Opinión / Cómo orientar a los niños para resolver conflictos

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Por: Abcdelbebe.com
julio 13 de 2011 , 12:11 p.m.

Por Paula Bernal / Sicóloga infantil

Desde la primera infancia, los seres humanos afrontamos situaciones en las que nuestros intereses, necesidades o deseos son diferentes de los del otro. Estas situaciones son el escenario perfecto para aprender a resolver conflictos de manera pacífica, previniendo que en la adultez se utilice la violencia como medio para solucionar las diferencias.


Resolver conflictos requiere dos habilidades básicas:

1. Aprender a identificar las emociones propias y a controlar la forma en la que se expresan y se actúan. Esto permitirá que el niño aprenda a ser socialmente responsable de sus decisiones y comportamiento.

2. Aprender a interpretar las emociones de los demás. Esto implica reconocer que todos los seres humanos tienen sentimientos y deseos diferentes de los nuestros. Ser sensible a los demás y tener en cuenta diversas perspectivas es una tarea muy compleja para un niño pequeño; por eso, se requiere de práctica, tiempo, paciencia y persistencia. Algunos consejos que pueden ayudar a los padres son:


1. Incluya un vocabulario amplio de emociones: desde la primera infancia nombre los sentimientos y emociones que identifique en su bebé y en usted mismo. Es útil armar una lista de sentimientos que puede complementar con dibujos de caras (expresiones faciales).


2. Sea un buen modelo: sea explícito y respetuoso en lo que espera de sus hijos. Si no desea que se griten, se insulten o se golpeen, empiece por cambiar la forma en la que usted maneja sus emociones, para que sea consecuente con lo que espera de sus hijos.


3. Desde que nace, ayúdele a verbalizar lo que expresa con su cuerpo. Más adelante, en la niñez puede pedirle que use el lenguaje verbal en vez de gruñidos, jalones o golpes.


4. Ofrézcale oportunidades para que juegue con sus pares en un ambiente positivo, pues tendrá amplias oportunidades para practicar la solución de conflictos.


5. Si su hijo está entre los 12 y 36 meses, es útil darle dos opciones ante un conflicto.


6. Sea claro con lo que espera y establezca límites: a medida que su hijo crece, puede ir entendiendo que todas las personas tienen el derecho de estar a salvo física y psicológicamente. Cuando entienda este principio, identifique comportamientos que no son aceptables y ponga el límite; por ejemplo, “en nuestra casa una de las reglas es que nadie le pega a nadie, ¿dime qué pasa?”.
7. Enfóquese en los comportamientos y en lo que usted busca lograr, en vez de rotular, culpar o humillar. Una forma de hacerlo es con los mensajes en YO: “Cuando________ me siento _______porque_______”. En vez de decir: “¿Por qué no limpias como toca? ¡No soy tu empleada!”, diga: “Cuando la cocina no está limpia me siento decepcionada, parece que esperas que yo haga todo el trabajo”.   

8. Cuando su hijo busque su ayuda, evite decirle exactamente qué hacer, procure orientarlo en la solución dándole la oportunidad de hablar con preguntas que lo lleven a analizar y buscar opciones; por ejemplo, “¿cuál es el problema, cómo trataste de solucionarlo, funcionó, hay algo más que puedas hacer?”. Después de explorar posibilidades, analicen ventajas y desventajas en cada opción. Lleguen a un acuerdo para escoger el plan a seguir.


Finalmente, no olvide reconocer cuando su hijo tenga comportamientos prosociales: “Te controlaste muy bien cuando tu amiga te rapó el libro y le dijiste que no lo hiciera”. Los conflictos siempre van a existir, pero la reacción depende de las habilidades sociales aprendidas. Reconciliar y reparar también son importantes cuando su hijo no reaccione de manera positiva ante un conflicto. Es necesaria la mediación adulta para explorar alternativas, pero la forma de reparar debe ser iniciativa del niño, ya sea a través de un abrazo, dibujo, expresiones verbales o acciones.