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Brotes y erupciones que se presentan en los niños

Por: Especial ABC del bebé
04 de Octubre de 2006
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Los niños entre el primer año de edad y los 5 años son muy propensos a adquirir enfermedades virales eruptivas. La mayoría de los pequeños van al jardín infantil y este es el lugar donde se contagian fácilmente.

Por esto, en cualquier momento, en el cuerpo del niño pueden aparecer paulatinamente manchitas rojas que indican la presencia de estas enfermedades y la necesidad de acudir al médico.

Las enfermedades más frecuentes son la varicela y la rocéola, pero existen otras, como la rubéola y escarlatina, las cuales requieren cuidados diferentes aunque sean muy parecidas. En el caso del sarampión, tal como lo señala la pediatra Liliana López Cruz, se considera erradicado en Colombia hasta el punto de que es muy difícil afirmar que todavía se presente en unos pocos casos.

Varicela

Es quizás la más frecuente de este tipo de enfermedades y se considera altamente contagiosa a cualquier edad. La ventaja que tienen los niños es que en ellos no se desarrolla con tanta intensidad como en los adultos, por lo que se puede considerar una enfermedad benigna y requiere más de los cuidados maternos que de un tratamiento médico especial.

La enfermedad aparece con dos o tres manchas en el cuerpo que van aumentando progresivamente. Las manchas se convierten en vesículas que se revientan y forman una costra.

Cuando se forman las vesículas, es el momento de mayor riesgo de contagio a otras personas. Por esto se recomienda que los niños permanezcan en casa hasta que todas las manchas se conviertan en costras, pues el contagio para mujeres embarazadas, niños con problemas de nutrición o VIH y adultos mayores puede ser letal.

Se debe cuidar el brote, porque aunque no produce dolor sí provoca una fuerte picazón que resulta incómoda para el niño. La mejor manera de aliviar este malestar es suministrando los antihistamínicos que el médico haya recomendado.

Ocasionalmente se puede bañar al niño con agua tibia, sin frotar la piel, como remedio casero. Se deben evitar polvos, en cambio puede utilizar una loción que contenga calamina.

Es difícil evitar que un niño de dos o tres años se rasque continuamente las manchas y comprenda por qué no debe hacerlo. Una buena recomendación es que el niño utilice ropa holgada, pantalón largo y camisa de mangas largas para que la piel no quede al descubierto.

Si el niño se rasca fuertemente puede provocar una infección. Para evitarla, es importante que tenga las manos limpias y las uñas cortas. También se debe evitar que se rasque por las cicatrices que pueden quedar.

La varicela es una enfermedad que solo se adquiere una vez; luego, el cuerpo queda inmunizado. Además, tiene vacuna, así que los padres pueden consultar con el médico esta opción.

 

Sarampión

 

Es una enfermedad que tiene vacuna (vacuna triple vírica contra el sarampión, paperas y rubéola) y que se le administra a los doce meses de edad (primera dosis) y entre los 6 y 7 años (segunda dosis).

Se manifiesta con manchas de color rojo oscuro en la cara que luego se expanden por el resto del cuerpo. El niño puede presentar síntomas como irritación de garganta, secreción nasal, fiebre, irritación en los ojos, manchas blancas en la boca y sensibilidad a la luz. A pesar de los síntomas, el sarampión no requiere de un tratamiento médico especial. Estos pueden aliviarse haciendo que el niño guarde reposo, y tome los medicamentos que el médico considere convenientes.

Es posible que surjan complicaciones importantes como otitis, neumonía diarrea y encefalitis. Pero esto es muy raro que ocurra, a menos que el niño presente desnutrición o la adquiera antes de cumplir un año de edad.

 

Rubéola

 

Es una enfermedad que se puede prevenir con la vacuna triple vírica, se considera benigna en los niños y se manifiesta con manchas pequeñas de color rosado en la cara, que van aumentando progresivamente por el resto del cuerpo, por lo cual se la puede confundir fácilmente con sarampión escarlatina. Para identificarla es necesario un examen de laboratorio.

Esta enfermedad no representa mayor malestar porque los síntomas propios de la enfermedad no se manifiestan en los niños como sí ocurre con los adultos. El único síntoma que se manifiesta es la fiebre, pero esto, generalmente no ocasiona malestares que le impidan tener una rutina activa.

Los cuidados, por lo tanto, se centran en el control de la temperatura con antitérmicos como el acetaminofén y la hidratación continua del niño durante este tiempo. El brote puede durar tres días aproximadamente.

 

Roséola

 

Es una enfermedad más desconocida que las anteriores, pero muy frecuente en niños menores de tres años. El niño presenta una fiebre muy alta después de haberse contagiado y puede presentar enrojecimiento en la garganta e inflamación en los ganglios que se ubican en la parte posterior de la cabeza.

Sólo cuando baja la fiebre aparecen las manchas. Este es el signo que la diferencia de las demás eruptivas. La fiebre puede durar de tres a cuatro días, luego se manifiestan las manchas que desaparecen en dos o tres días.

También se considera una enfermedad benigna y no requiere tratamiento especial. Sin embargo, el niño debe tener ciertos cuidados, como controlar la fiebre y en caso de que se sienta muy indispuesto darle un baño de agua tibia. También hay que estar alerta a otros síntomas como vómito, diarrea, tos o convulsiones, pues no es normal que ocurran y se debe acudir al médico inmediatamente.

 

Escarlatina

 

Es una enfermedad en la que aparece el brote después de una infección en la garganta. El niño puede manifestar, además, síntomas como fiebre, sudor, escalofríos, nauseas, vómito. También se forma una capa blanca sobre la lengua que desaparece después de unos días, dejando la lengua de un color rojo brillante.

La escarlatina debe tratarse con penicilina, y el tratamiento debe durar mínimo 7 días. Es importante que los padres sigan estrictamente las indicaciones aunque los síntomas desaparezcan, pues sólo así se pueden evitar complicaciones graves como la fiebre reumática o problemas renales. Después de 48 horas de haber comenzado con el tratamiento, el niño puede seguir su vida normalmente. No es necesario aislarlo porque ya no hay riesgo de contagio.

Esta enfermedad puede repetirse hasta tres veces en la vida.

 

Recomendaciones generales

 

La pediatra Liliana López Cruz recomienda los siguientes cuidados para estas enfermedades: consultar al médico, controlar la fiebre con acetaminofén, no con aspirina. Prevenir la contaminación bacteriana sobreagregada de las lesiones utilizando antiprugirinoso local (loción de calamina) o antihistamínico por vía oral. Mantener una buena higiene, tomar abundante líquido y dar al niño una alimentación completa.

 

Recuerde que...

  Todas son supremamente contagiosas. Se transmiten por contacto directo y por secreciones nasales y de garganta. Es importante aislar al niño, porque si se consideran benignas para los niños entre uno y 5 años de edad, pueden representar daños graves en mujeres embarazadas (el bebé puede nacer con malformaciones genéticas) y en niños desnutridos o con VIH. No es suficiente que los padres sepan identificar y distinguir las enfermedades de acuerdo con sus síntomas, es necesario acudir al médico. Con excepción de la varicela, todas requieren de pruebas de laboratorio para confirmar su presencia. El principal cuidado que requieren los niños, además de la asistencia médica, es el que le pueden brindar en el hogar. Si el niño siente los cuidados maternos y familiares, podrá sobrellevar mejor las molestias que ocasionan estas enfermedades.

 

Carolina UrbanoEspecial para ABC del Bebé

 

 

 

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