Cuando llegan grandes, el tratamiento es más largo e intensivo”, agrega Sánchez.
La terapia integral debe incluir procesos que mejoren su relación familiar, su capacidad de hablar, de moverse y de escuchar. Métodos que estimulen su función cerebral y terapias alternativas para mejorar sus habilidades. Todas estas deben aplicarse de manera paralela y continua, según lo indique el médico tratante.

El grupo familiar

La cotidianidad de los hogares que viven con un paciente autista es difícil y, en ocasiones, caótica. Por eso, se aconseja que los padres del paciente acudan a un psicólogo especializado para hablar de sus problemas en casa y reciban una guía oportuna y adecuada.

Tratamiento convencional

- Fonoaudiología: el autista tiene una alteración lingüística y un lenguaje repetitivo y metafórico. Esta terapia busca que el niño logre expresarse. Entonces, trabaja las emociones y la identificación de las mismas. El paciente se entrena para que no solo inicie, sino que mantenga una conversación.
- Motricidad fina: se trabaja el área grafomotora y los procesos cognitivos para que más adelante el niño pueda acceder a la vida escolar. Es decir, se hacen ejercicios como abotonar una camisa, coger pinzas, etc. Actividades que después le ayudarán a agarrar un lápiz, doblar una hoja, etc.
- Fisioterapia: el niño autista no tiene problemas físicos. Al contrario, camina, corre y salta con normalidad, pero necesita una terapia con un planeamiento motor y de ejecución.
Es decir, que le enseñe a controlar su cuerpo y que las actividades que haga sean funcionales.

Los complementos perfectos

- Equinoterapia: genera estímulos eléctricos en el cerebro, lo que hace que el niño esté más alerta. También ayuda al área vestibular (equilibrio) y propioceptiva (percepción interna).
- Musicoterapia: la mayoría de niños autistas tienen hipersensibilidad auditiva y áreas disfuncionales. La música les permite relajarse y algunos logran hasta interpretar canciones y tocar un instrumento.
- Hidroterapia: trabaja la tonificación muscular, el equilibrio y la disminución de la ansiedad.
- Trabajo con sistemas: actividades lúdicas y terapéuticas a través del computador. Se empieza con lo fundamental, conocer el monitor y el ‘mouse’, hasta el manejo de programas que enseñan colores, formas, sonidos, etc.

Intervención nutricional

La dieta es fundamental para controlar los síntomas de un niño que tiene daño neurológico de base. La idea es que,a través de ciertos alimentos, los autistas bajen sus niveles de ansiedad.

Integración educativa

Cuando los niños son menores de 5 o 6 años se pueden integrar a un colegio regular, en compañía de un terapeuta. La idea es que socialicen y aprendan, así sea a un ritmo diferente al de los demás.