Dibujos: expresiones del niño

Cuando un niño representa algo gráficamente está demostrando cariño

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Por: Karen Johana Sánchez
julio 31 de 2014 , 04:18 p.m.

¿Qué niño no ha sorprendido a su padre con un hermoso paisaje, una casita o hasta un rayón? A simple vista, parecen solo detalles, pero un dibujo tiene un significado importante en la vida de un pequeño porque expresa lo que vive, siente y piensa.

La representación gráfica en la infancia es trascendental porque, inicialmente, “se vuelve un medio de expresión de lo que sienten, piensan o viven en algún momento. A veces puede ser algo muy específico o muy abstracto. Aparece como un medio de socialización, de comunicación, de afectos, de recuerdos o de una vivencia en general”, cuenta la psicóloga y psiconalista Andrea Escobar Altare, especialista en psicología clínica y magíster en psicología.

Según la experta, el significado del dibujo del niño, más que un elemento de interpretación, es un aspecto amplio que, como primera medida, se debe tomar como una expresión creativa.

Para Lorena Ayala, psicóloga del Colegio Gimnasio del Norte y especialista en desarrollo infantil y procesos de aprendizaje, a través de este “los niños reflejan su propia visión del mundo que los rodea, rasgos de su personalidad, la imagen que tiene de su vida afectiva, sus miedos, inseguridades, proyección de deseos, elaboración de situaciones traumáticas. Y puede tener significado desde el momento del garabateo”.

El verdadero valor

Cuando el niño se expresa en un medio familiar, fuera del área terapéutica o de consulta, el dibujo es simplemente un medio de comunicación, afirma Andrea Escobar. Y no hay que sobreanalizarlo “porque, cada cosa que el niño produzca se va a volver casi que una alarma y esa no es la idea. Pero, cuando estamos hablando de terapia, el dibujo tiene otro tipo de connotación”.

Entonces, si se habla solo del ámbito familiar, añade la especialista, cuando un niño tiene ganas de pintar ya está haciendo un esfuerzo por usar el medio creativo y es una buena señal de salud mental. Es más preocupante si el niño deja de hacerlo.

Pero, ¿se puede o no interpretar un dibujo? Esto depende del enfoque o corriente psicológica. Algunos especialistas que se fijan más en la palabra, lo ven como la simple demostración del estímulo gráfico. Para otros, tiene que ver con el logro de una coordinación visomotora.

En los pequeñitos, la expresión gráfica casi siempre es un regalo. Para ellos –dice Escobar– tiene el valor de una obra de arte porque lo dan con alegría e implica un vínculo afectivo con el otro.

“Son comunes los dibujos del papá, la mamá, los hermanos, los amigos, la casa, las mascotas, el mar, la montaña, el medio de transporte, los programas infantiles. Esto quiere decir que el niño está inserto en su cotidianidad. No siempre es malo que pinte a los muñecos que ve en TV, por ejemplo una batalla de Gokú; solo quiere decir que pertenece a su contexto”, afirma la psicoanalista.

Trazos para tener en cuenta Para la psicóloga Ayala, “entre los rasgos que se manifiestan en un dibujo se encuentran: agresividad, ansiedad, seguridad, perseverancia, autoestima, disposición para el aprendizaje, ciertos comportamientos obsesivos. No obstante, es importante aclarar que el dibujo por sí solo no se puede analizar, es necesario tener presente el contexto y ser muy cuidadoso con todas las apreciaciones. Esto es importante porque, por ejemplo, un mismo aspecto puede indicar algo que está pasando o que se desea”.

En esto coindice Andrea Escobar, pues señala que hay que saber la historia del pequeño y de sus padres, entender de qué se tratan los símbolos en el dibujo, saber a qué juega, qué vive, cuál es el momento de su ciclo vital, qué está pasando en la familia.

Las expertas también señalan que solo una persona idónea en el tema puede lograr una interpretación. No obstante, comentan que los padres también pueden estar atentos y revisar aspectos que les llamen la atención como, por ejemplo, cuando un niño cambia sus trazos por otros que recurrentemente no hace.

“Los dibujos muestran el nivel de madurez cognitivo y, aunque no necesariamente todos los niños deben ir a un mismo ritmo, sí existen aproximaciones, entonces, por ejemplo, si un papá observa que a los siete años la figura humana de su hijo es solo una bola con una línea, ya podría tener un referente de que algo puede estar mal”, dice Lorena Ayala.

Y agrega que existen dibujos que son llamativos por contener material inapropiado o que denotan agresividad, en los cuales no hay que ser experto para saber que algo no está funcionando; sin embargo, insiste en que hay que observar todos estos aspectos en contexto y si, además de los dibujos, hay otros indicadores que coincidan con las interpretaciones.

“No suponer cosas y tratar siempre de validar con los niños, pero sin que ellos se sientan cohibidos o invadidos. Normalmente la presencia de un solo aspecto no es concluyente;  ante la aparición de varios o de uno notorio y repetitivo y que, además, coincida con otros indicadores, sí es aconsejable consultar con un especialista”.

La especialista en desarrollo infantil y procesos de aprendizaje puntualiza que más allá de realizar interpretaciones, el dibujo es un buen recurso de acercamiento para poder hablar con los hijos, conocerlos un poco más, y tiene múltiples ventajas frente al desarrollo motor, cognitivo y afectivo, la motricidad fina, la creatividad y la imaginación de los niños. Por ello, indica, “es buena idea poner papeles en la pared sin restricciones en dicha actividad; también es recomendable que puedan usar diferentes materiales a través de los cuales los niños experimenten la sensibilidad que va a favorecer el aprendizaje”.

Para muchos, pintar es jugar y aprender, añade Escobar: “Un niño es capaz de hacer muchas cosas y se la disfruta con goce, risa, juego, con el compartir. Nada reemplaza la capacidad de jugar y de inventar del niño, así sea con elementos sencillos”.