Claves para identificar el tipo de inteligencia y habilidades de su hijo

Es posible que padres y docentes identifiquen cierto tipo del niño.

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Por: Karen Johana Sánchez
mayo 30 de 2012 , 05:49 p.m.

Todos los padres quieren que sus hijos sean muy inteligentes y capaces. Pero, ¿qué significa? ¿Tener las mejores notas? ¿Lograr el mejor promedio? Algunos expertos señalan que no hay una sola inteligencia y que es posible identificar uno o más tipos en los niños. ¿Cómo hacerlo?
En primer lugar, cabe aclarar que la inteligencia, en términos generales, es la capacidad de percibir, analizar y elaborar información con el objetivo de resolver problemas. Cada niño es, de alguna manera, inteligente, ya que esta no es una característica única sino más bien un conjunto de potenciales que permiten resolver diferentes tipos de conflictos, afirma la psicóloga y psicoterapeuta María Carolina Sánchez Thorín.
Igual a como le ocurre a todas las ciencias, explica el psicólogo Miguel de Zubiría Samper, director científico de la Fundación Alberto Merani, “un gravísimo error de la psicología del siglo pasado fue creer que la inteligencia era una. Las pruebas de coeficiente intelectual daban un resultado numérico y los psicólogos se acostumbraron a decirles a los padres y a los profesores si el niño tenía un promedio superior, medio o bajo. Entonces, la inteligencia comenzó a ser vista como una. ¿Cuál? El número dado por el cociente intelectual”.
“Sin embargo”, añade, “siempre se supo de la existencia de varias inteligencias. No menos de siete, ¡y posiblemente más de 120! En efecto, entonces, algunos niños muestran especial propensión y aptitud para el lenguaje, la lectura, los números, la música, el arte, o las ciencias. En fin, para las diversas y múltiples actividades humanas”.
En este sentido, es posible, necesario y fundamental que los padres y docentes exploren desde la primera infancia cuáles son las habilidades más relevantes en cada niño.

¿Cómo identificarla?
Generalmente, dice la psicóloga, estos tipos de capacidades tempranas se identifican cuando un niño las demuestra de forma especial, continua y, quizás, más avanzada frente al resto de sus compañeros de la misma edad. 
Así mismo, añade, “muchas de estas capacidades se van adquiriendo con la madurez neurológica y psicológica de cada niño. Por ello, algunos aspectos que pueden parecer precoces y apuntar a un talento especial, pueden ser simplemente acercamientos tempranos a la madurez”.
Zubiría, quien además es director científico de la Fundación Internacional de Psicología y Pedagogía Afectiva (Fidppa), indica que hablar, leer, calcular con números, interpretar instrumentos musicales, dibujar y hacer pequeñas representaciones dramáticas o experimentos de ciencias son actividades que, uno, se le facilitan al niño y luego alcanzará logros importantes en ellas. Y dos, le interesan, le agradan, le causan satisfacciones y alegrías.

¿Cómo explotarla?
Es una labor de muchos años de observación, atención, experimentación y conversación durante el preescolar y la primaria. Qué temas o qué actividades se le facilitan al niño y cuáles disfruta más.
Pero, cualquiera que sea el talento de un niño “es importante que los padres no busquen rotularlo desde su talento, creando una identidad rígida que le causará con el tiempo frustraciones y confusiones psicológicas. Con esto, no quiero decir que se deba ignorar un talento que resulta obvio para todos, sino más bien proveer estimulación, reto y crecimiento, pero siempre permitiéndole al niño decidir  por intereses y actividades diferentes”, asegura María Carolina.
Por eso, es importante evitar adjetivos como: “eres un genio”, “perfecto”, “el mejor”, sino más bien hacer alusión a la actividad misma: “bailas muy lindo”, “lo que dijiste es muy interesante”, “disfruto verte jugar fútbol”, etc. 
“En ese sentido –agrega– no es beneficioso promover la competencia que pone al niño en riesgo de perder su identidad o su integridad. Se debe apoyar y promover el crecimiento en esas áreas, pero también dar apoyo en las que tiene debilidades”.
Por ejemplo, un niño puede tener excelentes herramientas en resolución de problemas matemáticos pero dificultades motrices importantes. O puede ser un atleta ejemplar desde muy temprana edad, pero tener importantes dificultades en las relaciones interpersonales. Por ello, al niño debe vérsele como un todo integral, desde su talento y con un proceso de crecimiento y aprendizaje dentro de un marco de relaciones amorosas y respetuosas con los otros.