¿Qué hacer cuando tu hijo no quiere ir a la cama temprano?

Tras las vacaciones es común que se desajusten las rutinas de sueño en tus pequeños.

NIÑOS EN LA CAMA

La interacción con dispositivos electrónicos en las noches es uno de los factores que alteran el sueño.

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Por: ABCdelbebe.com
febrero 05 de 2018 , 11:30 a.m.

“Hasta el año pasado Simón se acostaba todos los días a las 7 p.m., pero en el receso escolar le permitimos acostarse tarde, tipo 10, 10:30 p.m. porque estaba jugando o viendo películas y al día siguiente dormía hasta las 9 o 10 de la mañana. Nos pareció justo porque era su tiempo de descanso. El problema es que ahora que entró al colegio, le está costando mucho dormirse temprano y me dice “Mami, es que no tengo sueño” y claro, al día siguiente no se quiere levantar, se pone de malgenio y se está quedando dormido en clase”, cuenta Lorena Mejía.

Sin embargo el caso de Simón es muy común.

¿Te sientes identificada? Algo sucedió: quizá fue la flexibilidad de horarios en la que le permitiste acostarse y levantarse más tarde o quedarse viendo televisión y jugando con la tablet en las noches, un poco más de lo permitido. Y Ahora que tu pequeño entró al jardín o al colegio y estás tratando de retomar las rutinas, empiezas a sentir el impacto: tu niño no quiere irse a la cama temprano y, por supuesto, le está costando levantarse al día siguiente para ir a clase.

Para los expertos en el tema, esta es una de las consecuencias que implica romper las rutinas de los niños, en especial, las de sueño puesto que sus patrones se alteran y a muchos les cuesta retomarlos con normalidad.

De acuerdo con Rocío Sánchez-Carpintero, especialista en sueño de la unidad de neuropediatría de la Clínica Universitaria de Navarra, “los trastornos más frecuentes hacen referencia al hábito del sueño cuyos factores causales y de tratamiento dependen de los padres y no del niño”, explica.

Por ello, no es necesario alarmarse sino empezar a trabajar en el restablecimiento del hábito porque, en estos casos, no se trata de trastornos clínicos o neurológicos, sino de una pérdida transitoria de la costumbre de acostarse temprano.

sueños niños

En estos casos, es importante entender que no se trata de trastornos clínicos o neurológicos, sino de una pérdida transitoria de la costumbre de acostarse temprano.

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De acuerdo con la experta, los trastornos de sueño asociados son el llamado ‘retraso de fase de inicio del sueño’, que es “el trastorno del ritmo circadiano del sueño con incapacidad de conciliarlo a horas convencionales, lográndolo más tarde pero con dificultad para despertarse a las horas convencionales”, explica Sánchez-Carpintero.

También está el denominado ‘trastorno del establecimiento de límites’ que es una alteración del sueño del niño caracterizada por el rechazo a irse a la cama en el momento adecuado, con fallas por parte del cuidador o de los padres en el modo de inducir al menor a hacerlo.

Se trata de un trastorno del ritmo circadiano del sueño  con incapacidad del niño de conciliarlo a horas convencionales, lográndolo más tarde pero con dificultad para despertarse temprano

Entonces, ¿cómo superar este problema? Para hacerle frente a esta circunstancia la la Academia de la Medicina del Sueño de Estados Unidos ofrece algunas recomendaciones:

  1. Retoma los rituales de sueño. Si bien tu hijo ya no es un bebé, conviene volver a realizar algunas actividades que preparan a los niños para la hora de dormir como tomar un baño relajante, leer un cuento o escuchar música suave que le ayude a conciliar el sueño.
  2. Promueve la actividad física después del colegio. Para que no haya problemas para ir a la cama, lo mejor es que los niños lleguen a ese momento del día cansados y relajados. Por eso, es bueno que durante la tarde realicen algún tipo de ejercicio o actividad que les implique un gasto energético importante. Anímalo a salir al parque, correr, saltar, practicar juegos al aire libre o inscríbelo, si el pequeño lo desea en cursos extracurriculares de natación, fútbol, etc.
  3. Sé firme con los horarios. Acuesta siempre a la misma hora para que su sueño se regule con el paso de los días y de manera gradual. Haz lo mismo a la hora de levantarlo aunque se haya acostado tarde. Así el niño entenderá la importancia de ir a la cama temprano para poder dormir lo suficiente.
  4. Aleja la tecnología. Para que el niño se relaje, es importante evitar actividades que le puedan excitar durante esa última parte del día, entre ellas, hacer uso de videojuegos, celulares, tablets y la misma televisión.
  5. Crea un ambiente tranquilo. El grado de oscuridad de la habitación y los niveles de ruido del hogar, en general, también son importantes. No es bueno que entre luz de la calle. Por ello, cuando la habitación tiene una ventana exterior, conviene que quede bien cerrada por medio de una persiana o una cortina gruesa.
  6. Elimina los dulces de la dieta nocturna. La alimentación es un factor esencial que influye en gran medida en la calidad del sueño de tu hijo. Existen alimentos con altos contenidos de azúcares que estimulan al niño y hacen más difícil que vayan a la cama a la hora indicada. En este sentido, es importante evitar las bebidas azucaradas, las golosinas y los snacks dulces después de las 5 de la tarde.
  7. Dale algo de independencia. A los niños les gusta saber que están ganando control sobre su mundo y la hora de dormir no es la excepción: permítele elegir algunas cosas. Por ejemplo, no le preguntes "¿Quieres ir a la cama ahora?", porque puede que diga que no, y esta respuesta no sería aceptable para ti. Sin embargo, si le preguntas, "¿Te quieres acostar ahora o dentro de cinco minutos?", le das la posibilidad de elegir, pero tú ganas de una forma o de otra.