¿Tu bebé se está volviendo 'brusco'? Consejos para actuar

Los rasguños o mordiscos pueden ser normales y recurrentes entre los 2 y los 5 años. 

niños pequeños peleando

Para reducir la probabilidad de que un niño golpee a los otros es importante enseñarle a los niños a manejar la frustración.

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Por: ABCdelbebe.com
marzo 07 de 2018 , 05:55 p.m.

¿Has notado que, últimamente, tu pequeño le está pegando a otros niños? ¿Te preocupa que tu bebé se esté volviendo un niño 'brusco'? ¿Has empezado a recibir llamados de atención de la 'profe' del jardín porque ha hecho llorar a alguno de sus compañeritos?

Si esta es tu situación, lo primero que debes saber  es que las agresiones como mordiscos y rasguños pueden ser normales y recurrentes entre los  2  y los 5 años de edad pues son comportamientos que hacen parte del desarrollo del niño, como forma de expresión, producto de la inmadurez del lenguaje y la no regulación de las emociones.

Según Ana María Cardona, psicologa educativa, “rasguñar, morder, golpear o empujar es solo el medio que usan los niños para obtener lo que están buscando, que en estos casos puede ser un juguete o un objeto de su interés. No lo hacen con la intención de maltratar o causar daño a sus compañeros sino que, por el contrario, es una forma operativa de alcanzar sus objetivos y de resolver conflictos", explica Cardona.

Por ello, cuando la situación se presenta es importante que acudas al llamado del jardín o del centro educativo y escuches atento la información suministrada por el profesor(a)  o por el responsable del cuidado del niño. La idea no es que estés prevenido. No se trata de repetir frases como: “esto nunca sucede en mi casa”, “no lo puedo creer” o “esto no lo hizo mi hijo”. Hay que comprender que, lo más probable es que tu pequeño no lo haya mostrado estas actitudes en casa porque allí no comparte rutinas con tantos niños.

Una vez escuches la versión del docente o del cuidador, es esencial que hables con tu hijo para tratar de identificar las razones que lo llevaron a ese 'roce' con otro niño.  Puedes hacerle algunas preguntas como ¿qué pasó?, ¿qué sentiste?, ¿que te impulsó a actuar así? Sin embargo, es esencial que al hacerlo no ejerzas presión ni uses tono de regaño. Así es posible que obtengas la versión del niño.

Lo anterior es esencial, porque los niños que agreden lo hacen porque tienen dificultad para manejar sus emociones y es importante que los padres los orienten, les enseñen a identificar cuáles son (tristeza, rabia, ansiedad, miedo, angustia, impotencia…) y a tener en cuenta al otro, ya que hay niños que solo piensan en sí mismos y no les importa lo que sucede a su alrededor. Para la doctora Cardona, una buena estrategia es decirle: “¿cómo se sentirá Miguel porque le pegaste?”, “¿será que está triste, bravo o sigue llorando?”. En estos casos resulta más efectivo permitirles cuestionar sus actos, que regañarlos. Con el tiempo el niño tendrá un mejor control de sus actos, porque reconocerá sus emociones, intentará manejarlas y, poco a poco, dejará de irritarse y agredir a sus pares.

La idea no es castigar al niño, pero sí enseñarle conductas reparativas, es decir, que sus actos tienen consecuencias y que, si estas son negativas, deben resarcirse. Una forma de lograrlo es pedirle que elija un detalle de su agrado, como un juguete, un dulce o una galleta, y se lo entregue al compañero que maltrató, le pida excusas y se comprometa a no hacerlo de nuevo. En cambio, al pasarlo por alto, estarás esquivando un paso esencial en la maduración emocional de tu hijo: el aprendizaje de los valores de la empatía, el respeto y el perdón.

Una vez tu niño empiece a mostrar señales de cambio, debes felicitarlo, resaltar aspectos y comportamientos positivos, que también le permitirán construir su autoimagen.

Temperamentos diferentes

Para reducir la probabilidad de que un niño golpee a los otros, Diana Ramírez, psicóloga, máster en desarrollo e infancia, afirma que desde muy pequeños es importante enseñar a los niños a manejar la frustración, evitando darles todo lo que piden "si quieren algo, deben esperar un poco, y no complacer todos sus deseos", advierte.

En este sentido, hay que reconocer que  cada niño tiene un temperamento diferente: algunos son más tranquilos, otros más impacientes, de modo que reconocer el carácter de tu hijo y compartir esa información con sus profesores y cuidadores, les permitirá  anticiparse a las agresiones y ayudarle a controlar sus emociones.

Por ejemplo, este puede explicarle que va a distribuir fichas y decirle al niño que será el último en recibirlas mientras atrae su atención con otros juguetes y a la vez,  fortalecer el trabajo en equipo.

Ahora bien, si la situación es repetitiva, la forma de agresión es la misma o se presenta en circunstancias que no están mediadas por ningún objeto, es importante indagar por posibles factores que generen molestia en el niño, como cambios de casa, horas de sueño, alimentos que consume durante el día, separación de los padres, la llegada de un nuevo hermanito, maltrato intrafamiliar, entre otros. En este caso, lo mejor será pedir acompañamiento psicológico para encontrar  soluciones a la problemática.

Si después de los 5 años el niño aún golpea a sus compañeros, se debe llevar a consulta con un especialista en psicología clínica.

La contraparte

En cambio, si tu hijo fue quien llegó con el brazo morado o rasguñado por cuenta de  un compañero, lo más probable es que se sienta malhumorado, angustiado o temeroso. Aquí debes tener presente que fue un hecho causado por un par, muy similar a tu hijo, que no merece ser castigado con severidad. Debes hablar sobre lo sucedido para que el pequeño pueda expresar sus emociones: si encuentras que él te dice que ya solucionó el problema, lo mejor en estos casos es validar que puede resolver ciertas situaciones. 

Por ningún motivo le sugieras devolver el golpe, vengarse o decirle que "no se deje". Tampoco es bueno mostrar despreocupación, ya que tu pequeño puede sentir que pueden ser maltratados o agredidos por cualquier persona y en cualquier momento.