jardín infantil, ¿época de virus?

Tomada de archivo particular

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Por: Marcela Escobar Ramírez
abril 22 de 2014 , 05:44 p.m.

Uno de los momentos más emocionantes, pero también de mayor estrés para los padres de familia, es cuando llega la hora de matricular a sus hijos en el jardín infantil. La ansiedad en torno a si la elección de la institución fue la adecuada, si el niño o la niña se van a adaptar, y a ese primer desprendimiento hacia la vida “independiente” de los hijos, se agudiza por  la preocupación sobre la salud de los menores.

“Para nadie es un secreto que, en la mayoría de los casos, el ingreso al jardín es sinónimo de la aparición de las primeras gripes y diarreas, las cuales, si no se toman las medidas de precaución adecuadas, se pueden volver repetitivas.

“La edad ideal para entrar al jardín, desde el punto de vista del sistema inmune, son los 3 años, porque el niño está más maduro y es más resistente a las infecciones. Entre más pequeños sean los niños, hay mayor riesgo de tener infecciones a repetición”, explica María Cristina Angulo Acero, pediatra y magíster en Medicina Alternativa.  

Pero como la tendencia que imponen el ritmo laboral y la reducción en el tamaño de las familias hace que los niños entren cada vez más pequeños a estudiar, hay que estar preparados para la aparición de las enfermedades más frecuentes que se propagan en los jardines infantiles: infecciones respiratorias en general (gripes, otitis, amigdalitis) y  diarreas producidas por virus.

En el caso de las enfermedades respiratorias, la principal causa de contagio son las goticas de saliva, de ahí la importancia de taparse la boca al toser o estornudar. Cuando un niño estornuda, la saliva vuela a tres metros a la redonda, y si es un adulto, a unos siete metros.

Cuando se trata de las diarreas, la saliva también es una fuente de contagio, pero a esta se unen llevarse las manos sucias a la boca y tener contacto con manos o superficies contaminadas. Las épocas del año también propician la aparición de estas enfermedades. El invierno y la temporada de lluvia son un caldo de cultivo para las infecciones respiratorias, mientras que el verano y el tiempo seco estimulan la aparición de diarreas.

Medidas de prevención

Si bien es iluso pensar que los niños se van a poder librar de alguna de estas enfermedades en su paso por el jardín, es importante tomar precauciones para reducir la aparición de estas o amortiguar su impacto.

De acuerdo con la doctora Angulo, las medidas de prevención se pueden catalogar en cuatro grupos: alimentación, higiene, salud emocional y controles médicos periódicos.

Alimentación: en este punto, la prevención inicia en el primer año de vida. “Lo ideal es la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y luego continuar con la lactancia por lo menos hasta el año. Así, los niños reciben todas las defensas a través de la leche y esto los ayuda a estar protegidos”, señala Angulo.

La pediatra también recomienda que la alimentación sea totalmente sin azúcar, porque el proceso de refinación de esta hace que el sistema inmune se debilite. Si después del año se requiere endulzar algún alimento, lo ideal es hacerlo con panela o miel de abejas. También se deben evitar los colorantes artificiales, embutidos, paquetes, jugos y bebidas industrializados.

Por otra parte, es importante fomentar un consumo adecuado de frutas, verduras, cereales y semillas, e incluir alimentos saludables en la lonchera.

Higiene: la principal recomendación es acostumbrar a los niños (y adultos) a lavarse las manos antes de ir a la mesa, después de salir del baño, y luego de llegar del parque o del jardín. Otras medidas de higiene comprenden el lavado de frutas y verduras, el uso de tapabocas en adultos y crear la cultura en los niños de estornudar o toser en pañuelos desechables o en el codo, para evitar contagiar a otros.

Además, si el niño está enfermo es mejor no enviarlo al jardín, para evitar que se propague el virus.

Se recomienda

Salud emocional: la tristeza baja las defensas, explica Angulo. Por eso, cuando los niños van a entrar al jardín hay que motivarlos con alegría, darles confianza, decirles las cosas buenas que vivirán allá, especialmente que van jugar, a compartir y pasarla muy rico. Se debe procurar que haya un ambiente de amor, respeto, comprensión, diálogo y ternura en el hogar y en el colegio. Hay que reforzar la autoestima para que crezcan más seguros de sí mismos y más fuertes

emocionalmente. Una buena salud mental va a garantizar que tengan mejores defensas.

Controles médicos y vacunas: un niño tiene menos probabilidades de desarrollar las enfermedades para las cuales fue vacunado, por eso se debe estar al día con las fechas de vacunación. Sin embargo, para la mayoría de virus que producen gripes y diarreas no  hay vacunas, por esto es indispensable seguir las recomendaciones anotadas y realizar visitas frecuentes al pediatra.

Un niño sano emocionalmente, que se alimenta bien, tiene una higiene adecuada y asiste a los controles pediátricos, va a reducir las posibilidades de contagio de las enfermedades típicas del ingreso al jardín o, por lo menos, a amortiguar su efecto.

Cuidados caseros                                  

En caso de gripes

• Hidratación: cuando le empieza una gripe al niño, lo más importante es suministrarle más líquido de lo habitual. Lo ideal es darle jugos naturales ricos en vitaminas y antioxidantes como mandarina, naranja, uva, arándano y agraz para aumentar las defensas. Si tiene menos de un año, darle leche materna con más frecuencia.

• Aseo nasal: lavar la nariz con suero fisiológico. Y cuando se saben sonar, impulsarlos a que lo hagan con frecuencia, idealmente con pañuelos desechables, y lavarse las manos después de la sonada porque queda el virus en los moquitos.

El caso de las diarreas

• Hidratación: suministrar suero oral (75 o 60) por pequeñas tomas.

• Dieta que incluya guayaba, manzana, pera, comida muy casera, sin azúcar ni alimentos procesados.