¿Tecnología o parque?

Jugar en el parque es importante en su desarrollo físico y la tecno ayuda a su desarrollo cognitivo.

¿Tecnología o parque?
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Por: Abcdelbebe.com
junio 24 de 2016 , 10:56 a.m.

¿Qué tanta creatividad les quita la tecnología a los niños o cuánto beneficio les aporta el ejercicio y el aire libre? Estos son interrogantes que los padres, terapeutas y profesores se hacen a menudo, y que abre el debate sobre la necesidad de equilibrar y compartir actividades para que los pequeños no crezcan sin ejercitar su cuerpo, a la vez que sin el contacto con el mundo tecno en el que están involucrados desde que nacen.

Sin duda, la tecnología no solo ha transformado el mundo de las comunicaciones sino que ha impactado otros escenarios y, por supuesto, los niños son grandes asiduos a ella. En efecto, un estudio de la Organización Mundial de la Salud demostró que casi un tercio de los pequeños del mundo pasa tres horas por día y más, en promedio, viendo televisión o usando el computador.

Así las cosas, es claro que los juegos electrónicos, los celulares, las tabletas y el internet les han quitado espacio a los juegos de calle como las escondidas, ‘la lleva’, la golosa o yermis, sin contar con saltar lazo, practicar algún deporte como fútbol o baloncesto o, simplemente, divertirse un rato en el parque. Esto con el agravante de que estar en casa fomenta el sedentarismo, con consecuencias como la obesidad temprana. (Te puede interesar: La tecnología no es la niñera)

Para Omaira Luque, especialista en medicina del deporte, el problema radica, en parte, “en que los padres no tienen tiempo para compartir con sus hijos, obviamente por su trabajo, el manejo del hogar y otras ocupaciones que consumen su día a día; ante ello, resulta más fácil que los chicos permanezcan en casa atraídos por los aparatos tecnológicos de última generación”.

Esto lo comprueba una investigación de la University of Washington, que encontró que cerca de la mitad de los infantes de 9000 familias consultadas, en edad preescolar, no pasa tiempo jugando al aire libre con ninguno de sus padres durante el día, pese a que esta práctica tiene muchos beneficios para la salud y los procesos de socialización de los niños.

Nadie puede negar que los pequeños de hoy nacen inmersos en la tecnología y que la educación misma hace uso constante de ella, como un recurso clave en el desarrollo del aprendizaje, “pero eso no significa que esta se deba volver el centro de la vida de los pequeños ni el foco de entretención permanente para ellos”, añade Luque.

Relaciones y desarrollo

De acuerdo con Luisa Cotto, educadora con maestría en tecnología instruccional, residente en Miami y quien trabaja en jardines infantiles con niños desde los 3 hasta los 5 años, en estas edades son fundamentales las relaciones directas con los demás, pues es a través de ellas como los pequeños aprenden a vivir, conocer su entorno y alcanzar su desarrollo.

Así, explica la experta, la tecnología no debe reemplazar la interacción con sus pares, sino acercarlos de manera ingeniosa. Además -advierte a los padres-, el juego con tabletas, computadores y celulares nunca debe ser un premio o un reconocimiento para el niño, sino que hay que hacerles entender que dichos elementos son “un medio para relacionarse con el mundo, aprender, acceder a un mar de conocimientos y contactarse, no el fin en sí mismo”. (Puedes leer: Aprovecha la tecnología para aprender de ciencia)

Los resultados del trabajo de la University of Washington también revelaron que menos de la mitad de las mamás y solo un cuarto de los papás consultados llevaban a su hijo a caminar o jugar al patio o el parque, al menos una vez al día.

Al respecto, la doctora Luque dice que “la falta de deporte puede ser realmente perjudicial para la salud, y para el desarrollo social, físico y emocional de los niños. Investigaciones científicas muestran un claro vínculo entre el no juego libre y la depresión, la ansiedad y la inseguridad”.

En esa medida, la ausencia de juego en la vida de un niño tiene serias repercusiones en su desarrollo general, que van desde retrasos hasta dificultades psicológicas. Paula Bernal, psicóloga infantil, señala que “a través del juego los bebés aprenden sobre la causa y el efecto, así como a relacionarse con los demás. Además, cuando los adultos juegan con ellos, les comunican lo importantes que son y que siempre estarán ahí para ellos”.

El juego, ya sea a manera de canto, lectura, conversaciones, juegos de palabras, contacto físico, juguetes y juegos tradicionales, permite que los pequeños se adapten y actúen en su entorno. Les ayuda también a entender y aprender sobre el funcionamiento de su entorno. “No jugar afecta notoriamente los procesos en diferentes esferas del desarrollo del afecto, la socialización, el lenguaje, la cognición, los sentidos y la motricidad”, puntualiza Bernal.

Herramienta de enseñanza

No cabe duda de que los medios tecnológicos han abierto posibilidades educativas que permiten a los niños de hoy la apropiación del conocimiento de manera inmediata, y con recursos mucho más didácticos e interactivos que como pudieron aprender sus abuelos y, en parte, sus padres.

Ante el tema, consideran los expertos, lo importante es conocer los límites en materia de tiempos y calidad de contenidos consultados, para que lo tecno no se convierta en un asunto polémico ni se estigmatice frente a otros recursos de enseñanza. (Lee: UNICEF presenta recursos en línea para proteger a los niños internautas)

Lo primero, como explica Luisa Cotto, es darle un buen uso a la tecnología en relación con los niños: el momento del desarrollo en el que están, lo que por su edad están en condición de hacer y lo que no, y que ese proceso tecnológico elegido esté enfocado en los intereses de los pequeños.

Precisamente, los estudiosos sobre educación y tecnología sostienen que un bebé no debe tener contacto con ella antes de los dos años, y que de los 36 meses a los 5 años este debe ser máximo de una hora de interacción entre todos los elementos, como televisión, celular o tableta. Después de los 6 años, su uso no debe superar las dos horas, siempre y cuando el trabajo no sea de tipo escolar y demande más práctica y tiempo.

“La tecnología no puede trabajar sola, debe estar acompañada de los padres, adultos cercanos y todos en la familia. La mejor tecnología es aquella con la que los niños pueden hacer realidad lo que tienen en sus fantasías; no es solo comprar una pieza de tecnología, es cuál pueden utilizar para reproducir acciones que lleven a planos reales”, sostiene Cotto. Por ejemplo, aquellos programas para hacer deporte o crear y diseñar cosas, que luego pueden hacer o practicar con sus amigos o padres.

Por otra parte, Sonia Calderón, experta en tecnología educativa de la Universidad de La Sabana, dice que la tecnología nunca debe convertirse en la herramienta de los padres para entretener al niño mientras que ellos están ocupados. Lo ideal es que siempre se use en compañía de un adulto y todos interactúen con ella. (Lee: Tecnología que avanza por la salud familiar)

Gladys Sánchez, psicóloga especialista en docencia universitaria, indica que los niños de preescolar y primaria poseen mentes ávidas de conocimientos y descubrimientos; por eso es adecuado vincular elementos tecnológicos a sus vidas como las consolas y los videojuegos.

Así mismo, las expertas anotan que la tecnología jamás reemplazará lo que un niño puede aprender con juguetes como bloques para construir, balones, muñecos o artículos que semejan elementos reales como las pistas de carreras, las cocinas, los tableros, las ciudades en miniatura o las muñecas.

Hay que tener en cuenta que la tecnología es una fuente de alta estimulación en la fase de adquisición y mantenimiento de habilidades en los niños, siempre y cuando cuenten con la supervisión de los adultos, específicamente en torno a los contenidos, los objetivos y los tiempos de uso.

Cómo equilibrarlos

• Los niños deben interactuar con sus padres o cuidadores en actividades físicas cotidianas, como jugar en familia, comer juntos o ver TV.

• Los niños pequeños deben ir al parque a tocar texturas, a jugar y respirar aire libre.

• Los pequeños siempre deben tener supervisión y acompañamiento en el uso de tabletas, internet y celulares.

• Hay que ser creativos en el uso de la tecnología, para que lo que sus niños jueguen en los aparatos se relacione con la realidad.

• El uso de lo tecno debe tener un objetivo concreto: diversión, aprendizaje o formación. Además, las aplicaciones o programas que consulten deben estar acordes con su edad.

• Los adultos deben dar buen ejemplo en su utilización: nunca dejes de dedicarle tiempo a tu niño por estar en el portátil o el celular. Respeta las horas de las comidas y de familia, y no te conectes en esos momentos.

Aprendiendo a otro ritmo

El rápido acceso a la información les permite a los niños nuevas formas de organización de datos. Desde esta perspectiva, la memoria ya no se concibe solo en procesos de repetición y acumulación de información, sino en novedosos accesos en los que se procesan datos. Lo malo es que se crea una baja exigencia a la memoria y sí mucha dependencia de lo tecnológico.

Con la concentración sucede lo mismo: es positivo si se piensa que el uso de las nuevas tecnologías favorece la integración rápida de estímulos, la habilidad de los niños para seleccionar datos y alternar su esfuerzo entre distintos tipos de datos, así como la rapidez y el uso que les dan a los mismos, filtrando y organizando información.

Sin embargo, si el tiempo es excesivo, los estudios hablan de cómo los niños pueden presentar problemas para incluir recursos cognitivos ante otras tareas que exigen atención mental y respuestas de acción fuera de las plataformas virtuales.

Es clave, destacan las expertas, nunca reemplazar la ida al parque y a jugar al aire libre, en especial en familia, pues con estas prácticas no solo se aporta a la salud, sino a las relaciones interpersonales y a la formación del carácter de los pequeños.