Ten cuidado con exigir demasiado a tu hijo

Buscar la perfección en los pequeños puede ser un error gigante de los padres en su crianza.

Ten cuidado con exigir demasiado a tu hijo
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Por: Abcdelbebe.com
enero 26 de 2017 , 10:32 a.m.

Para los psicólogos especializados o puericultores, uno de los grandes errores en la crianza de los hijos pequeños puede ser tener altas expectativas con respecto a ellos, pues esperan que den lo mejor de sí mismos, que sean capaces de desarrollar todo su potencial, pero si esto no se da, se genera una frustración que lastima no solo a los niños sino a sus padres.

Igualmente, es probable que muchos padres exigentes se centren demasiado en que sus hijos sean personas brillantes, sin darse cuenta del estrés y el malestar que esto origina en los niños, quienes dejan de vivir su infancia por ser perfectos.

Por ello, los expertos sugieren a los padres que hagan un examen de autocrítica para saber si están en ese grupo de adultos excesivamente perfeccionistas que pueden estar fallando en su trato y relación con sus hijos, adquiriendo una posición equivocada, en la que no dejen ser a los niños, eso precisamente, ‘niños’ con experiencias de aprendizaje placenteras y constructivas, lejos de tener que responder o actuar de forma perfecta.

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Acá encontrarás algunas actitudes en la que los padres no pueden caer durante el proceso de crianza:

La sobreexigencia no aumenta el rendimiento

En un primer momento, todos los padres pueden pensar que presionar, exigir y alentar a que su hijo dé lo mejor de sí hará que aumente su rendimiento en la escuela, sin embargo, piensa en lo que has sentido cuando tu jefe te presiona en el trabajo ¿Te sientes motivado o, en lugar de eso, empiezas a tener que lidiar con un estrés realmente insoportable?

Pues bien, la sobreexigencia será, en la mayoría de los casos, contraproducente, pues no viene sola, sino acompañada de estrés y ansiedad. Además, tu hijo puede pensar que no está siendo todo lo bueno que tú quieres que sea, y se dará cuenta de que no cumple con tus expectativas y esto lo desmotivará.

Por el contrario, lo que los padres deben hacer al respecto es darle su espacio. La presión no siempre genera buenos resultados, sino que dan paso al inconformismo y la frustración.

El perfeccionismo no siempre es bueno

¿En verdad deseas educar a tu hijo en el perfeccionismo? Nadie mejor que tú, como padre de familia, sabe que la perfección no existe. Los seres humanos son imperfectos y siempre cometen errores. No obstante, esos errores lejos de ser negativos, nos ayudan a aprender y a crecer.

Además, los padres exigentes tienden a ser intolerantes con las equivocaciones que sus hijos cometen y así se limita el normal proceso de aprendizaje y si no tropiezan, no aprenderán de sus errores ni adquirirán criterio para elegir el camino correcto a seguir, lo que sí se interioriza cuando nos equivocamos y aprendemos de nuestros errores.

Expectativas irrealizables que frustran

Seguro que han escuchado, en más de una ocasión, que tus expectativas deben ser reales si quieres que se puedan hacer realidad y llevarla a la práctica.

Ten en cuenta que tu hijo intentará hacerlo todo lo mejor posible para que te sientas orgulloso de él, sin embargo, procura que lo que le pidas sea algo posible de cumplir. De lo contrario, se frustrará y esto puede causarle incluso depresión.

Los padres exigentes tienen metas muy altas para sus hijos, pero ellos mismos tienes sus propios objetivos e ilusiones, ante ello, debes preguntarle qué quiere o espera él de las metas que emprende o de las tareas que les pedimos. Está bien desear que los hijos lleguen alto, pero hay que tener en cuenta que esa responsabilidad no se encuentra en nuestras manos.

Problemas en las relaciones personales

Las relaciones personales son muy importantes para todos, pero unos padres exigentes pueden provocar que estas se vean gravemente afectadas, pues los hijos empezarán a darles menos importancia ante tanta exigencia de sus padres, pues tendrán que ocuparse solo de las labores y de alcanzar las metas que sus padres les han trazado.

También, esto los puede llevar a que se vuelvan muy exigentes con las demás personas, esperando demasiado de ellas, y a querer recibir lo mismo de lo que dan. Entonces, vendrán las decepciones, las desilusiones y la frustración en tus niños.

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Falsa percepción del cariño

Los hijos que tienen padres exigentes miden el cariño que ellos les dan en el hecho de cumplir o no con lo que ellos les piden. De esta manera, aprenden que el amor no es incondicional, sino todo lo contrario. Si cometen un error, ya no los querrán; si no cumplen las expectativas, no merecen ser amados. Todo esto les causará una grave falta de autoestima y una fuerte inseguridad, que se verá reflejada a futuro en sus relaciones.

En conclusión, según los especialistas, los niños de hoy en día se encuentran muy presionados y con una gran necesidad de buscar la aprobación de sus progenitores, lo que los llevará rápidamente, a una gran infelicidad y poca realización personal.

Para finalizar, los psicólogos y puericultores piden a los padres que tengan consciencia de que ellos también cometen errores, de que sus hijos no tienen por qué ser perfectos, y que deben confiar en las habilidades de sus pequeños. Además, los invitan a pensar que intentar y aprender de los errores es lo verdaderamente importante y no los resultados.