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Los beneficios de enseñar a los niños a jugar en equipo

Los beneficios de enseñar a los niños a jugar en equipo
Por: Diana Bello
Jueves, 10 Junio 2010 - 11:31am
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Aprender a jugar en equipo le ofrece al niño la posibilidad de formar valores como la solidaridad, el respeto, así como aprender a compartir y tolerar.

Cuando un pequeño cumple el año y medio comienza a interactuar con otros niños de su misma edad. A partir de ese momento, educadores y padres deben fomentar el juego en equipo, por ser una herramienta significativa en la medida en que el menor aprende a ser tolerante frente a la frustración, solidario, paciente y respetuoso con los demás.

“En las dinámicas en las que el niño tenga una meta en un juego, se debe promover la capacidad para esperar y respetar el turno. Cuando varios niños tienen la misma meta, el trabajo en equipo consiste en cómo se colaboran entre ellos para lograr un objetivo”, explica Marta Liliana Godoy, sicóloga infantil.
La primera responsabilidad del adulto es ayudar al pequeño a que asimile el reglamento que rige un determinado juego, pues los niños tienden a ser egocéntricos y a perseguir sus propios intereses. La clave está en que entienda que es parte de un equipo e interiorice las reglas.Para Marta Liliana Godoy, las actividades en equipo deben practicarse desde los primeros niveles del jardín y también en el núcleo del hogar, pues cuando los infantes no lo hacen desde pequeños, en los años posteriores les cuesta más trabajo seguir normas; por ejemplo, cuando pertenecen a un equipo deportivo.

Pasos hacia el trabajo en equipo
Inicialmente, desde el año y medio, la idea es estimular con juegos en los cuales sea necesario correr, como pedirle a un grupo que se lance por el rodadero y luego premiar a quien muestre el mejor desempeño.
También son válidas las carreras de distancias cortas, las actividades en las que hay que lanzar aros o una pelota a una cesta. En los primeros 3 años, los menores no tienen en cuenta si pierden o ganan sino lo mucho que pueden divertirse.
Sin embargo, a partir de los 4 años ya hay claridad de si se trata de una competencia y el lugar que se ocupa en ella. “Los papás deben inculcarles capacidad para frustrarse porque unas veces se gana y otras se pierde”, dice la sicóloga Godoy.
De igual manera, es importante promover el esfuerzo personal y la aceptación de las habilidades y debilidades propias, dado que un niño no se puede destacar en todos los juegos.  
En este punto, es clave la actitud del adulto frente al juego. “Si los padres siempre quieren ganar y no dan su brazo a torcer contribuyen a que el niño repita ese mismo comportamiento”, comenta Alejandro Sarmiento Rincón, médico del deporte de Bodytech y director de la sala de ejercicios supervisados Ejercitarte.

Actividades escolares y en familia
En la casa, la mejor manera de acercarlos al trabajo en equipo es a través de los juegos de mesa, los cuales se deben disfrutar en familia. Sobresalen los de memoria, la lotería y los rompecabezas, en los cuales cada miembro pone una pieza para alcanzar mancomunadamente el mismo logro: armarlo.   
En las dinámicas en familia, es clave no formar equipos siempre con los mismos integrantes sino intercalarlos y trabajar hacia lo que se puede lograr en conjunto y no individualmente para que el niño sienta que apoya.
A partir de los dos años, una alternativa es reunir a los pequeños por grupos de acuerdo con los  intereses que tengan en común: frutas, animales, tipos de comida, prendas de vestir o medios de transporte.
La idea es que un mismo grupo interactúe en torno al tema que le despierta interés. Por ejemplo, si el animal favorito de varios es el perro, podrán hablar de correr en el parque con él, jugar a la pelota, alimentar a la mascota o dialogar sobre razas.  

Deportes en conjunto
A partir de los 3 años, las actividades ludicodeportivas son una opción para fomentar el trabajo en equipo. Estas se entienden como aquellas que tienen un componente importante de  juego y no se toman como un plan de entrenamiento riguroso. “El ejercicio es más de estimulación. Los más practicados son el baloncesto, el fútbol y el voleibol, todos en un nivel básico”, explica el médico del deporte Alejandro Sarmiento.
Para que la actividad sea exitosa es importante que el niño escoja cuánto tiempo desea practicar el deporte con el fin de que este sea agradable para él.
En el caso de los más grandes, entre 5 y 7 años, el deporte deja de ser lúdico y se convierte en una práctica más exigente en la que el entrenador enseña fundamentos deportivos. Los beneficios de realizar una actividad física en equipo son muchos. “Se aprende a compartir, a coordinar, a mejorar la atención y se asume una conducta deportiva que convertirá al niño en un adulto activo“ comenta el doctor Sarmiento. Y ni hablar de las ventajas que tiene sobre el carácter el hecho de practicar una dinámica deportiva en conjunto. El menor se vuelve de un espíritu más fuerte, acepta sus pérdidas y comparte sus logros con los demás.

Para tener en cuenta
• Hay que tener cuidado con el uso de los videojuegos. Estos pueden ser benéficos en la medida en que permanezca el menor acompañado. Deben ser sanos y encaminados a generar estrategias a nivel mental y fomentar la creatividad.
• Se pueden hacer trabajos en equipo en paseos a caballo, caravanas en bicicleta o aprovechar, por ejemplo, un camping para organizar actividades ecológicas en las que cada persona tenga una misión como, por ejemplo, llevar la carpa.
• Los niños deben tener libertad para escoger con quienes desean formar equipo. Esa empatía con los demás les da sentido de pertenencia y solidaridad.
• Nunca el líder del grupo debe promover una competencia negativa, sino que debe trabajar por el respeto, el compañerismo y la competencia limpia.
• Es importante que haya reglas claras que no cambien a última hora
• Los niños comienzan a tener en cuenta al prójimo a partir de los siete años; sin embargo, hay que promover conductas en equipo desde pequeños para que se integren rápidamente a ambientes nuevos.

• Por: Diana Bello Aristizábal

 

 

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