Papás: cuidado con confundir disciplina con maltrato

Hay castigos que pueden ser catalogados como violencia contra los niños. Conócelos y evítalos. 

MALTRATO INFANTIL

Según los expertos, hay una aceptación cultural de que pegarles a los niños es parte de su crianza y Colombia no es la excepción a esa norma.

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Por: EL TIEMPO
noviembre 09 de 2017 , 05:36 p.m.

“Una palmada a tiempo ayuda”, dice la sabiduría popular sobre cómo enseñarle a un niño pequeño que algo que hace o dice está mal. Se asume que el castigo físico, aplicado en ‘suficiente grado’, es necesario para enseñarle a un niño qué puede hacer y qué no. Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en el mundo hay más de mil millones de padres y cuidadores de menores de edad que pueden cumplir esta afirmación.

El estruendo de esta alarma es mayor si se considera que en un estudio reciente de la misma institución, llamado ‘Una situación habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes’, se establece que entre el 2005 y el 2016, siete de cada 10 niños de entre 2 y 4 años sufrieron agresión psicológica o castigo físico de sus cuidadores y que además seis de cada 10 niños de 1 año fueron sometidos a algún tipo de disciplina violenta de manera sistemática. El estudio fue realizado en 30 países.

Para quedarse helado porque, efectivamente, “hay una aceptación cultural de que pegarles a los niños, incluyendo los de la primera infancia (hasta los 5 años) es parte de su crianza, y Colombia no es la excepción a esa norma”, explica Rafael Vásquez, psiquiatra de niños y adolescentes de la Universidad Nacional.

Además, “abarca todos los sectores de los niveles socioeconómicos y de formación cultural y educativa, aunque se piense que este tipo de castigos ocurren generalmente en contextos de pobreza”, añade Vásquez.

No permitas que tu hijo se acostumbre al maltrato
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La mayoría de los padres y cuidadores, a la hora de disciplinar a los menores, no lo hacen con intenciones de hacer daño. Así lo entiende Olga Alicia Carbonell, doctora en procesos afectivos infantiles y familiares y coordinadora del Grupo de Investigación, Desarrollo, Afectividad y Cognición de la Universidad Javeriana.

“En un castigo se suele querer enseñar un valor por medio del dolor, sin que eso implique hacer un daño”, continúa la doctora. De esto deduce que el problema es que legitimar comportamientos perjudiciales para el bienestar del niño puede llevar, casi inevitablemente, a maltrato infantil.

Aunque en Colombia el Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2006) define el maltrato infantil como “toda forma de perjuicio, castigo, humillación o abuso físico o psicológico, descuido, omisión o trato negligente, malos tratos o actos sexuales abusivos y en general toda forma de violencia o agresión sobre el niño, la niña o el adolescente”, como reportó Unicef, nuestro país es uno de los seis de Latinoamérica en el que el castigo corporal no está prohibido expresamente por ley. En este sentido, Colombia suma sus niños al total de 600 millones de menores de 5 años que no tienen protección legal totalmente en sus propias casas.

Por eso, aunque los actos violentos no tienen que ser ejercidos con intención para ser clasificados como tales, te damos aquí una lista de los castigos que se infligen a los niños y tú debe evitar a toda costa.

Negligencia

Según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), entre el 2016 y lo que va de este año la negligencia ha sido la clasificación primaria de reportes de maltrato infantil en el país, tanto para castigar como de manera no intencional. “La negligencia es una experiencia crónica, repetida, que no suele dejar marcas visibles porque se trata de descuidar la salud, la higiene, la alimentación y la salud emocional del niño”, explica Carbonell.

En lo que se refiere al castigo, la negligencia puede referirse a situaciones aparentemente tan normalizadas como dejar llorar a un infante hasta que pare.

“Hacer eso sin ver qué le pasa es una negligencia, porque cuando un niño llora es porque está reaccionando a algo que le está haciendo daño. Hay que atender el llamado inmediato del niño para asegurarse de que nada le esté pasando de forma inmediata”, dice, por su parte, la psicóloga educativa Isabel Cristina Bettín.
Este tipo de violencia suele ser posible porque el adulto responsable no está en capacidad psicológica de comprometerse con el cuidado del niño y atender sus necesidades.

Descuidar la salud, la higiene, la alimentación y la salud emocional del niño con acciones tan simples como dejarlo llorar sin razón son consideradas como maltrato

Violencia física

La Encuesta Nacional de Salud del 2016 desglosa castigos por violencia física en diferentes categorías como palmadas, empujones y golpes con objetos. En Colombia, es la segunda clasificación con más casos en el ICBF.

Sin embargo, infligir dolor físico de cualquier forma puede considerarse violencia física aunque no deje marcas visibles, como moretones. De hecho, en cualquier niño se pueden presentar daños ‘ocultos’. Miguel Barrios, coordinador del programa de maltrato del hospital La Misericordia y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, dice que los golpes pueden generar traumas ‘disfrazados’.

Por ejemplo, “el trauma abdominal abusivo (ocasionado por golpes o patadas) es una expresión de maltrato físico severo que suele confundirse con enfermedades gastrointestinales si no se expresa en el niño de forma explícita”, o sea, por medio de contusiones o heridas evidentes en la superficie abdominal del niño, explica Barrios.

También señala que son frecuentes los castigos con quemaduras, especialmente con el uso de agua caliente o cigarrillos. “Pero otros de los más importantes y perjudiciales son los zarandeos, uno de los más peligrosos”, añade el doctor. Puede generar traumas craneales que llevan a parálisis y retraso en el desarrollo cognitivo de un infante, o incluso la muerte.

MALTRATO INFANTIL

El estudio determinó que entre las formas de castigo físico son frecuentes las quemaduras, especialmente con el uso de agua caliente o cigarrillos.

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Violencia verbal y afectiva

La Unicef y el ICBF destacan este tipo de violencia como parte de la clasificación de violencia psicológica.

No es lo mismo hablarle a un niño que gritarle; no es lo mismo decirle unas palabras que elegir otras más apropiadas para hacerle entender que hizo algo malo. “La reprimenda verbal es violenta cuando se denigra a un niño con las palabras”, explica la Bettín, psicóloga especializada en primera infancia.

Entender que no es pedagógico decirle a un niño ‘eres un bruto’, ‘eres un estúpido’ o ‘eres un niño malo’ es clave. “Cuando un adulto reprende por algo, debería decir, por ejemplo: ‘Estás diciendo mentiras’ o ‘estás robando’. Es diferente que el niño esté haciendo algo que está mal en el momento presente a que el niño esté siendo categorizado como inherentemente malo”, explica Bettín al respecto.

Por su parte, la doctora Carbonell considera imperativo no condicionar el amor de los padres al comportamiento del niño. “Amenazar con que ‘ya no te quiero si haces esto’ es lograr que el niño construya más miedos, no que internalice valores y aprenda”, explica la doctora.

No es lo mismo hablarle a un niño que gritarle. La reprimenda verbal es violenta cuando se denigra a un niño con las palabras”

Violencia material

Privarlos de algo que les gusta es otro de los castigos violentos contemplados por la Encuesta Nacional de Salud, castigo que psicólogos como Bettín consideran violentos si no suceden como una reacción consecuente de los padres o cuidadores. “Dígale siempre qué le va a pasar si hace algo incorrecto porque, de lo contrario, el niño va a empezar a dejar de confiar en los adultos”, explica Bettín.

Esto es frecuente en separaciones conyugales. “Con altísima frecuencia, la relación de los padres (hombres) está muy mediada por la relación con la madre para llegar al hijo. Eso crea un triángulo muy complejo cuando madre y padre se distancian, ya que el hijo comienza a ser parte del problema como si el desacuerdo fuera de tres y no de dos, y el factor económico se convierte en otra razón de amenaza”, explica, por su parte, la doctora Carbonell.

Por lo tanto, aunque un niño de entre 0 y 5 años pueda no ser perjudicado directamente por una falta de compromiso económico, sus derechos básicos, como salud, alimentación y bienestar, pueden verse afectados junto con la forma como se relaciona con sus familiares y personas cercanas.

MARU LOMBARDO
Vida moderna