¿Cómo y cuándo aprenderá a leer y escribir?

Darles espacio a los niños para aprender sin sentirse presionados por sus padres es vital para un buen proceso de lectoescritura.

¿Cómo y cuándo aprenderá a leer y escribir?
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Por: Melissa Álvarez Correa
noviembre 16 de 2016 , 06:56 p.m.

No es un secreto que la etapa preescolar de los niños es fundamental, no solo porque en esta se sientan las bases para el desarrollo integral de un proceso de formación que continuará por el resto de sus vidas, sino porque es el momento en el que van adquiriendo ciertas capacidades.

En este periodo, hacia los 5 años en promedio, los niños “en el preescolar complementan las actividades que vienen forjando desde la casa. Aparecen la adaptación a nuevas rutinas, el desarrollo de habilidades sociales, el trabajo compartido, los espacios para jugar y los nuevos escenarios, todo dentro de la construcción de lo que será ese ser en el futuro”, explica Darío Botero Cadavid, experto en crianza (puericultor) y pediatra.

En este sentido, los niños aprenden y experimentan desde las actividades preparatorias, es decir aquellas que se utilizan en el aula de clase y que servirán de insumo para la llegada de la lectura y la escritura convencional o tradicional. Que no sean actividades impuestas o forzadas y que estén más acordes con la naturaleza del niño es vital.

En teoría, es en el grado primero en el que los niños deben aprender a leer y escribir; sin embargo, ello depende del enfoque que utilice el centro educativo en el cual está inscrito y marcará diferencias sustanciales en la forma como se abordan dos aspectos fundamentales en la vida de los hijos.

Dos perspectivas

De acuerdo con el artículo Enseñar lecto-escritura, publicado por el portal Colombia Aprende, adscrito al Ministerio de Educación Nacional de Colombia (MEN), existen dos corrientes de enseñanza de la lectoescritura en los niños: el enfoque prescriptivo, el cual se basa en la enseñanza de una unidad menor (vocales) hasta una unidad mayor (oraciones), y el enfoque comunicativo, que tiene como propósito incentivar la imaginación y la creatividad de los niños partiendo de su contexto, vivencias y aprendizajes previos.

La publicación menciona que el primer enfoque, usado aún por muchas instituciones del país, ocasiona fatiga y aversión por la lectura y la escritura en los niños. Por su parte, el segundo crea en ellos la necesidad de expresarse a través de la escritura.

En apoyo a la enseñanza desde el enfoque comunicativo, Jaime Parra Rodríguez, doctor en Educación con énfasis en cognición de la Universidad de Costa Rica, sostiene que esta es una buena alternativa.

“Acá se trata de hacer una lectura menos convencional, desde el punto de vista normativo del adulto y del sistema educativo. Es entrar a la lectura de una manera mucho más natural, contextual y relacionada con la vida de los niños, así como mucho más rica en términos”.

El significado es crucial en este punto, pues en muchas ocasiones los pequeños aprenden a repetir o a transcribir, pero no por ello entienden lo que las palabras quieren decir. Por tanto, Parra subraya que una estrategia a seguir podría ser como la del siguiente ejemplo:

La palabra ‘sol’ tiene tres letras. A los estudiantes se les puede enseñar a escribir las letras que la conforman y los sonidos de cada una para pronunciarla correctamente, pero, “el sol, acompañado de un dibujo del mismo y de una historia con significado puede ser más fácil. Los niños ya pueden ir entrando a las palabras, con lo que significan desde el punto de vista de las narraciones de lo que ellos viven”, dice Parra.

Además, desde este enfoque la escritura se introduce con el dibujo de las letras, con ello el niño ve el proceso como uno más artístico y en el que no deja de lado la motricidad fina, relacionada con la capacidad de coger el lápiz y, posteriormente, manejar el renglón.

En tal sentido, es normal que el aprendizaje de la lectura y la escritura tarde cierto tiempo, pero eso no quiere decir que sea motivo de orgullo si lo logra antes, o de decepción si no lo consigue en su edad preescolar. Sobre ese punto, una publicación web del MEN llamada Tiempo para aprender cuestiona el hecho de que un pequeño pueda perder el grado primero por no saber leer o escribir.

Y resalta que no hay prisa dado que “para aprender a leer, escribir o contar no habrá una edad precisa para lograrlo, porque el deseo del alumno por interpretar y comprender el mundo lo llevará rápidamente a aprender de memoria la mecánica de los signos y a hacer uso de ellos para enriquecer su vida”.

El papel de los padres

Lo mejor que puedes hacer como mamá o papá de un pequeño que está aprendiendo a leer y a escribir es leerle buenas historias. Esto es factible para un adulto como tú porque ya tienes el hábito de la lectura y puedes "sacarle más jugo" a la narración de historias. Es decir, podrás ir acompañando el acto de leer con el significado de las acciones, los lugares y significados que vas encontrando en la lectura, explica Jaime Parra.

Ahora bien, obligar, presionar o hacer sentir mal a tu hijo porque su proceso no es el que tú esperas no es una buena decisión. Mejor, apóyalo y acompáñalo, como lo detalla el puericultor Darío Botero, quien recuerda el proverbio español “Fray Ejemplo es el mejor predicador”: lo que haces y reflejas afecta la manera como tus hijos se comportarán.

Y es precisamente el ejemplo el que le va ayudar a tu hijo a entender mucho más el mundo de las letras y cómo estas se relacionan con su entorno y su mundo. Por eso te recomendamos que le leas historias en la noche antes de dormir o en los tiempos que compartan juntos, que le muestres las letras y que permitas que explore como quiera dichas actividades. Además, dependiendo de la edad, puedes mostrarle diferentes libros (los de alto relieve, con texturas, con juegos, tipo títere, entre otros), estimulando en los pequeños la curiosidad y la creatividad.