Alteraciones del sueño en los niños

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Por: Margarita Barrero
abril 18 de 2012 , 10:11 a.m.

Algunos niños no tienen una enfermedad que explique porque no logran conciliar o mantener su sueño, pero experimentan alteraciones frecuentes al dormir que alarman a los padres. Sin embargo, esos trastornos son más normales de lo que parecen y la rutina diaria es la clave para evitarlos.

Se pueden presentan problemas con la cantidad de tiempo al dormir: cuando es demasiado (narcolepsia) o muy pocas horas (insomnio). “Estos malestares pueden ser producto de la ansiedad en el ambiente o estar relacionados con la depresión” asegura el siquiatra Rafael Vásquez.

Pero las prácticas diarias que no conducen al sueño en el niño son una dificultad en la crianza que se normaliza si se crea una rutina para que se quede dormido “el niño que juega, come, se cepilla, se acuesta, le cuentan un cuento y luego se duerme, se acostumbrará a seguir un ciclo de sueño de ahí en adelante” dice el siquiatra.

Por otro lado, los horarios de trabajo de los padres afectan porque en muchos hogares se espera a que llegue el último de la casa para que pase un tiempo con el bebé y luego se duerma. Esta práctica es inadecuada, lo ideal es que se acueste a la misma hora.

También son frecuentes y normales las pesadillas. Sin embargo, hay que descartar que el menor tenga rinitis alérgica, porque la congestión nasal puede hacer que se despierte.

“El niño que tiene pesadillas, se duerme sin dificultad, pero varias veces en la noche se despierta motivado por un temor externo, está viendo monstruos, siente ruidos o piensa que se metieron los ladrones” explica la neuropediatra Olga Lucía Casasbuenas. El día siguiente recuerda que se despertó y amanece cansado porque no tuvo un sueño reparador.

A nivel escolar hay terrores nocturnos, que se presentan en un estado del sueño donde no hay conciencia sobre el episodio. De acuerdo con la neuropediatra “el niño se despierta muy sobresaltado, pálido, con cara de susto, sudoroso y taquicárdico. Habla y camina”. El suceso puede durar hasta 20 minutos.

El sonambulismo y los terrores nocturnos suelen tener algún carácter hereditario, de esta manera es más fácil de entender la situación para los padres. Además, se presentan en la niñez, que es la etapa de la vida donde hace más ejercicio y el niño recibe más estímulos. Si se enfrenta a un nivel de estrés físico o emocional se facilita el estado.

Estos eventos en el sueño no inciden en la edad adulta y suelen desaparecer en la adolescencia.

Margarita Barrero
Redactor ABC DEL BEBÉ