Maní, un alimento muy saludable

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Por: Abcdelbebe.com
agosto 12 de 2013 , 04:20 p.m.

Siempre se escucha que el maní es un buena opción para ‘picar’, que no engorda y que es muy bueno llevar un paquete en la cartera. Pero, ¿qué lo hace tan especial? ¿Cuándo se le puede brindar a los hijos?
Para empezar, este alimento tiene un alto contenido protéico, por eso produce sensación de saciedad y es aconsejable consumir entre comidas. Contiene vitaminas E, B1, B2, B3 y B6, algunas de estas con grandes funciones antioxidantes y de regeneración celular.
Incluso, la alta cantidad de antioxidantes lo hace casi igual de poderoso a algunas frutas como la fresa y la mora. Y, según una investigación de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, el maní es tan rico en estos elementos que podría proteger al consumidor de problemas relacionados con el cáncer o con enfermedades de tipo coronario.
Otra de las propiedades más interesantes del maní es su composición de grasas insaturadas, las cuales ayudan a reducir el colesterol en la sangre y, por ende, es óptimo para la salud cardiovascular y la actividad cerebral. 
También contiene minerales como potasio, hierro, magnesio, sodio, calcio, flúor, entre otros, importantes para la formación osteomuscular y para el crecimiento. Por eso, es aconsejable para mujeres embarazadas.

En cifras

Cada gramo de maní provee 9 calorías.

50 gramos de maní al día aportan 24 por ciento de las proteínas requeridas por el organismo.

Esta cantidad también contribuye al 13,6 por ciento de la exigencia diaria de fósforo, y al 100 por ciento de hierro.

Para los niños

El maní también es muy saludable para los pequeños, pero se debe tener en cuenta que es un alimento altamente alergénico. Lo que, incluso, podría ser completamente prohibido para algunos niños. Y, segundo, su textura puede provocar un fácil atoramiento.
Por eso, la nutricionista infantil Clara Rojas indica que, cuando no hay antecedentes alérgicos, es ideal darlo a partir de los 2 años. Incluso, una edad adecuada para el proceso de masticación del niño.
En un comienzo debe brindarse triturado y, a medida que el niño mastica mejor, ir cambiando la textura. En cuanto a la cantidad, es recomendable ofrecer unos pocos granos para ir aumentando a una porción medida alrededor en un tercio de taza.