Molestias muy íntimas

Niños pueden presentar infecciones de vías urinarias por distintas causas.

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Por: Karen Johana Sánchez
junio 05 de 2014 , 12:15 p.m.

Desde el periodo neonatal los niños y las niñas pueden presentar ciertas infecciones que, suelen ser imperceptibles, pero con consecuencias muy molestas si no se tratan a tiempo.
Hablamos de las infecciones de las vías urinarias (IVU), originadas por la colonización, principalmente de bacterias, de los órganos encargados de producir, transportar y almacenar la orina. Es decir, de la uretra, la vejiga, los uréteres y los riñones. Las más frecuentes en la uretra y la vejiga.

Estas infecciones se caracterizan por la presencia de bacterias en la orina que producen inflamación de los tejidos y “afectan al año, entre el 2,4 y 2,8 por ciento de los pequeños aproximadamente. Incluso, se estima que el 7 por ciento de las niñas y 2 por ciento de los niños tendrán una infección urinaria antes de los 6 años”, explica Jaime Pérez Niño, urólogo pediatra y jefe de la Unidad de Urología del Hospital Universitario San Ignacio.

Durante los primeros 12 meses de vida es más frecuente en niños y, desde el segundo año, en niñas. Según Gabriel Barbosa, ginecólogo y obstetra, especialista en ginecología pediátrica y de la adolescencia, “ellas pueden presentar infecciones a cualquier edad; sin embargo, estas son más frecuentes cuando van dejando el pañal, controlan sus esfínteres y se hacen cargo de su aseo genital. Por la corta edad e inexperiencia, cuando se asean solas, la calidad de la higiene es deficiente”.

Para explicar las causas, hay que entender que en condiciones normales, las vías urinarias y la orina en sí son estériles; es decir, dice el ginecobstetra, no contienen ningún tipo de infección. Sin embargo, aclara, casi todo lo que las rodea contiene algunas que en el camino hacia las vías urinarias, se genera la infección. Es decir, “la causa más frecuente de estas son las mismas bacterias que normalmente contiene el cuerpo, pero en otros lugares, y las que más frecuentemente causan infecciones son las que contiene el intestino”.

Esta colonización también se da por otros factores, como los de tipo anatómico. Durante el primer año de vida, dice el doctor Pérez, la mayoría se asocian a un trastorno de base (malformación congénita). Después de ese tiempo –añade– las niñas tienen mayor riesgo de adquirir infecciones urinarias, principalmente por la corta longitud de la uretra y la humedad de la zona vaginal y periuretral, que promueve la llegada de bacterias a la vejiga.

Y, como ya se mencionó, los hábitos de higiene son un factor importante. El hecho de limpiarse de atrás hacia adelante, puede contaminar con materia fecal la vagina, y el asearse los genitales directamente con jabón. En edad escolar, los niños pueden padecer  de estas infecciones porque aguantan las ganas y, en las niñas, porque no se sienten en la tasa, no separan las piernas y no apoyan los pies en el suelo o en un banco. 

El estreñimiento, agrega el urólogo, es otro factor predisponente; no hacer deposición todos los días o hacerlo en forma de bolas o en tamaños grandes sugiere niños constipados. Una dieta con frutas, verduras, abundantes líquidos y ejercicio diario resuelve esta situación.

Hora de actuar…

Los síntomas de este tipo de infecciones dependen de la edad del niño. “Los más pequeños –dice el urólogo– pueden tener señales difíciles de interpretar, como diarrea, irritabilidad, letargo, orina fétida, fiebre, ictericia (color amarillo de la piel) y disminución en la cantidad de orina”. Otros signos, en especial en las mujeres, son el dolor lumbar , de abdomen bajo, ardor al orinar,  mayor frecuencia y en poca cantidad, pujo, terminar de hacerlo y seguir con ganas; orina coloreada o con sangre, flujo vaginal anormal, vómito, malestar general, etc. Ante cualquiera de estos signos se debe acudir al médico, dice el doctor Pérez, pues es clave para un diagnóstico temprano, administrar tratamiento, o identificar las posibles alteraciones anatómicas y/o funcionales de la vejiga, que requieren de tratamiento especializado por parte de un urólogo y, en ocasiones, según la gravedad, de un manejo multidisciplinario, afirma el doctor Barbosa. Cabe anotar que si la infección no son detectada a tiempo ni tratada, pueden conducir a daño renal irreversible.

Para prevenir…                               

• Hacer un aseo cuidadoso de los genitales de los niños y las niñas, para evitar la contaminación con la materia fecal y la aparición de dermatitis del pañal.

• En los niños, no es necesario retraer el prepucio (piel que cubre la cabeza del pene), ya que en la gran mayoría de los lactantes este está parcialmente cerrado y retraerlo forzadamente produce dolor e inflamación.

• Supervisar muy de cerca la calidad de la higiene de las niñas, en especial durante la etapa en la que dejan el pañal y comienzan a controlar sus esfínteres.

• Evitar el uso de jabones, lociones, perfumes, talcos, cremas u otras sustancias no medicadas en los genitales.

• Utilizar ropa interior 100 por ciento de algodón, preferiblemente blanca.

• No hacer duchas vaginales ni usar jabones antibacteriales para el cuerpo. Bañar los genitales solo con abundante agua tibia en la parte de afuera (en el caso de las niñas). Posteriormente, dejar secar bien estas zonas con el uso de una toalla limpia; la humedad favorece la aparición de bacterias.

• Evitar el uso de pantalones apretados o ropa acalorada.

• Después de usar el baño, limpiarse de adelante hacia atrás.

• Lavar la ropa interior aparte y con el mismo jabón del cuerpo o jabón con pH normal o ácido y asegurarse de enjuagarla a la perfección.

• Orinar con las piernas separadas.

• La higiene no debe ser exagerada pero tampoco insuficiente.