Qué hacer con los noviazgos de los niños

Expertos hablan sobre si los padres deben seguir o no este tipo de juego.

Foto:

 -

Por: Karen Johana Sánchez
octubre 02 de 2013 , 02:56 p.m.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Tenía casi cinco años y todos los días jugaba con mi mejor amigo del jardín, a quien después llamé ‘novio’. Era fascinante divertirnos en el parque, dibujar y acompañarnos en el comedor, mientras disfrutábamos de las onces o el almuerzo.
Mi mamá, quien además fue mi cómplice, siempre me decía que David era un niño muy especial y que yo debía ser agradecida y respetuosa con él. Es más, a veces me compraba dulces para compartirlos.
Él, por su parte, me regaló un Giordano y un Garfield  de peluche que, me imagino, también le compraba su madre. Creíamos que era tan real que incluso un día ocurrió algo que me pareció súpergracioso: nos dimos un beso en la boca detrás de la puerta del baño.
Fue un ‘noviazgo’, si es que se le puede llamar así, muy divertido. Sin embargo, no recuerdo ni cuándo dejamos de vernos; realmente era muy pequeña. Lo único que tengo muy presente en mi mente es su nombre y su rostro.
Y no se trata solo de mi historia. He escuchado muchas veces decir a mis amigas que tuvieron ‘novios’ en el jardín; a muchos padres, que su niño es un coqueto con las niñas o viceversa, o, por el contrario, que viven muy preocupados porque creen que esa situación es anormal.
Sin embargo, Rocío Mendoza Cabrera, coordinadora del diplomado en Sexualidad Infantil y Desarrollo Humano de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual A. C., explica que “los noviazgos tienen que ver con una parte de la sexualidad que son los vínculos afectivos y en ellos se encuentran el cariño y el amor; los niños y las niñas a esta edad sienten cariño por sus
compañeros de aula y/o juegos, así que si dicen que son novios significa que les gusta estar y disfrutar la compañía de alguien en especial”.
Es decir, para los niños del jardín, el noviazgo puede significar sentarse juntos o quizás compartir el almuerzo o la merienda. Y es una etapa normal, porque los pequeños sienten afecto por alguien en particular.
El médico siquiatra infantil Álvaro Franco Zuluaga, docente de la Universidad del Bosque, explica que en los dos primeros años el niño tiene un vínculo con los padres, pero después de esta edad comienza a tener actividades lúdicas, sociales y recreativas con otros niños.
Después, “hacia los cinco a siete, se da cuenta de que recibe afecto no solo de sus progenitores, sino de los compañeros en el colegio. Por toda la connotación sexual y el mismo ambiente en el que se desempeña el niño, comienza a decir que son novios, que se la pasan juntos y se cogen de la mano. Ellos lo toman como un juego más, un juego a descubrir cosas”, afirma el médico.

¿Cuál es el papel  del padre?


El doctor Franco dice que esta situación se debe tomar como cualquier otro juego infantil y  permitir que se dé de manera espontánea. Es más, él añade que no hay problema con que los niños se den un beso en la boca, pues este es inocente y no tiene la connotación que los adultos piensan. Cada familia (es decir, madre y padre) debe conversar sobre qué postura se tendrá ante un noviazgo infantil, dice Mendoza. Esta posición debe tener una justificación lógica que puedan explicar al menor y en la cual puedan aprovechar para conversar sobre por qué si o por qué no iniciar una relación de noviazgo, la expresión del afecto, el derecho a dar y a recibir muestras de cariño, la edad ideal, etc.
Sin embargo, la sicóloga educativa María Claudia Abello, especializada en el área de educación sexual, tiene una postura diferente. Según ella, los noviazgos se dan porque los padres ‘celebran’ este tipo de situaciones y, además, los pequeños se ven influenciados por los medios de comunicación. Entonces, los niños no tienen un acompañamiento adecuado de los adultos e interpretan libremente todo lo que ven.
Por eso, ella opina que en los noviazgos tempranos “los papás deberían frenar la situación y explicarles que solo es un amigo especial y que más adelante
se tendrá un novio”.
La pedagoga Mendoza, quien además es educadora sexual infantil y humana y terapeuta sexual, señala que se debe considerar que el dar permiso es una postura que es independiente al derecho que tiene un menor de ‘sentir amor’ por alguien: “Mamá o papá pueden no dar permiso, pero ellos no impedirán que su pequeño sienta cariño o amor por alguien en especial; además, hay que pensar que detrás de un noviazgo hay una necesidad afectiva”.


¿Cuándo  parar el ‘noviazgo’?


• Cuando hay una diferencia de edad que preocupe a los
padres, ya que la madurez emocional y cognitiva es distinta.
• Cuando hay algún tipo de faltas de respeto en la expresión
de afecto y cuando hay coerción  y/o acoso.
• Cuando está implicada la agresividad: ¿por qué le pega?, porque no se metió con él o ella, sino con otro niño o niña.