Canciones y cuentos hechos por y para niños

MinCultura creó un proyecto en el que participaron menores de 7 años.

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Por: Karen Johana Sánchez
junio 18 de 2014 , 11:02 a.m.

Una abeja que zumba dentro de la barriga de papá por comerse pepas sin lavar; un bebé león que sueña con ser un oso peludo, y niños de la comunidad indígena Embera Chamí que le cantan al sol son algunas de las historias que niños, de diferentes partes el país, inventaron y dejaron plasmadas en el álbum Zumba que Zumba.

Este es un trabajo liderados por la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura, elaborado en el marco de la estrategia ‘De Cero a Siempre’, que convocó a pedagogos y músicos en todo el país para crear y producir contenidos sonoros con y para la primera infancia, y que dejó como resultado 60 piezas, de las cuales, 15 canciones y 10 cuentos fueron recopiladas en un CD.

En la convocatoria se seleccionaron cinco grupos de diferentes regiones (Valle del Caua, Quindío, Meta, Santander y Amazonas) que trabajaron con tres tutores encargados del tema de la primera infancia y la pedagogía, el área musical y la producción radial.

Proceso creativo

Las canciones y los cuentos debían surgir desde el pensamiento del niño. La idea era plasmar tal cual sus ideas, sin tener una intervención importante del adulto, quien debía ser solo un guía, explica, María Orlanda Aristizábal, coordinadora de grupos de políticas e investigación de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura.

Entonces, agrega Nicolás Rojas, encargado de la curaduría musical, producción general y diseño visual del proyecto “el reto fue rescatar los aportes creativos de los niños y darles forma hasta convertirlos en canciones. Y, para eso, primero había que reconocerlos como interlocutores válidos y creadores de contenidos. Comprender que tienen otro nivel de conciencia, y no que son inconscientes”.

El equipo de tutores visitó cada región para construir metodologías que ayudaran a los infantes a encontrar y contar sus historias.

“Al principio –cuenta Nicolás–, no querían hablar. Venían de poblaciones donde estaban educados para no ser escuchados o decían cosas que pensaban que el adulto quería oír. Entonces, se hizo una exploración para que pudieran contar sus temas reales de interés”.

Y fue así como a través de dibujos, juegos, interpretaciones y tutorías fue fluyendo la expresión de los chicos.

“En el Valle había un grupo de niños Embera Chamí que nos tocó interpretar con dibujos”, explica Rojas. O “la historia Zumba que Zumba es muy linda porque la creó una niña que vio cómo su papá comía pepitas sin lavar, mientras estaba en el cafetal, y por esa razón ella creyó que se le metió un bicho en la ropa”, añade.
El siguiente paso era encontrar la musicalidad. “El género fue sugerido por los niños, con ayuda de los adultos. En Quindío hay muchas cosas que suenan a carrilera, por ejemplo. Hay carranga. El bebé león es como una canción pop. Hay reggae tropical”, señala Rojas.

La grabación fue dispendiosa y particular. Se adaptaron casetas de grabación en algunas regiones, otros usaban un estudio o la emisora del pueblo. La mayoría de voces e interpretaciones grabadas pertenecen a los pequeños creadores del proyecto.

Ya en Bogotá, hace algunos meses, el Ministerio hizo la selección, compilación, mezcla y masterización el producto llamado Zumba que Zumba, una edición limitada, lanzada en la reciente Feria Internacional de Libro de Bogotá, disponible en algunas bibliotecas públicas, emisoras comunitarias y públicas, y entidades que trabajan con la primera infancia. El total de las piezas recopiladas en el proyecto se pueden descargar gratis en www. maguare.gov.co.

Grupos seleccionados en la convocatoria

Cinco grupos ganaron las becas de creación y producción de contenidos sonoros con y para la primera infancia, otorgadas por el Ministerio de Cultura para participar en la realización de ‘Zumba que Zumba’.

La condición era involucrar en la parte creativa a un grupo de niños, y elaborar las piezas, desde ceros, junto con ellos.

Los equipos estaban conformados generalmente por productores, personas que trabajaban en la radio, educadores, psicólogos y gestores sociales que quisieron promover la cultura y la paz en cada una de sus regiones.

Cada grupo recibió 20 millones de pesos para desarrollar su proyecto.