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Acabe con el dolor de oído

Acabe con el dolor de oído
Por: Redacción ABC del bebé
Martes, 4 Septiembre 2007 - 9:58pm
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Las enfermedades virales y las piscinas son las principales causas de la otitis media. Aprenda a identificarla, para tratarla a tiempo.

Los dolores de oído son comunes en los niños; sin embargo, a veces los padres no identifican el verdadero problema y no se percatan de que puede ser una otitis media. Si no se trata a tiempo, esta inflamación puede producir inconvenientes en la audición o infecciones severas.

El oído medio es una cavidad con aire ubicado entre la membrana timpánica y la cóclea. Se conecta con la trompa de Eustaquio con el fin de mantenerse ventilado y así permitir que haya un espacio adecuado para la transmisión de sonidos.

La otitis media se presenta cuando se inflama esta zona, provocando que el aire desaparezca y, por ende, aumente la presión. Además, se producen secreciones abundantes que no se pueden drenar porque la trompa de Eustaquio queda bloqueada.

Por lo general, la otitis media crónica está precedida por infecciones virales, como gripas, bronquitis o amigdalitis, que tapan las fosas nasales, impidiendo la ventilación del oído. En algunos casos, puede ser ocasionada por agua de piscina contaminada que se mete por la nariz e infecta el conducto auditivo.

Los niños con reflujo gastroesofágico tienden a sufrirla, porque el contenido del estómago puede devolverse y contaminar el oído medio. Esto ocurre sobre todo si los niños toman tetero acostados.

Los menores de 2 años son susceptibles de padecerla, pues su sistema inmune no está totalmente desarrollado. En la edad escolar también pueden presentarla frecuentemente, porque ingresan al jardín y tienen más contacto con las enfermedades virales.

Dolor y lágrimas

Cuando aparece la inflamación, el niño siente un dolor intenso en el oído, produciendo llanto, irritabilidad y fiebre. Si no se controla a tiempo, la membrana timpánica se puede reventar y las secreciones comienzan a salir por la oreja. “En el momento en que esto ocurre, usualmente desaparece el dolor, pero eso no significa que la otitis termine, sino que debe iniciarse un tratamiento”, afirma el otorrinolaringólogo pediatra Juan Camilo Ospina.

Si el menor empieza a presentar esa sintomatología, es apropiado llevarlo a un servicio de urgencias o consultar con un especialista. “A veces, los padres no saben qué ocurre y si el pequeño no recibe tratamiento oportunamente, puede sufrir complicaciones más severas”, comenta la otorrinolaringóloga pediatra Frida Scharf de Sanabria.

La valoración de la otitis media se hace teniendo en cuenta los síntomas del menor y mirando el estado de la membrana timpánica, que en estos casos se pone roja. Hay unos exámenes de audición para analizar el estado del oído y ver si hay líquido.

Para tratar la inflamación no se recomienda automedicar al niño, pero puede dársele analgésicos con el objetivo de quitar el dolor.

“Hay otitis que al cabo de 24 o 48 horas pasan, pero si después de este tiempo no hay mejoría, es recomendable acudir a urgencias. Cuando son menores de 2 años, es adecuado llevar al pequeño inmediatamente”, señala Scharf.

El uso de antibióticos solo debe ser autorizado por el médico tratante.

La cirugía puede ser la solución

Según el otorrinolaringólogo pediatra Juan Camilo Ospina, “el tratamiento quirúrgico está reservado para niños que presentan otitis medias recurrentes, es decir, con más de tres episodios en un semestre o más de cuatro en un año. También para aquellos que tienen mucho líquido acumulado en el oído medio y se está afectando la audición”.

La cirugía consiste en hacer una incisión muy pequeña en la membrana timpánica, para poner ahí un tubo, que mide entre uno y dos milímetros. Esto permite mantener la zona ventilada y con una presión adecuada. El procedimiento es sencillo y se hace bajo anestesia general.

Problemas severos

  • La otitis media puede producir consecuencias si no se trata apropiadamente.
  • Perforación del tímpano: cuando las secreciones salen, se rompe la membrana timpánica. Esto puede generar problemas para escuchar.
  • Pérdida de audición: la acumulación de líquido no permite que pasen adecuadamente los sonidos. El niño puede presentar inconvenientes en el desarrollo del lenguaje cuando hay procesos crónicos.
  • Mastoiditis: si hay una inflamación severa, se empieza a sentir mucho dolor en la zona de atrás de la oreja.
  • Parálisis facial: una rama del nervio que da movilidad a los músculos de la cara pasa por dentro del oído medio. Cuando hay una infección, puede inflamarse y producir una parálisis facial.
  • Complicaciones cerebrales: las secreciones pueden diseminarse y llegar hasta el cerebro. En casos severos se pueden llegar a presentar encefalitis y meningitis.

 

 

 

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