'Spa' para niños, una novedosa opción para relajarlos

Bebidas a base de frutas, ‘cupcakes’ y rodajas de pepino para mayores de 4

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Por: Tatiana Quinchanegua
mayo 18 de 2012 , 04:50 p.m.

Adiferencia de otros años, ‘Sofi’ no tendría en su cumpleaños número ocho una piñata, un ponqué ni tampoco festones decorativos. Esta vez la esperaba una bata rosada, una mascarilla facial con esencia de flores y caléndula y un salón de belleza solo para ella y para sus mejores amigas.
Llegó a Martina Pepina, spa para niñas, ubicado en Santa Bárbara, Bogotá, alrededor de las 8:40 de la mañana. Un olor a fresa fresca impregnaba el lugar.
Poco a poco llegaron las invitadas. Algunas traían toallas, chanclas y hasta cepillos para peinarse después de la beauty jornada. Lo que no sabían es que todo ya estaba dispuesto para consentirlas.
Cuando se completó el grupo de 10 niñas, les brindaron gomas de sandía, una bata y unas pantuflas rosadas. Luego, Diana Olaya, coordinadora de eventos, les dio la bienvenida al spa party.
Tras una cortina blanca, parecía abrirse un mundo hasta ese momento pensado solo para adultos. “¡Qué lindo!”, “huele a rico”, “¡qué chévere!, “se parece al spa al que va mi mamá”, fueron algunos de los comentarios de las niñas que empezaron a opinar, mientras otras miraban sigilosamente los objetos que adornaban el lugar.
“Lo primero que hicimos fue ir al vestier y dejar las maletas en los lockers, que estaban marcados con nuestros nombres”, dijo Sofi, antes de sentarse rápidamente en el lugar reservado para la cumpleañera.
Esta vez el ponqué fue reemplazado por un centro de mesa con plumas y brillantes; los vasos y los platos, por una mascarilla de aroma agradable y suave para el cutis; y las serpentinas colgantes, por una diadema con un aplique floral. En un punto estratégico, para que todas las niñas puedan observar, una joven, disfrazada con una trusa, un tul y una peluca color sandía, daba instrucciones acerca de cómo aplicarse la mascarilla: “Cada una tiene un tarrito sobre la mesa, cójanlo y con el dedo índice aplíquense la mascarilla en la cara. Tengan cuidado de no hacerlo en los ojos, en las cejas y en la boca”. Todas tomaron el espejo y sonrieron al ver su cara verde.
De fondo, música relajante con sonidos de naturaleza y un pomo para retirar la mascarilla. Al final de la primera
parte del ritual, un brindis con una limonada cerezada.
Inmediatamente después la instrucción fue “vamos a las colchonetas”. De fondo y levemente se escucharon frases como: “¡qué rico!”, “ay, qué delicia”. Sofi fue la primera a la que le pusieron los pepinos en los ojos y dijo: “Está helado”. Luego empezó a especular sobre los objetos que se encontraban a su alrededor. Mientras eso pasaba, algunas de sus amigas sintieron ansiedad por lo desconocido e incluso se comieron la verdura.
Pronto Nancy, mamá de la cumpleañera, aseveró: “Mi hija ya no quería nada de lo que se le había hecho: karaoke, desfiles, recreacionistas, piñatas. Ella quería un spa; vine al lugar y me gustó. Sin embargo, al principio algunas mamás se mostraron reacias. Una de ellas me preguntó: “¿Qué tipo de masaje le van a hacer?”, porque ellas no están en edades para eso. Yo también estaba intranquila al principio, pero cuando me di cuenta de cómo era el masaje, me calmé. A ellas les encanta, porque viven estresadas” (risas), confirmó. El masaje es sobre la bata con pequeños aparatos.
“Mi mamá, por ejemplo, se opuso; dijo que quería madurarla biche. Pero yo
creo que son otros tiempos”, afirmó la madre de Sofi.
Acabaron la segunda parte, y todas corrieron a buscar a sus madres, a verificar que estuvieran en el lugar y a abrazarlas. Luego, pasaron a arreglarse las uñas de las manos, de los pies, a maquillarse y peinarse. Mientras tanto, disfrutaron de pizza, gaseosa y luego de un minicupcakes con bolitas de dulce. ¿El cierre? Fashion show con disfraces de hadas, pelucas, gafas de colores, etc.
Al final, cada invitada recibió un obsequio de la cumpleañera. Martha Mora, colaboradora del lugar, afirmó: “Las niñas quieren ser como la mamá y se sienten bien haciéndolo”. Otros papás dejaron entrever frases como “se ven bonitas, tómeles una foto”, “es divino”, “de eso se trata, que se relajen rico”. La mamá de Sofía pagó 80.000 pesos por cada invitada.

La idea original
Viviana Montenegro, gerente de Martina Pepina asevera: “La idea del spa para niñas surgió en el cumpleaños número siete de mi hija Sofía, cuando quise celebrárselo y no encontré una opción atractiva para hacerlo. Convertí mi apartamento en un centro de relajación, mandé a hacer unas batas y sandalias para las invitadas, decoré con música y velas. A los papás de las amigas de mis hijas les encantó la idea y sugirieron montar el negocio”.
Allí pueden asistir niñas desde los 4 hasta los 14 años. “Es un escenario completamente infantil".
En Chairama Spa cuentan con su programa Kids para niños y niñas de 8 a 14 años. Se compone de media hora de yoga, masaje de relajación de chocolate en todo el cuerpo realizado por esteticistas especializadas, media hora de hidroterapia en la piscina lúdica que tiene cascadas y espuma para que ellos se diviertan; almuerzo, uñas y blower. “Mientras que están allí, los niños están acompañados de personal certificado quienes se encargan de cuidarlos”, afirma Camila Arroyave, de la oficina de Comunicaciones del Spa.
“Incluso, las mamás que quieran participar de la actividad pueden hacerlo, cancelando un precio adicional. Los costos varían dependiendo del plan, van desde $150.000 por niño”, asevera Camila.
Adriana Ramírez Monroy, administradora de Armonía Spa Campestres, en Medellín, afirma que durante el plan Día spa relax, los pequeños reciben un masaje natural en cascada, un baño sauna con gemoterapia (gemas) y frutoterapia, baño con aromaterapia y fototerapia (terapia por medio de la luz), exfoliación facial y corporal con productos naturales, masaje de relajación con chocolate, crioterapia corporal (técnica terapéutica médica que consiste en someter al organismo a temperaturas extremadamente bajas, durante pocos minutos) y masaje corporal. La mamá decide qué quiere que le hagan a su hijo, que permite y que no. Mientras tanto, ella, a su lado, se deleita con un cóctel de frutas, un diagnóstico del cuerpo energético, exfoliación facial y corporal, masaje con maderoterapia, y otros servicios, incluido el almuerzo. Para el niño, el plan completo cuesta $250.000.

¿Es conveniente para los niños?
Las opiniones difieren. Mientras algunos padres opinan que podría ser una atractiva opción para celebrar un cumpleaños o una fecha especial, otros piensan que no, porque sería una manera de hacerlos madurar antes de tiempo.
Gilberto Acuña, pediatra, afirma que “no hay indicaciones serias en la literatura médica relacionada con pediatría que proponga estas formas de intervenciones para los niños. Me pregunto ¿cuáles son sus indicaciones, qué desarrollo de su personalidad persiguen?, ¿es solo una manifestación de la sociedad de consumo? Me parece que los tejidos de los niños son tan dinámicos que con solo pautas adecuadas de nutrición, de vida saludable, higiene y mucho amor proporcionado desde una familia funcional y educadora es suficiente para una personalidad en formación, que debe estar basada en su afectividad, desarrollo emocional, valores y principios dentro de un marco familiar y social constructivo, liberalizante y educador. En mi opinión, no conducen a nada constructivo, sino a la banalización y superficialización del cuidado y de los estilos de vida saludables y responsables”.
Por el contrario, Olga Alicia Carbonell, psicóloga de la Universidad Javeriana y doctora en desarrollo infantil y familia de Purdue University, asevera que “este tipo de spas brindan la opción de compartir en familia y de vivir una experiencia sensorial y motriz que favorece los procesos de desarrollo infantil, especialmente del cerebro. Por ningún motivo se deben volver obligatorias, porque se les pierde el gusto y se vuelven impositivas”.
“Los masajes para niños, dependiendo del lugar y de la persona que lo realice, están orientados a relajar al niño. Le permiten reconocerse en su cuerpo, sentirse bien y generar un gusto físico”, reitera Carbonell.

¿Dejaría ir a su hijo o hija?
Sí, es muy relajante para ellos.
William Cristancho Rey

La dejaría ir siempre y cuando yo pueda ver y supervisar la sesión.
Amparo Arévalo Agredo

Sí, me parece bueno; además pienso que por ser para niños, tienen ejercicios de estimulación especial para ellos.
Luisa Bedoya

Sí, desde que yo esté presente todo el tiempo.
Gina Flórez Restrepo

Hay que pensarlo muy bien.
Diego Fernando Barbosa

El objetivo principal de un spa es relajarse. Pienso que los niños necesitan relajarse de una forma diferente, algo mejor, como un parque o un rato de juego.
Catalina Salazar

Los niños disfrutan mucho la piscina. Yo sí dejo ir a mi hijo.
Maureen Silva

Todo a su tiempo. Mejor al parque a jugar pelota.
Mary Gaby Camacho

Pues qué mejor spa que las caricia y los abrazos de mamá. Quién mejor para transmitirles paz, amor y ternura a los hijos que los padres.
Afra Alexandra Harding Gracia