La independencia en los niños, una oportunidad para ser seguros y autónomos

El niño se hace independiente poco a poco y de forma natural.

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Por: Catalina Gallo Rojas
marzo 26 de 2013 , 02:42 p.m.

Cada día del bebé es un descubrir: de sí mismo, de los otros, del mundo. Y en este descubrimiento encuentra que cada vez puede hacer más cosas solo. No por esto dejará de necesitar el amor y el cuidado de sus padres, pero sí le dará la felicidad de sentirse capaz. Y esto es fundamental para ganar seguridad en sí mismo y para, en el futuro, enfrentar la vida con todo lo que traiga.

¿A qué edad va a caminar mi bebé? ¿Cuándo debe gatear? Estas son algunas de las preguntas que se hacen la mayoría de los padres, y las respuestas de los expertos nunca corresponden a un solo número, siempre manejan un rango de edad. Entre tanto y otros tantos meses, porque no hay dos niños iguales. Cada quien tiene su propia velocidad para crecer. Algunos maduran más temprano que otros y es muy importante respetar este proceso. Claramente, si los niños sobrepasan determinadas edades y no hablan o no caminan, por ejemplo, los pediatras revisan el tema, pero, en general, no hay de qué preocuparse.

Lo que sí es muy importante es acompañar al niño en ese proceso y no pedirle más de la cuenta. María Carolina Sánchez Thorin, psicóloga y experta en desarrollo infantil, explica que el niño va pidiendo su propia independencia y los padres le deben ‘soltar la cuerda’ sin presionar ni sobreproteger. El papel de los padres es fundamental: desde abrazar al niño luego de una separación, hasta ayudarlo a dar sus primeros pasos, pues este necesita al adulto. No hay que olvidar que el ser humano es el mamífero que más tiempo emplea para independizarse.

Ahora bien, ¿para qué sirve esta independencia? Ximena Silva, psicóloga sistémica y transpersonal, explica que la independencia es fundamental para que los niños se sientan seguros, porque a medida que logran cosas nuevas ganan confianza en sí mismos. Una vez logran sentarse, se sienten más ágiles; cuando logran caminar, descubren que pueden desplazarse; al balbucear y hablar, entienden que generan una comunicación con el otro, y cada uno de estos pasos es un éxito para el niño.

De allí que cuando los padres sobreprotegen a sus hijos, explica Silva, estos pueden ser inseguros y en el futuro presentar ansiedad y ser temerosos. O crecer creyendo que el mundo es intimidador, y que al enfrentarlo es probable que este les cause daño.

Por otra parte, si los padres quieren que el niño haga más de lo esperado no lo van a lograr, pues neurológicamente habrá cosas para las cuales no estará listo todavía, y solo se sentirá presionado.

En general, se trata de que el niño se descubra a sí mismo y al mundo con la certeza de que sus padres estarán ahí para respaldarlo y sostenerlo. Y el desarrollo del ser humano tiene un proceso natural que se debe respetar.

Fundamentalmente, cada una de las etapas importantes en el desarrollo de los bebés representa para ellos un paso hacia la independencia: el destete, gatear, caminar, controlar esfínteres, entrar al jardín infantil, entre otros. En cada uno de estos momentos, ellos se ven a sí mismos capaces.